La nueva necesidad, la nueva moda que se convierte casi en obligación, se te impone en la vida y pocos pueden esquivarla.
En esta época de la historia los hombres y mujeres sienten la necesidad de decir todo el tiempo lo que están haciendo.
Qué están haciendo o qué van a hacer o qué hicieron, contarselo al mundo entero, a todos sus Amigos, o a todos los que lo siguen. Quieren y casi deben decir que fue lo que hicieron el fin de semana, cual fue la anécdota graciosa, qué están haciendo ahora en este momento y donde van a estar en las próximas horas o días o semanas. Les encanta ver que todos se enteren de su vida privada, con quien salieron una vez, a quien están viendo, con quien están en una relación, con quien están de novios, con quien están casados o a quien se cogieron el fin de semana pasado.
Y lo peor es que a quien le tendría que importar eso?
A Todos. Todos miran y buscan que hizo cada persona, hasta se interesan por aquellas que ni siquiera conocen, y ven toda su vida o toda su vida que ellos muestran públicamente que casi siempre es solo una parte de su vida, disfrazada y pensada estratégicamente para encontrar a alguien que se interese por ellos. Es una mentira que nos tiene atrapados, por suerte algunos nunca se metieron y se mantuvieron a salvo pero cuando estas adentro cuesta salir.
Esto solo entorpece la intelectualidad de las personas, las personas piensan cada vez menos, hacen menos cosas productivas, se hunden en una cómoda silla a espiar al mundo en vez de salir a conocerlo por sus propios medios.
Hay tantas cosas por hacer, por leer, por pensar, por actuar, por aprender y seguimos metidos en las cosas poco importantes, en paginas casi intrascendentes que se apoderaron en esta época del universo, de nuestras cortas vidas.
martes, 30 de noviembre de 2010
lunes, 22 de noviembre de 2010
Los bosques femeninos
Sin mueca, sin mirada, sin gesto ni palabras te fuiste por atras
te escondiste entre la gente y entre palabras ajenas te refugiaste mintiendole a la verdad
seguiste el mismo camino y sin tropezar te disfrazaste de ingenuidad para que tropezaran los demás,
aun conociendo las reglas del juego mi caída fue inevitable, somos puro instinto, sabemos donde esta la trampa y entendemos las consecuencias, anticipamos que vamos a perder pero así y todo tropezamos y caemos en la trampa, el oso nos pone las garras y sin darse cuenta nos atrapa para toda la vida sin nunca comernos.
Pasa el tiempo y la intensidad disminuye
pero nosotros seguimos luchando, el descansa y baja los brazos, desafila las garras y nosotros seguimos peleando.
Ya nadie responde del otro lado, no hay iniciativa ni resistencia
No va a comernos pero tampoco nos sacara de sus brazos, nos tiene encerrados sin siquiera mirarnos.
Nosotros intentamos salir al mismo tiempo que hacemos lo posible para nunca despegarnos, vemos sus fotos, escuchamos sus canciones y recordamos constantemente para no olvidar aquello que nunca existió.
Todo lo que nos recuerde a el, lo adquirimos sin pensarlo porque aunque luchemos queremos seguir atrapados y no separarnos del gigantesco oso que sigue su vida cargandose alguien en sus hombros. Somos nosotros, que pasamos toda la vida luchando en los bosques femeninos y solo al final, cuando se esta por acabar la vida nos damos cuenta que es contra nosotros, la lucha gira en el mismo eje, en uno. Siempre lo supimos pero el instinto y el orgullo le echaba la culpa al oso que sin luchar nos mantenía en sus garras y nos cargaba en sus espaldas. El ya había seguido su camino, alguna vez quiso atraparnos, nos engaño y nos tomo de la mano pero fuimos nosotros los que nos estancamos y seguíamos, ingenuos e inconscientes, con orgullo y sin razón, con amor y odio aferrados a ese pasado.`````````
te escondiste entre la gente y entre palabras ajenas te refugiaste mintiendole a la verdad
seguiste el mismo camino y sin tropezar te disfrazaste de ingenuidad para que tropezaran los demás,
aun conociendo las reglas del juego mi caída fue inevitable, somos puro instinto, sabemos donde esta la trampa y entendemos las consecuencias, anticipamos que vamos a perder pero así y todo tropezamos y caemos en la trampa, el oso nos pone las garras y sin darse cuenta nos atrapa para toda la vida sin nunca comernos.
Pasa el tiempo y la intensidad disminuye
pero nosotros seguimos luchando, el descansa y baja los brazos, desafila las garras y nosotros seguimos peleando.
Ya nadie responde del otro lado, no hay iniciativa ni resistencia
No va a comernos pero tampoco nos sacara de sus brazos, nos tiene encerrados sin siquiera mirarnos.
Nosotros intentamos salir al mismo tiempo que hacemos lo posible para nunca despegarnos, vemos sus fotos, escuchamos sus canciones y recordamos constantemente para no olvidar aquello que nunca existió.
Todo lo que nos recuerde a el, lo adquirimos sin pensarlo porque aunque luchemos queremos seguir atrapados y no separarnos del gigantesco oso que sigue su vida cargandose alguien en sus hombros. Somos nosotros, que pasamos toda la vida luchando en los bosques femeninos y solo al final, cuando se esta por acabar la vida nos damos cuenta que es contra nosotros, la lucha gira en el mismo eje, en uno. Siempre lo supimos pero el instinto y el orgullo le echaba la culpa al oso que sin luchar nos mantenía en sus garras y nos cargaba en sus espaldas. El ya había seguido su camino, alguna vez quiso atraparnos, nos engaño y nos tomo de la mano pero fuimos nosotros los que nos estancamos y seguíamos, ingenuos e inconscientes, con orgullo y sin razón, con amor y odio aferrados a ese pasado.`````````
domingo, 14 de noviembre de 2010
Es noviembre

Es ahí cuando todo se desata, lo reprimido vuela, se sale y nadie puede retenerlo y siempre pasa al mismo tiempo, en el mismo espacio, siempre en el mismo momento, en la misma parte del año, en el mismo mes, en Noviembre.
Al principio del año la motivacion domina, sin importar que hayas elegido, la energia siempre es positiva, a la mitad uno actúa y reacciona ante las trabas que esa eleccion te propone, uno intenta pasarlas, a veces lo logra o no. Pero llegando al final las trabas se hacen mas dificiles y la idea de bajar los brazos te llama con desesperación. Ahí es cuando Noviembre se hace presente, cuando la estabilidad empieza a esconderse y se pierde entre ese laberinto de paredes, paredes y puertas entre abiertas que esperan su total apertura y otras que nunca fueron siquiera golpeadas buscan que las conozcas, las abiertas están ahí esperando que sigas pasando por ellas. Vos seguís indeciso sin saber si seguir el mismo camino, terminar el que empezaste hace algún tiempo o conocer uno nuevo, las tres posibilidades, las tres puertas están ahí, te esperan, en distintas posiciones.
Excusas, para cada opción tenes una excusa, la que sea con tal de no aceptar que es tu culpa, sino que hay algo que no te deja. Es mas fácil así, pero hay que decidir. El camino mas sencillo, el que requiere de menor esfuerzo no te atrae ni un poco y el difícil te vuelve loco, con un taladro agujerea tu cabeza llamando la atención para que lo elijas, pero esta tan lejos, el viaje es largo, el otro lado del mundo si que no es lo mismo que Palermo, pero las pequeñas islas son llamativas, excéntricas, desconocidas y si no se prueban, toda ilusión y todo sueño va a quedarse de por vida en la mente. Si, allá el desarraigo va a hacerse presente, lo sabes y eso te retiene. El miedo, eso te frena. Siempre.
lunes, 25 de octubre de 2010
Paralelas cruzadas
Y a la semana todos se conocían con todos. Los 1.612 habitantes se conocían todos. Caminaban por la calle y no podían dejar de mirarse, las quinceañeras miraban de reojo con la cara hirviendo de vergüenza y ellos, sus pares, se cruzaban de vereda y se escondían en su pelo. Las señoras grandes caminaban con soberbia como si no se acordaran de nada y los viejos pasaban, miraban, se codeaban y las saludaban, ellas seguían caminando. En los mas chicos era donde mas se notaba, ellos no esconden lo que piensan y son fieles a sus sentimientos, se cruzaban en la calle y jugaban como si se conociesen de toda la vida, agarraban las bicis e iban a buscar a los otros chicos. Los padres miraban y se miraban, se reconocían pero no se hablaban. Al noveno día la vi a ella por primera vez en el pueblo, comprando algo en el almacén de Pedersen.
En el siglo XXII, en el pueblo de Miravalle, un pueblo abrumado por la realidad que nos rodeo y encerró a cada uno de nosotros, nadie salía a la calle solo, prácticamente nadie salía de sus casas, el miedo había invadido el pueblo, el país y el mundo. La paranoia habia invadido el alma de las personas y nadie se arriesgaba a ser asesinado por un pancho, por unas zapatillas, por unas monedas, o por nada. Por eso es que en cada pueblo la gente conocia solo a sus vecinos, solo a los que vivian en las casas de al lado o una de diferencia. De ahi para afuera, los demas no eran mas que extraños, desconocidos que mejor no conocerlos. Nunca se sabe -decían los viejos.
Pero un 21 de julio una peste invadió a cada una de las personas de ese lugar. Todavía no encuentro el nombre perfecto para dicho fenómeno pero fue algo que cambio la vida de todos. Fue algo así como una vida paralela en un sueño, en El sueño, porque a partir de ese día, cuando todos vayan a dormirse iban a encontrarse en el mismo lugar, iban a soñar todos los mismo.
El 20 de julio me acoste en la cama con mi libro de Julio C., con una mano lo abrí en donde lo había dejado la noche anterior y con la otra revise abajo de la cama, para que no me faltase mi cuaderno con el lápiz entre su anillado. Ahí estaba la dupla que me ayudaba todas las mañanas a recordar el o los sueños de la noche anterior.
Un camino angosto, los arboles a los dos costados del camino, encorvados hacia adentro, formaban un techo verde que no dejaba entrar el sol del mediodía, pero a las 6 de la tarde entre los finos troncos aparecía y desaparecía el sol por el campo, que ya tenia los pastos por la altura de mi cabeza.
Eran las 5 de la tarde y ese lugar me sonaba familiar, ya lo había visto en algún que otro sueño, donde íbamos con un auto de noche a contemplar la nada. No duro mas de 5 renglones en mi cuaderno, no recordaba ningún detalle.
Pero esta vez todo me llamaba la atención y el atardecer me dejaba ver todo con una luz diferente.
Había cientos de personas en ese camino, las bicicletas no dejaban de moverse de un lado al otro, cruzando por caminos que salían entre los pastizales y las motos descansaban, no había lugar para ellas. Todos se relacionaban entre todos, la ronda de mate era gigante y la situación de alegría era irreal para mi tipo de sueños, todos hacían cosas que nunca harían en un sueño mío, pero yo actuaba como lo hacia en todos los sueños, miraba para abajo, me miraba las manos, y cuando levantaba la cabeza no podía entender las caras de las personas, quería abrir los ojos mas grandes pero se me cerraban, todos se estaban yendo y me pedían que los siga, yo corría y no corría, las piernas me pesaban, y el pelo se me caía en la cara, y ellos siguieron su camino, yo me quede atrás y el sueño continuo, pero esta vez sin mi. Yo no pude seguir viendo hacia donde iban todos pero sabia que hacia un lugar iban.
Me desperte y eran las 5 de la mañana, intente escribirlo pero casi no pude, no recordaba nada hasta que a las 10:00 AM sali a la calle con mi hermana. Antes de entrar a la panadería veo a un grupo de personas, no alcanzo a verles las caras por la lejanía de sus cuerpos. Se acercaron y las entendí, las vi, me las acorde, eran sus caras, estaban claras y sabia que eran ellas. Yo solo tenia 2 amigos en el pueblo y ninguno era uno de ellos pero igual los reconocí y sentí que ellos también a mi.
Entre a la panadería y atras entraron ellos, uno me encaro y preocupado estuvo a punto de preguntarme algo. Se limito a agarrar 2 kilos de pan y salió sin hablar con nadie.
Sali de la panadería y vi a mucha gente en la calle, haciendo nada, no sabían que hacer porque nunca estaban ahí a salvo que fuese para comprar cosas para la casa. Vi esa situación que me toco a mi en cada persona, en cada semáforo, los autos frenaban y se olvidaban de avanzar porque tenían la mirada en los autos de al lado, en las personas que caminaban por la vereda. Los reconocían, y muchos se sentían incomodos, muchos sintieron que los desnudaban con la mirada, que los intimaban, que podían saber que estaban pensando, y si lo sabían, porque la noche anterior se conocieron, se hablaron, algunos se mimaron y otros se odiaron.
La particularidad de esta peste no solo fue estar todos conectados a la noche en un mismo sueño, sino que había solo un factor que no existía en ese mundo mitad ficticio y mitad real, La mentira.
Al segundo dia la calle era un descontrol, todo el mundo estaba fuera de sus casas, comentando con sus amigos y vecinos que era lo que estaba pasando, en los boliches la gente se quedaba dormida y se levantaba asustada. Habia tanta gente en la calle ese 22 de Julio, todos los locales estaban abiertos pero los ingresos no fueron buenos porque los que atendian en los almacenes, los mozos de los restauranes, las cajeras del supermercado se encerraban en el baño y no querian salir a atender, sentían y bien sentido, que las personas a las que atendían habían sido las mismas con las que habían establecido un tipo de relación, que al parecer no las hacia sentir cómodas, porque ahora estos clientes conocían sus mayores defectos y sus mas intimas virtudes Imaginen lo que seria el mundo si todos estuviésemos obligados a decir la verdad constantemente y a hacer, a hacer lo que realmente tenemos ganas de hacer en todo momento. El caos envolvería la Tierra en menos de unos dias. Por suerte todas las mañanas nos despertábamos y volvíamos a mentir para volver a ser lo que en realidad no somos.
La noche anterior a ese día, cuando me quede dormido en el sillón, la conocí a ella. La conocí en uno de esos caminos que salían entre los pastizales, estaba sola, algo extraño para esos momentos.
Me le acerque con mi bicicleta y sin pensarlo me le sente al lado. Estaba con su cámara de fotos, sacandole a la gente que veía pasar desde su lugar, le gustaban las fotos de personas que no conocía. Estaba acostada en el pasto, con una musculosa blanca y el pelo suelto, no tenia mas de 18 años, tenia cara de dormida, y la cara blanca que contrastaba con su pelo casi negro. Estuvo hablando de todos los temas que cualquier persona pueda imaginarse, pasaron horas pero el sol no se movia de su lugar, la gente iba y venia por ese pasillo de pasto y nosotros seguiamos ahi, mirandonos y yo escuchando.
Me desperte alterado, se me habia pasado todo el dia, o eso pense. Mire el reloj, marcaba las ocho, de la noche pense, abri las percianas y me di cuenta que recien comenzaba el dia. Recién comenzaba el dia en que la calle iba a estar rebalsada de personas que no dejaban de mirarse, como anticipe anteriormente. Yo la busque, camine y vi a todos caminando, parecia que mucha gente buscaba distintas personas, muchos las encontraron, yo no. Tuve que volver a mi casa, frustrado, ya eran las ocho de la noche, yo ya habia comido y estaba listo para irme a dormir, pensé que quiza podria encontrarla en mi sueño, en El sueño. Me acoste y apague la luz, queria dormirme pero la ansiedad no me dejaba hacerlo, cerraba los ojos pero la cabeza seguia funcionando en esta vida y no dejaba entrar al inconciente para que vague por esos pastisales y asi pudiera verla de nuevo. Ya eran las dos de la mañana, y mi cabeza no cedia, fue justo en el momento en que deje de luchar, justo ahi mi cabeza se durmio y mi inconciente entro.
Empece a cruzarme con todas las personas que habia visto en el dia, había padres que se encontraban con maestras de sus hijos, en medio de los pastisales altos que no dejaban ver sus ropas, o acaso no las tenian. Los grupos de personas eran cada vez mas grandes pero yo no queria unirme a ninguno. Ella tampoco, porque alla de lejos la vi llegando con mi bicicleta, me dijo que me estaba buscando hace horas. Se bajo de la bicicleta y se aplasto contra mi sin esconder nada de lo que pasaba, aun que quisiese no iba a poder hacerlo. Aca nadie podia esconder nada, nadie podia evadir lo que le pasaba, eso seria mentirse a si mismo y eso tampoco estaba permitido. El sueño de la Verdad, creo que así podría llamarse la peste, aun que no me termina de convencer.
Los dias empezaron a repetirse y las noches también. Ella no podia vivir o dormir o soñar en realidad sin mi y yo no podia hacerlo sin ella, empezamos a necesitarnos y siempre conociamos algo nuevo del otro, sus defectos me causaban gracia y pasaron a ser sus meyores virtudes, sus equivocaciones le daban la ingenuidad que le faltaba a su personalidad y ella se burlaba de mi inseguridad, haciendome quedar mal con cada habitante del nuevo y alucinante pueblo en que se habia convertido Miravalle.
El problema con el dia se repetia, no podía cruzarmela, no sabia porque no salía de su casa, no entendia porque no estaba ahi en las veredas como yo lo hacia con ella. Pero de noche la relación empezó a ser cada vez mas intensa. La cuarta noche, fue la primera vez que pude darle un beso, intento resistirse pero tuve mas fuerza que ella.
Cada noche me costaba dormir mas, cuanto mas lo intentaba, el insomnio crecía, durante el día hacia un millón de cosas para poder estar cansado de noche pero eso tampoco servia.
A la semana, la farmacia me facilito unas pastillas para dormir. Era mi droga para pasar mas tiempo con ella, para encontrarla, verla, tocarla. Hubieron días, digo noches, mas bien sueños que parecían eternos, parecía haber estado millones de horas con ella. Corríamos sin sentido, y al fin en un sueño pude sentir el correr, sentir las piernas, el movimiento, la naturalidad, corríamos por el pasto escapandonos de la multitud, buscando nuevos lugares. Ella le sacaba fotos a todo, corría con la cámara colgada y mientras sacaba fotos. No llegaba al metro y medio o eso parecía, le apasionaba tanto la vida como a mi, compartíamos la misma filosofía, pero no compartíamos la religión, porque ninguno de los dos la tenia. Podíamos hablar de cualquier tema que íbamos a coincidir y si no lo hacíamos era aun mas divertido. Tenia unos pies raros, unas piernas cortas pero espalda de una persona alta, y sin remera tenia la cintura mas perfecta del mundo.
Recién fue el 30 de Julio, nueve días luego del in creíble fenómeno, cuando en Pedersen, el almacén a dos cuadras de la plaza, pude verla de lejos, un poco distinta en su forma de vestirse. Al lado había otra persona, nunca la había visto en mi vida, ni de noche ni de día. Antes de comprar, el le dijo algo al oído señalando a la que atendía el lugar, ella sonrío, no aguanto y después se río, lo abrazo, y el le dio un beso.
Ella lo recibió con una sonrisa en la cara que no parecía falsa. Yo estaba a punto de entrar al almacén, me quede quieto por unos segundos, no podía razonar lo que estaba pasando, sabia que lo nuestro era pero no era real, sentí una traición, una infidelidad que no entendía si era cierta o no. Sin pensarlo mas entre y me pare en la fila. Justo atrás de ella. Ella dejo de reirse y se quedo mirando para adelante, intentando espiar cuanta gente faltaba para que le toque su turno. Yo la tenia justo adelante, parecia mas alta que en el sueño, el pelo lo tenia mas prolijo, la ropa era mas elegante, pero el perfume era el mismo. La mire fijo a la nuca, con toda la fuerza posible, de a poco todo el resto del almacén empezó a nublarse y solo podía verle el pelo. Quería y deseaba que se de vuelta y lo pedí sin mover ni un músculo, toda mi concentración estaba en que su cabeza gire y me vea, sabia que iba a hacerlo, no tenia duda que sin decirle nada iba a sentir mi presencia, iba a girar y obviamente iba a reconocerme. La fila avanzo, ella pidió, pago, embolso y se fue.
Ahora sabia que ella era real, pero no era esa la realidad que esperaba.
Senti que habia perdido todo, pero como todos los dias, el sol desaparece y la luna toma su lugar, la luz se esconde y las sombras se asoman. En cuestiones de horas ya se habia hecho de noche y con mis nuevas amigas las pastillas nos acostamos en la cama a esperar que ellas hagan su gracia o mejor dicho su efecto.
Entre en los pastizales y camine por todos los caminos, fui a todos los lugares a los que habíamos conocido, descubierto. Ella no estaba, la espere despierto toda la noche, o mas bien dormido, ella no llego, nunca se durmió. Mi obsesión empezó a crecer al saber que ya era alguien que no podía tener todos los días, ya las noches no me alcanzaban y empece a desesperarme, mi obsesión se transformo en enfermedad y quería tenerla a mi lado en todo momento. Pensé que podía tener la vida mas perfecta de todas, vivir con ella todo el día y toda la noche, no íbamos a separarnos nunca. Mis dos vidas paralelas iban a cruzarse para ser así la persona mas feliz del mundo. Tenia que convertir a ella en alguien mas que la chica de mis sueños, la necesitaba ahí, viva.
Al dia siguiente fui a buscarla y averigüé donde vivía, ya todos nos conocíamos y muchos conocían su casa, también averigüe por la persona que estaba con ella en Pedersen, el tenia su misma edad, mi misma edad, pero nunca lo había visto ni en el colegio ni en la universidad, menos en mis sueños. Parece que vivía en el pueblo vecino, Connietown. La ultima noche se habría ido a dormir a su casa, pensé. Pero iba a tener que volver a Miravalle así que la espere en la cuadra de su casa hasta que se hizo de noche.
Al rato la vi llegar, se bajo de un auto y encaro su casa, antes de abrir la gigantesca puerta de madera le aparecí de sorpresa parandomele en frente de su cara, sin decir absolutamente nada, y por unos minutos ella tampoco dijo nada.
Como todos en el barrio, ella sabia de este fenómeno, sabia que yo existía pero nunca lo había comprobado, lo que sentía por mi era real y los dos lo sabíamos, no había forma de que no lo fuese. No se animo a hacerme pasar porque yo no conocía bien a sus padres así que entró a la casa, entró a su cuarto y yo fui por afuera a la ventana de su cama que daba a la calle. Ella se apoyo contra un costado y yo me senté mirando mi querido barrio, dejando mis pies colgando. Lamentablemente ya casi no había arboles, eran solo un buen recuerdo para la humanidad. Así que la luna nos apuntaba casi como un láser hacia nuestras caras, hacia su cara. No sabíamos como empezar, aun que ya habíamos empezado hace mas de 10 días, ya nos conocíamos y sabíamos todo del otro pero fue una relación casi como la de dos personas que se conocen por internet, cuando realmente se ven no saben como hablarse, como tratarse. Antes de que yo le diga nada sobre lo que vi en el almacén, ella me contó que tenia alguien con el que intentaba tener algún tipo de relación, hace meses que venia probando pero la cosa no iba para ningún lado, solo necesitaba tener a alguien, para no sentirse tan sola. Fueron unas palabras que me aliviaron el alma, fue como un kilo de miel en la garganta cuando siento esos dolores en las cuerdas vocales a las cuatro de la mañana, en el medio del sueño.
Empece a mirarla de otra forma, con mas seguridad, seguimos hablando y conociendo un poco mas de nuestra realidad, ella seguía hablando de sus bandas de música, de sus actrices preferidas, de sus películas, y yo escuchaba y la miraba. Empezaron a pasar las horas y la relación empezó a ser la misma que lo fue en cada uno de los sueños, nos entendíamos y nos reíamos al mismo tiempo, el frío empezó a hacerse presente y me senté en su cama, ella me presto un buzo de su papa que usaba para dormir. Se había cansado de hablar y el sobretodo negro elegante que tenia puesto me empezó a molestar, se lo saque casi sin pedirle permiso, no objeto nada y ella misma lo tiro al piso. Con sus dos manos se saco la musculosa blanca que usaba para dormir, para soñar. Antes de que ella se diera cuenta, mi buzo o el buzo del jefe ya estaba en el fondo del cuarto, atrás de la puerta. Le saque lo poco que le quedaba puesto, nos acostamos en la cama y mientras sentía su piel blanca y fría contra mi cuerpo, nos fuimos. Sin nervios, sin ansiedad y sin pastillas nos escapamos de ese cuarto al mismo tiempo, nos fuimos a vivir como nos conocimos, soñando.
En el siglo XXII, en el pueblo de Miravalle, un pueblo abrumado por la realidad que nos rodeo y encerró a cada uno de nosotros, nadie salía a la calle solo, prácticamente nadie salía de sus casas, el miedo había invadido el pueblo, el país y el mundo. La paranoia habia invadido el alma de las personas y nadie se arriesgaba a ser asesinado por un pancho, por unas zapatillas, por unas monedas, o por nada. Por eso es que en cada pueblo la gente conocia solo a sus vecinos, solo a los que vivian en las casas de al lado o una de diferencia. De ahi para afuera, los demas no eran mas que extraños, desconocidos que mejor no conocerlos. Nunca se sabe -decían los viejos.
Pero un 21 de julio una peste invadió a cada una de las personas de ese lugar. Todavía no encuentro el nombre perfecto para dicho fenómeno pero fue algo que cambio la vida de todos. Fue algo así como una vida paralela en un sueño, en El sueño, porque a partir de ese día, cuando todos vayan a dormirse iban a encontrarse en el mismo lugar, iban a soñar todos los mismo.
El 20 de julio me acoste en la cama con mi libro de Julio C., con una mano lo abrí en donde lo había dejado la noche anterior y con la otra revise abajo de la cama, para que no me faltase mi cuaderno con el lápiz entre su anillado. Ahí estaba la dupla que me ayudaba todas las mañanas a recordar el o los sueños de la noche anterior.
Un camino angosto, los arboles a los dos costados del camino, encorvados hacia adentro, formaban un techo verde que no dejaba entrar el sol del mediodía, pero a las 6 de la tarde entre los finos troncos aparecía y desaparecía el sol por el campo, que ya tenia los pastos por la altura de mi cabeza.
Eran las 5 de la tarde y ese lugar me sonaba familiar, ya lo había visto en algún que otro sueño, donde íbamos con un auto de noche a contemplar la nada. No duro mas de 5 renglones en mi cuaderno, no recordaba ningún detalle.
Pero esta vez todo me llamaba la atención y el atardecer me dejaba ver todo con una luz diferente.
Había cientos de personas en ese camino, las bicicletas no dejaban de moverse de un lado al otro, cruzando por caminos que salían entre los pastizales y las motos descansaban, no había lugar para ellas. Todos se relacionaban entre todos, la ronda de mate era gigante y la situación de alegría era irreal para mi tipo de sueños, todos hacían cosas que nunca harían en un sueño mío, pero yo actuaba como lo hacia en todos los sueños, miraba para abajo, me miraba las manos, y cuando levantaba la cabeza no podía entender las caras de las personas, quería abrir los ojos mas grandes pero se me cerraban, todos se estaban yendo y me pedían que los siga, yo corría y no corría, las piernas me pesaban, y el pelo se me caía en la cara, y ellos siguieron su camino, yo me quede atrás y el sueño continuo, pero esta vez sin mi. Yo no pude seguir viendo hacia donde iban todos pero sabia que hacia un lugar iban.
Me desperte y eran las 5 de la mañana, intente escribirlo pero casi no pude, no recordaba nada hasta que a las 10:00 AM sali a la calle con mi hermana. Antes de entrar a la panadería veo a un grupo de personas, no alcanzo a verles las caras por la lejanía de sus cuerpos. Se acercaron y las entendí, las vi, me las acorde, eran sus caras, estaban claras y sabia que eran ellas. Yo solo tenia 2 amigos en el pueblo y ninguno era uno de ellos pero igual los reconocí y sentí que ellos también a mi.
Entre a la panadería y atras entraron ellos, uno me encaro y preocupado estuvo a punto de preguntarme algo. Se limito a agarrar 2 kilos de pan y salió sin hablar con nadie.
Sali de la panadería y vi a mucha gente en la calle, haciendo nada, no sabían que hacer porque nunca estaban ahí a salvo que fuese para comprar cosas para la casa. Vi esa situación que me toco a mi en cada persona, en cada semáforo, los autos frenaban y se olvidaban de avanzar porque tenían la mirada en los autos de al lado, en las personas que caminaban por la vereda. Los reconocían, y muchos se sentían incomodos, muchos sintieron que los desnudaban con la mirada, que los intimaban, que podían saber que estaban pensando, y si lo sabían, porque la noche anterior se conocieron, se hablaron, algunos se mimaron y otros se odiaron.
La particularidad de esta peste no solo fue estar todos conectados a la noche en un mismo sueño, sino que había solo un factor que no existía en ese mundo mitad ficticio y mitad real, La mentira.
Al segundo dia la calle era un descontrol, todo el mundo estaba fuera de sus casas, comentando con sus amigos y vecinos que era lo que estaba pasando, en los boliches la gente se quedaba dormida y se levantaba asustada. Habia tanta gente en la calle ese 22 de Julio, todos los locales estaban abiertos pero los ingresos no fueron buenos porque los que atendian en los almacenes, los mozos de los restauranes, las cajeras del supermercado se encerraban en el baño y no querian salir a atender, sentían y bien sentido, que las personas a las que atendían habían sido las mismas con las que habían establecido un tipo de relación, que al parecer no las hacia sentir cómodas, porque ahora estos clientes conocían sus mayores defectos y sus mas intimas virtudes Imaginen lo que seria el mundo si todos estuviésemos obligados a decir la verdad constantemente y a hacer, a hacer lo que realmente tenemos ganas de hacer en todo momento. El caos envolvería la Tierra en menos de unos dias. Por suerte todas las mañanas nos despertábamos y volvíamos a mentir para volver a ser lo que en realidad no somos.
La noche anterior a ese día, cuando me quede dormido en el sillón, la conocí a ella. La conocí en uno de esos caminos que salían entre los pastizales, estaba sola, algo extraño para esos momentos.
Me le acerque con mi bicicleta y sin pensarlo me le sente al lado. Estaba con su cámara de fotos, sacandole a la gente que veía pasar desde su lugar, le gustaban las fotos de personas que no conocía. Estaba acostada en el pasto, con una musculosa blanca y el pelo suelto, no tenia mas de 18 años, tenia cara de dormida, y la cara blanca que contrastaba con su pelo casi negro. Estuvo hablando de todos los temas que cualquier persona pueda imaginarse, pasaron horas pero el sol no se movia de su lugar, la gente iba y venia por ese pasillo de pasto y nosotros seguiamos ahi, mirandonos y yo escuchando.
Me desperte alterado, se me habia pasado todo el dia, o eso pense. Mire el reloj, marcaba las ocho, de la noche pense, abri las percianas y me di cuenta que recien comenzaba el dia. Recién comenzaba el dia en que la calle iba a estar rebalsada de personas que no dejaban de mirarse, como anticipe anteriormente. Yo la busque, camine y vi a todos caminando, parecia que mucha gente buscaba distintas personas, muchos las encontraron, yo no. Tuve que volver a mi casa, frustrado, ya eran las ocho de la noche, yo ya habia comido y estaba listo para irme a dormir, pensé que quiza podria encontrarla en mi sueño, en El sueño. Me acoste y apague la luz, queria dormirme pero la ansiedad no me dejaba hacerlo, cerraba los ojos pero la cabeza seguia funcionando en esta vida y no dejaba entrar al inconciente para que vague por esos pastisales y asi pudiera verla de nuevo. Ya eran las dos de la mañana, y mi cabeza no cedia, fue justo en el momento en que deje de luchar, justo ahi mi cabeza se durmio y mi inconciente entro.
Empece a cruzarme con todas las personas que habia visto en el dia, había padres que se encontraban con maestras de sus hijos, en medio de los pastisales altos que no dejaban ver sus ropas, o acaso no las tenian. Los grupos de personas eran cada vez mas grandes pero yo no queria unirme a ninguno. Ella tampoco, porque alla de lejos la vi llegando con mi bicicleta, me dijo que me estaba buscando hace horas. Se bajo de la bicicleta y se aplasto contra mi sin esconder nada de lo que pasaba, aun que quisiese no iba a poder hacerlo. Aca nadie podia esconder nada, nadie podia evadir lo que le pasaba, eso seria mentirse a si mismo y eso tampoco estaba permitido. El sueño de la Verdad, creo que así podría llamarse la peste, aun que no me termina de convencer.
Los dias empezaron a repetirse y las noches también. Ella no podia vivir o dormir o soñar en realidad sin mi y yo no podia hacerlo sin ella, empezamos a necesitarnos y siempre conociamos algo nuevo del otro, sus defectos me causaban gracia y pasaron a ser sus meyores virtudes, sus equivocaciones le daban la ingenuidad que le faltaba a su personalidad y ella se burlaba de mi inseguridad, haciendome quedar mal con cada habitante del nuevo y alucinante pueblo en que se habia convertido Miravalle.
El problema con el dia se repetia, no podía cruzarmela, no sabia porque no salía de su casa, no entendia porque no estaba ahi en las veredas como yo lo hacia con ella. Pero de noche la relación empezó a ser cada vez mas intensa. La cuarta noche, fue la primera vez que pude darle un beso, intento resistirse pero tuve mas fuerza que ella.
Cada noche me costaba dormir mas, cuanto mas lo intentaba, el insomnio crecía, durante el día hacia un millón de cosas para poder estar cansado de noche pero eso tampoco servia.
A la semana, la farmacia me facilito unas pastillas para dormir. Era mi droga para pasar mas tiempo con ella, para encontrarla, verla, tocarla. Hubieron días, digo noches, mas bien sueños que parecían eternos, parecía haber estado millones de horas con ella. Corríamos sin sentido, y al fin en un sueño pude sentir el correr, sentir las piernas, el movimiento, la naturalidad, corríamos por el pasto escapandonos de la multitud, buscando nuevos lugares. Ella le sacaba fotos a todo, corría con la cámara colgada y mientras sacaba fotos. No llegaba al metro y medio o eso parecía, le apasionaba tanto la vida como a mi, compartíamos la misma filosofía, pero no compartíamos la religión, porque ninguno de los dos la tenia. Podíamos hablar de cualquier tema que íbamos a coincidir y si no lo hacíamos era aun mas divertido. Tenia unos pies raros, unas piernas cortas pero espalda de una persona alta, y sin remera tenia la cintura mas perfecta del mundo.
Recién fue el 30 de Julio, nueve días luego del in creíble fenómeno, cuando en Pedersen, el almacén a dos cuadras de la plaza, pude verla de lejos, un poco distinta en su forma de vestirse. Al lado había otra persona, nunca la había visto en mi vida, ni de noche ni de día. Antes de comprar, el le dijo algo al oído señalando a la que atendía el lugar, ella sonrío, no aguanto y después se río, lo abrazo, y el le dio un beso.
Ella lo recibió con una sonrisa en la cara que no parecía falsa. Yo estaba a punto de entrar al almacén, me quede quieto por unos segundos, no podía razonar lo que estaba pasando, sabia que lo nuestro era pero no era real, sentí una traición, una infidelidad que no entendía si era cierta o no. Sin pensarlo mas entre y me pare en la fila. Justo atrás de ella. Ella dejo de reirse y se quedo mirando para adelante, intentando espiar cuanta gente faltaba para que le toque su turno. Yo la tenia justo adelante, parecia mas alta que en el sueño, el pelo lo tenia mas prolijo, la ropa era mas elegante, pero el perfume era el mismo. La mire fijo a la nuca, con toda la fuerza posible, de a poco todo el resto del almacén empezó a nublarse y solo podía verle el pelo. Quería y deseaba que se de vuelta y lo pedí sin mover ni un músculo, toda mi concentración estaba en que su cabeza gire y me vea, sabia que iba a hacerlo, no tenia duda que sin decirle nada iba a sentir mi presencia, iba a girar y obviamente iba a reconocerme. La fila avanzo, ella pidió, pago, embolso y se fue.
Ahora sabia que ella era real, pero no era esa la realidad que esperaba.
Senti que habia perdido todo, pero como todos los dias, el sol desaparece y la luna toma su lugar, la luz se esconde y las sombras se asoman. En cuestiones de horas ya se habia hecho de noche y con mis nuevas amigas las pastillas nos acostamos en la cama a esperar que ellas hagan su gracia o mejor dicho su efecto.
Entre en los pastizales y camine por todos los caminos, fui a todos los lugares a los que habíamos conocido, descubierto. Ella no estaba, la espere despierto toda la noche, o mas bien dormido, ella no llego, nunca se durmió. Mi obsesión empezó a crecer al saber que ya era alguien que no podía tener todos los días, ya las noches no me alcanzaban y empece a desesperarme, mi obsesión se transformo en enfermedad y quería tenerla a mi lado en todo momento. Pensé que podía tener la vida mas perfecta de todas, vivir con ella todo el día y toda la noche, no íbamos a separarnos nunca. Mis dos vidas paralelas iban a cruzarse para ser así la persona mas feliz del mundo. Tenia que convertir a ella en alguien mas que la chica de mis sueños, la necesitaba ahí, viva.
Al dia siguiente fui a buscarla y averigüé donde vivía, ya todos nos conocíamos y muchos conocían su casa, también averigüe por la persona que estaba con ella en Pedersen, el tenia su misma edad, mi misma edad, pero nunca lo había visto ni en el colegio ni en la universidad, menos en mis sueños. Parece que vivía en el pueblo vecino, Connietown. La ultima noche se habría ido a dormir a su casa, pensé. Pero iba a tener que volver a Miravalle así que la espere en la cuadra de su casa hasta que se hizo de noche.
Al rato la vi llegar, se bajo de un auto y encaro su casa, antes de abrir la gigantesca puerta de madera le aparecí de sorpresa parandomele en frente de su cara, sin decir absolutamente nada, y por unos minutos ella tampoco dijo nada.
Como todos en el barrio, ella sabia de este fenómeno, sabia que yo existía pero nunca lo había comprobado, lo que sentía por mi era real y los dos lo sabíamos, no había forma de que no lo fuese. No se animo a hacerme pasar porque yo no conocía bien a sus padres así que entró a la casa, entró a su cuarto y yo fui por afuera a la ventana de su cama que daba a la calle. Ella se apoyo contra un costado y yo me senté mirando mi querido barrio, dejando mis pies colgando. Lamentablemente ya casi no había arboles, eran solo un buen recuerdo para la humanidad. Así que la luna nos apuntaba casi como un láser hacia nuestras caras, hacia su cara. No sabíamos como empezar, aun que ya habíamos empezado hace mas de 10 días, ya nos conocíamos y sabíamos todo del otro pero fue una relación casi como la de dos personas que se conocen por internet, cuando realmente se ven no saben como hablarse, como tratarse. Antes de que yo le diga nada sobre lo que vi en el almacén, ella me contó que tenia alguien con el que intentaba tener algún tipo de relación, hace meses que venia probando pero la cosa no iba para ningún lado, solo necesitaba tener a alguien, para no sentirse tan sola. Fueron unas palabras que me aliviaron el alma, fue como un kilo de miel en la garganta cuando siento esos dolores en las cuerdas vocales a las cuatro de la mañana, en el medio del sueño.
Empece a mirarla de otra forma, con mas seguridad, seguimos hablando y conociendo un poco mas de nuestra realidad, ella seguía hablando de sus bandas de música, de sus actrices preferidas, de sus películas, y yo escuchaba y la miraba. Empezaron a pasar las horas y la relación empezó a ser la misma que lo fue en cada uno de los sueños, nos entendíamos y nos reíamos al mismo tiempo, el frío empezó a hacerse presente y me senté en su cama, ella me presto un buzo de su papa que usaba para dormir. Se había cansado de hablar y el sobretodo negro elegante que tenia puesto me empezó a molestar, se lo saque casi sin pedirle permiso, no objeto nada y ella misma lo tiro al piso. Con sus dos manos se saco la musculosa blanca que usaba para dormir, para soñar. Antes de que ella se diera cuenta, mi buzo o el buzo del jefe ya estaba en el fondo del cuarto, atrás de la puerta. Le saque lo poco que le quedaba puesto, nos acostamos en la cama y mientras sentía su piel blanca y fría contra mi cuerpo, nos fuimos. Sin nervios, sin ansiedad y sin pastillas nos escapamos de ese cuarto al mismo tiempo, nos fuimos a vivir como nos conocimos, soñando.
lunes, 11 de octubre de 2010
Alguien se acuerda la ultima vez fue a buscar a un amigo a la casa sin avisarle que iba a ir?
Hace cuanto que no salimos de nuestra casa, caminando, en bicicleta y le tocamos el timbre a uno de nuestros amigos?
Vamos a buscarlo, para que salga a jugar, para que salga con nosotros a hacer algo, para que salgamos los dos a buscar a otro mas. Vamos a buscarlo sin que el sepa que lo estamos yendo a buscar, casi parecería como una sorpresa. Eso, una sorpresa, para nosotros ahora eso seria caerle de sorpresa.
Porque voy a ir a buscar a alguien y arriesgarme a que esa persona no este?
Para que voy a hacer eso si tengo muchas maneras de contactarlo previamente y preguntarle si tiene ganas de salir a hacer algo?
Antes de salir puedo agarrar el teléfono de mi casa y llamarlo a su casa, si no me atiende nadie porque quizá estén todos afuera tengo el numero de su celular para mandarle un mensaje. Es posible que no tengo crédito para responderme así que puedo llamarlo, puede ser que no me conteste porque dejo el celular cargando. Por lo tanto voy y me siento en la computadora, me fijo en MSN a ver si esta ahí y le pregunto si esta en su casa, y si acaso no esta conectado le mando un mail, para que lo lea y me conteste si le interese que vaya a su casa para que salgamos y nos veamos. No me contesta el mail, me meto en facebook, me fijo si esta ahí, o si "hace unos minutos" hablo con alguien sobre lo que iba a hacer, o si Ayer a las 22:47 hablo con alguien sobre su paradero del día de hoy. Quizá no haya comentarios, así que me meto en twitter y me fijo que es lo que esta haciendo en este momento, ahí seguro voy a saber si esta o no en su casa y si tiene o no ganas de hacer algo.
Tenemos un millón de maneras de saber si esta en la casa o no, tenemos miles de maneras para buscar la manera de contactarlo y ahorrarnos el viaje, ahorrarnos ese momento. Ahorrar tiempo.
Eso es lo que buscamos constantemente, ahorrar tiempo, ganar tiempo, para usarlo cuando?
Lo guardas, lo dejas ahí y cuando lo sacas, cuando lo usas?
En que lo vas a gastar?
Estamos buscando enterrarnos en una comodidad que no nos conviene, que no nos sirve de nada. Lo único que logramos es vernos cada día menos, contactarnos menos. Confundimos contactarnos con hablar con una persona por internet, por una red social. Y hasta confundo hablar con escribir. Contactarse con una persona viene de tacto, para poder tocar a alguien necesito estar físicamente presente en ese momento, y poder hablar y no escribir, poder mirarlo o mirarla a los ojos y no mirar su foto. Poder verla mientras le digo algo, poder saber quien esta ahí en frente mío respondiendo. Poder verle la cara, ver cada mueca que hace antes de hablar, ver a donde mira cuando habla, si cambia el peso de una pierna a la otra o si juega con las manos, con las uñas. Necesitamos saber quien es y como es, externamente e internamente.
Tenemos que vernos mas con las personas que queremos vernos, tocarle el timbre y saber si tiene ganas de salir con vos a andar en bicicleta o salir a caminar. Si tiene ganas de ir a comer algo, ir a tomar algo o solo estar.
Estar ahí.
Hace cuanto que no salimos de nuestra casa, caminando, en bicicleta y le tocamos el timbre a uno de nuestros amigos?
Vamos a buscarlo, para que salga a jugar, para que salga con nosotros a hacer algo, para que salgamos los dos a buscar a otro mas. Vamos a buscarlo sin que el sepa que lo estamos yendo a buscar, casi parecería como una sorpresa. Eso, una sorpresa, para nosotros ahora eso seria caerle de sorpresa.
Porque voy a ir a buscar a alguien y arriesgarme a que esa persona no este?
Para que voy a hacer eso si tengo muchas maneras de contactarlo previamente y preguntarle si tiene ganas de salir a hacer algo?
Antes de salir puedo agarrar el teléfono de mi casa y llamarlo a su casa, si no me atiende nadie porque quizá estén todos afuera tengo el numero de su celular para mandarle un mensaje. Es posible que no tengo crédito para responderme así que puedo llamarlo, puede ser que no me conteste porque dejo el celular cargando. Por lo tanto voy y me siento en la computadora, me fijo en MSN a ver si esta ahí y le pregunto si esta en su casa, y si acaso no esta conectado le mando un mail, para que lo lea y me conteste si le interese que vaya a su casa para que salgamos y nos veamos. No me contesta el mail, me meto en facebook, me fijo si esta ahí, o si "hace unos minutos" hablo con alguien sobre lo que iba a hacer, o si Ayer a las 22:47 hablo con alguien sobre su paradero del día de hoy. Quizá no haya comentarios, así que me meto en twitter y me fijo que es lo que esta haciendo en este momento, ahí seguro voy a saber si esta o no en su casa y si tiene o no ganas de hacer algo.
Tenemos un millón de maneras de saber si esta en la casa o no, tenemos miles de maneras para buscar la manera de contactarlo y ahorrarnos el viaje, ahorrarnos ese momento. Ahorrar tiempo.
Eso es lo que buscamos constantemente, ahorrar tiempo, ganar tiempo, para usarlo cuando?
Lo guardas, lo dejas ahí y cuando lo sacas, cuando lo usas?
En que lo vas a gastar?
Estamos buscando enterrarnos en una comodidad que no nos conviene, que no nos sirve de nada. Lo único que logramos es vernos cada día menos, contactarnos menos. Confundimos contactarnos con hablar con una persona por internet, por una red social. Y hasta confundo hablar con escribir. Contactarse con una persona viene de tacto, para poder tocar a alguien necesito estar físicamente presente en ese momento, y poder hablar y no escribir, poder mirarlo o mirarla a los ojos y no mirar su foto. Poder verla mientras le digo algo, poder saber quien esta ahí en frente mío respondiendo. Poder verle la cara, ver cada mueca que hace antes de hablar, ver a donde mira cuando habla, si cambia el peso de una pierna a la otra o si juega con las manos, con las uñas. Necesitamos saber quien es y como es, externamente e internamente.
Tenemos que vernos mas con las personas que queremos vernos, tocarle el timbre y saber si tiene ganas de salir con vos a andar en bicicleta o salir a caminar. Si tiene ganas de ir a comer algo, ir a tomar algo o solo estar.
Estar ahí.
martes, 5 de octubre de 2010
Entre las paredes del Dinko
-En 5 minutos salimos –dijo su coordinador.
Ella siguió con la vista clavada en la bola negra como si nadie hubiese dicho nada. Tenia el entre cejo fruncido y la mirada concentrada solo en dos cosas. En la bola y en la esquina donde tenia que meterla. Era la única que no tenia maquillaje, la única que no tenia tacos ni vestido, la única que tenia el pelo sin planchar y los ojos cansados, la que esa noche no salía. También era la que nunca se metía en una conversación con nosotros. Tenia el pelo muy largo y mucha perfección en su cara, en cada facción. Parecía mas grande que el resto y nunca se detenía en ninguno, en nadie. Si me miraba era porque le quedaba de paso y si me escuchaba era porque yo estaba gritando. Nunca tenia intención de notar mi prescencia y peor aun, nunca me ignoraba. No ignoraba a nadie, pero iba caminando por el hotel con una soberbia que no se porque, me encantaba. Odio esas actitudes y esas miradas pero siempre me atraen. Y seria, siempre iba seria.
Termino el partido de pool y ella se quedo en los sillones mientras los demás salieron del hotel para ir a algún boliche, esos de entre tres y cinco pisos.
Yo había viajado con dos mas, los dos ya estaban durmiendo después de tocar unas canciones para las chicas que ya estaban en camino hacia el descontrol. Las conocimos a todas ahí en ese hotel, en esa semana. Nunca mas las volvimos a ver. Son esas personas con las que llegas a convivir en casi todos los sentidos. Son como tu familia, tomas el desayuno con ellos, comes con ellos, tomas algo a la noche con ellos, salís con ellos, cantas e improvisas, bailas y te sentas a pensar, hasta a veces veíamos Tinelli en familia, lamentable, pero si, con los días sentí que eran casi como una comunidad.
Ella apago la tele y se quedo sentada acomodándose su gorro blanco que usaba todos los días, ese gorro con el que pude distinguirla en la montaña desde la aeorsilla. La veía ir con su tabla, sin anteojos y sin campera. Bajaba tirada un poco para atrás, con esos pantalones coloridos y la mirada relajada. Bajaba como si no estuviese bajando.
Mientras ella se quedo ahí sentada, sola, en la planta baja, descansando supongo, yo camine tranquilo hacia las escaleras y empecé a subir hacia el segundo piso, donde estaba mi cuarto. Cuando vi que ya no estaba al alcance de su mirada empecé a correr, quería ir a buscar el Fernet que había sobrado de la noche anterior, ya había vasos en la mesa y solo quedábamos nosotros dos despiertos. Seguí subiendo, seguí corriendo pero en el ante ultimo escalón del primer piso se me salio la pantufla, me encantaba usar pantuflas adentro del hotel, y mi pie derecho no dio a parar con el escalón, todo mi cuerpo se destabilizó, solo me acuerdo del primer golpe en la cabeza contra uno de los escalones, lo demás solo ella lo vio.
Ya había tropezado con esta escalera pero nunca tanto como para quedar suspendido en el aire sin poder ofrecer resistencia. Me acuerdo el día en que leí el titulo del cuento de Cortazar. Si, de eso me acuerdo cuando estoy en el aire, antes del primer golpe. Que titulo estupido pensé, quien puede hacer un cuento sobre un tema tan intrascendente como subir una escalera. Tal intrascendencia casi me lleva a la muerte.
Abrí los ojos y no había nadie, mire mi cuerpo y estaba intacto, me pase la mano por la cabeza o eso pensé que hice. Mi mano seguía ahí y mis ojos no estaban abiertos. Había sido solo un adelantamiento de mi mente, suele pasarme cuando me despierto, creo haberme cambiado y tomado el desayuno pero cuando abro los ojos sigo en la cama. Así fue, abrí los ojos y estaba ahí. Yo no, o si, yo también, pero ella estaba ahí. Solo ella mirándome, seria y poco preocupada. Me llevo al sillón y me pregunto si quería algo. No me dolía casi nada, solo un poco la cabeza, el mareo duro no mas de diez segundos. Después, todo estaba como antes de subir las escaleras.
Se sentó al lado mío y me pregunto el nombre, después de 4 días siendo parte de mi familia, no sabia mi nombre. No lo había preguntado, no lo había escuchado, ninguna había hablado de mi persona, eso no ayudo con mi autoestima en ese momento. Le respondí y le pregunte si quería tomar algo. Un poco inadecuado. Acepto. Le dije que iba arriba a buscar un Fernet que había sobrado, se río y me dijo que me acompañaba.
A ver si se te sale la otra pantufla –agrego.
Subimos y mi cuarto estaba con la puerta entre abierta y la luz apagada. Igualmente la luz de la luna mas el reflejo en la nieve, iluminaba el cuarto tanto como para que se vieran todos los obstáculos, ropa, botas, tablas, camperas, que tenia que esquivar. Mas bien que teníamos a esquivar porque ella entro con migo, algo totalmente inesperado
No se escuchaba ni un solo ruido y entramos caminando lento e intentando no pisar el piso. El objetivo era llegar a la mesada donde estaba la botella y los vasos, sin que ninguno de los dos vagos que dormían se dieran cuenta. Parecía mas un juego que otra cosa, porque no creo que hubiese sido tanto problema levantarlos a las 2 de la mañana en un viaje a Bariloche. Llegue a la botella y me di vuelta para pasársela, estaba toda mojada y cuando ella la agarro se le resbalo de la mano. Ahí. Ahí se congelo todo, no mire su mano, estaba mirándole la cara, cerro un poco los ojos y tiro la boca para un costado mostrando los dientes, sacando afuera toda la inocencia que no quiso mostrar durante todo el viaje. La botella callo en una montaña de camperas sin hacer ruido y ella levanto la vista pidiéndome perdón con la mirada.
Salimos del cuarto y se empezó a reír en voz baja, me pego en el brazo y se acomodo el gorro que se le había caído en la cara. Lo vi en su cuerpo, en sus piernas, estaba nerviosa, había vuelto a su infancia, había vuelto a jugar y sintió la adrenalina que desde hace tiempo no sentía No se quien le dijo que tenia que ser una persona seria. Pero hasta ese momento ella había seguido esas instrucciones al pie de la letra.
Bajamos y terminamos la botella al mismo tiempo que terminamos el partido de pool. Estuvo toda la noche refregándome su triunfo. Yo estuve toda la noche disfrutando cada vez que ella me gozaba, pero fingía estar molesto, no quería cortar ese juego.
A unas cuadras teníamos la montaña, así que salimos a aprovecharla, ella me lo propuso y yo lo dude. Mentira, pero un poco lo actúe, como pude pero lo hice. Salimos y caminamos abrazados, creo que por el frío. Hicimos menos de dos cuadras y volvimos, nuestras remeras no soportaron el frío de las 4 AM.
Volvimos al hotel. Todavía no había llegado nadie, subimos las escaleras y la deje en la puerta de su cuarto, me di vuelta y me fui, sin despedirme, sin decirle nada. Di unos pasos y escuche que me estaba llamando. Claramente era lo que estaba esperando.
Esta cerrado, las chicas se llevaron las llaves seguro- dijo con frío en la voz.
Claramente no era eso lo que estaba esperando. Pero ese hecho, su frase, hizo saltar en mi cabeza una idea que habia sido olvidada. Una idea que estuve pensando toda la noche, desde que entramos a mi cuarto a buscar la botella. No aguante o el Fernet no dejo que aguante y le pregunte si quería venir a dormir con migo. Si, le pregunte eso. Asi, sin mas vueltas.
Hay personas que conoces y tenes ganas de darle un beso, otras que conoces y queres llevarlas a un telo. También están las que queres o necesitas ir y abrazarlas, no se si tiene que ver con su físico, con su cintura, pero queres hacer eso. Desde que la vi a ella adentro de mi cuarto con esa inocencia, quise que duerma con migo. Sabia que eso incluía las otras tres también. Darle un beso, abrazarla y.. en un hotel ya estábamos.
Igualmente esa noche no quería incluir esas tres, solo quería estar en todo ese proceso. No era dormir con ella todo lo que quería sino ver y sentir el momento en que iba a sacarse las zapatillas, ponerse un short cómodo y meterse en mi cama con migo. El primer acercamiento, sin tocarla, poder oler el perfume que se olía desde la aerosilla, poder escucharla respirar, tan de cerca. Poder verla dormir, mientras estoy despierto y mientras duermo, en alguna aparición de algunos de mis sueños. Y al final, ver el momento en que se despierte, estar ahí cuando salga de la cama para verse en el espejo, acomodarse el pelo, ponerse su gorro y bajar a tomar el desayuno.
Y así fue, cada uno de esos momentos, hasta que terminamos cada uno en una mesa distinta tomando el desayuno, había mas de sesenta personas en ese lugar y nadie sabia nada, ella como siempre, casi ni hablaba.
No me hablo durante todo el día pero pasar por al lado de ella era distinto, para el resto su mirada era igual pero yo la sentía diferente, yo sabia que era diferente. Nos sentábamos al lado viendo a Tinelli, ninguno hablaba pero tampoco ninguno miraba el programa. En la montaña íbamos juntos, andábamos juntos. Nunca nadie se daba cuenta que había algo raro, todos pensaban que nosotros seguíamos sin conocernos, sus amigas creían que ella a mi no me conocía, que no sabia mi nombre y ella actuaba tan bien su papel de soberbia, porque ahora si, era un papel, que todas y todos creían que entre nosotros no pasaba nada.
A la noche, cada noche de las 3 que quedaron, ella durmió con migo, o yo con ella, mientras nadie nos veía nos encontrábamos en los pasillos, como en las películas, como en los sueños. A veces nos quedábamos en el pasillo comiendo algo y después íbamos a mi cuarto, o a su cuarto, y nos despertábamos antes que todos, era desgastante y cansador, dormíamos menos que el resto pero durante el día estábamos mas activos que todos.
La ultima noche nos encontramos en el pasillo, y después de hablar unas horas sobre las sospechas de algunos , de esos que les gusta observar las actitudes de los demás, esos que les encanta juzgar al otro, después de hablar de ellos nos fuimos a mi cuarto y ella entro casi sin hacer ruido, como si no estuviese ahí, se acostó en mi cama y yo me deje caer en las sabanas.
Pum. Escuche un golpe seco que hizo eco en mi cabeza por un rato. Mire para el costado y ella ya no estaba.
Se habrá ido al baño-pensé.
Pero mire para el otro costado y tampoco estaba el cuarto. Empecé a sentir la espalda y a sentir en donde estaba apoyada, no había sabanas abajo mío, había alfombra y un escalón donde se apoyaba una de mis piernas. Me levante, estaba al pie de la escalera, no había nadie cerca mío, empecé a caminar y vi la mesa de pool. Estaba vacía. Al lado estaba el sillón y la televisión. Estaba en la planta baja. Del sillón la vi levantarse a ella, que estaba acomodándose su gorro blanco. Se puso de pie y vino hacia donde yo estaba, yo la mire
A donde vas? -le pregunte.
Me miro, seria, me miro porque le hable, me miro porque paso por al lado mió, sentí su antigua soberbia mas presente que nunca y me di cuenta que no había actuación, era real. No respondió a mi pregunta con palabras, solo puso una cara muy poco expresiva sin entender porque yo le había preguntado eso. Siguió caminando, subió las escaleras y se fue a dormir, a su cuarto.
Ella siguió con la vista clavada en la bola negra como si nadie hubiese dicho nada. Tenia el entre cejo fruncido y la mirada concentrada solo en dos cosas. En la bola y en la esquina donde tenia que meterla. Era la única que no tenia maquillaje, la única que no tenia tacos ni vestido, la única que tenia el pelo sin planchar y los ojos cansados, la que esa noche no salía. También era la que nunca se metía en una conversación con nosotros. Tenia el pelo muy largo y mucha perfección en su cara, en cada facción. Parecía mas grande que el resto y nunca se detenía en ninguno, en nadie. Si me miraba era porque le quedaba de paso y si me escuchaba era porque yo estaba gritando. Nunca tenia intención de notar mi prescencia y peor aun, nunca me ignoraba. No ignoraba a nadie, pero iba caminando por el hotel con una soberbia que no se porque, me encantaba. Odio esas actitudes y esas miradas pero siempre me atraen. Y seria, siempre iba seria.
Termino el partido de pool y ella se quedo en los sillones mientras los demás salieron del hotel para ir a algún boliche, esos de entre tres y cinco pisos.
Yo había viajado con dos mas, los dos ya estaban durmiendo después de tocar unas canciones para las chicas que ya estaban en camino hacia el descontrol. Las conocimos a todas ahí en ese hotel, en esa semana. Nunca mas las volvimos a ver. Son esas personas con las que llegas a convivir en casi todos los sentidos. Son como tu familia, tomas el desayuno con ellos, comes con ellos, tomas algo a la noche con ellos, salís con ellos, cantas e improvisas, bailas y te sentas a pensar, hasta a veces veíamos Tinelli en familia, lamentable, pero si, con los días sentí que eran casi como una comunidad.
Ella apago la tele y se quedo sentada acomodándose su gorro blanco que usaba todos los días, ese gorro con el que pude distinguirla en la montaña desde la aeorsilla. La veía ir con su tabla, sin anteojos y sin campera. Bajaba tirada un poco para atrás, con esos pantalones coloridos y la mirada relajada. Bajaba como si no estuviese bajando.
Mientras ella se quedo ahí sentada, sola, en la planta baja, descansando supongo, yo camine tranquilo hacia las escaleras y empecé a subir hacia el segundo piso, donde estaba mi cuarto. Cuando vi que ya no estaba al alcance de su mirada empecé a correr, quería ir a buscar el Fernet que había sobrado de la noche anterior, ya había vasos en la mesa y solo quedábamos nosotros dos despiertos. Seguí subiendo, seguí corriendo pero en el ante ultimo escalón del primer piso se me salio la pantufla, me encantaba usar pantuflas adentro del hotel, y mi pie derecho no dio a parar con el escalón, todo mi cuerpo se destabilizó, solo me acuerdo del primer golpe en la cabeza contra uno de los escalones, lo demás solo ella lo vio.
Ya había tropezado con esta escalera pero nunca tanto como para quedar suspendido en el aire sin poder ofrecer resistencia. Me acuerdo el día en que leí el titulo del cuento de Cortazar. Si, de eso me acuerdo cuando estoy en el aire, antes del primer golpe. Que titulo estupido pensé, quien puede hacer un cuento sobre un tema tan intrascendente como subir una escalera. Tal intrascendencia casi me lleva a la muerte.
Abrí los ojos y no había nadie, mire mi cuerpo y estaba intacto, me pase la mano por la cabeza o eso pensé que hice. Mi mano seguía ahí y mis ojos no estaban abiertos. Había sido solo un adelantamiento de mi mente, suele pasarme cuando me despierto, creo haberme cambiado y tomado el desayuno pero cuando abro los ojos sigo en la cama. Así fue, abrí los ojos y estaba ahí. Yo no, o si, yo también, pero ella estaba ahí. Solo ella mirándome, seria y poco preocupada. Me llevo al sillón y me pregunto si quería algo. No me dolía casi nada, solo un poco la cabeza, el mareo duro no mas de diez segundos. Después, todo estaba como antes de subir las escaleras.
Se sentó al lado mío y me pregunto el nombre, después de 4 días siendo parte de mi familia, no sabia mi nombre. No lo había preguntado, no lo había escuchado, ninguna había hablado de mi persona, eso no ayudo con mi autoestima en ese momento. Le respondí y le pregunte si quería tomar algo. Un poco inadecuado. Acepto. Le dije que iba arriba a buscar un Fernet que había sobrado, se río y me dijo que me acompañaba.
A ver si se te sale la otra pantufla –agrego.
Subimos y mi cuarto estaba con la puerta entre abierta y la luz apagada. Igualmente la luz de la luna mas el reflejo en la nieve, iluminaba el cuarto tanto como para que se vieran todos los obstáculos, ropa, botas, tablas, camperas, que tenia que esquivar. Mas bien que teníamos a esquivar porque ella entro con migo, algo totalmente inesperado
No se escuchaba ni un solo ruido y entramos caminando lento e intentando no pisar el piso. El objetivo era llegar a la mesada donde estaba la botella y los vasos, sin que ninguno de los dos vagos que dormían se dieran cuenta. Parecía mas un juego que otra cosa, porque no creo que hubiese sido tanto problema levantarlos a las 2 de la mañana en un viaje a Bariloche. Llegue a la botella y me di vuelta para pasársela, estaba toda mojada y cuando ella la agarro se le resbalo de la mano. Ahí. Ahí se congelo todo, no mire su mano, estaba mirándole la cara, cerro un poco los ojos y tiro la boca para un costado mostrando los dientes, sacando afuera toda la inocencia que no quiso mostrar durante todo el viaje. La botella callo en una montaña de camperas sin hacer ruido y ella levanto la vista pidiéndome perdón con la mirada.
Salimos del cuarto y se empezó a reír en voz baja, me pego en el brazo y se acomodo el gorro que se le había caído en la cara. Lo vi en su cuerpo, en sus piernas, estaba nerviosa, había vuelto a su infancia, había vuelto a jugar y sintió la adrenalina que desde hace tiempo no sentía No se quien le dijo que tenia que ser una persona seria. Pero hasta ese momento ella había seguido esas instrucciones al pie de la letra.
Bajamos y terminamos la botella al mismo tiempo que terminamos el partido de pool. Estuvo toda la noche refregándome su triunfo. Yo estuve toda la noche disfrutando cada vez que ella me gozaba, pero fingía estar molesto, no quería cortar ese juego.
A unas cuadras teníamos la montaña, así que salimos a aprovecharla, ella me lo propuso y yo lo dude. Mentira, pero un poco lo actúe, como pude pero lo hice. Salimos y caminamos abrazados, creo que por el frío. Hicimos menos de dos cuadras y volvimos, nuestras remeras no soportaron el frío de las 4 AM.
Volvimos al hotel. Todavía no había llegado nadie, subimos las escaleras y la deje en la puerta de su cuarto, me di vuelta y me fui, sin despedirme, sin decirle nada. Di unos pasos y escuche que me estaba llamando. Claramente era lo que estaba esperando.
Esta cerrado, las chicas se llevaron las llaves seguro- dijo con frío en la voz.
Claramente no era eso lo que estaba esperando. Pero ese hecho, su frase, hizo saltar en mi cabeza una idea que habia sido olvidada. Una idea que estuve pensando toda la noche, desde que entramos a mi cuarto a buscar la botella. No aguante o el Fernet no dejo que aguante y le pregunte si quería venir a dormir con migo. Si, le pregunte eso. Asi, sin mas vueltas.
Hay personas que conoces y tenes ganas de darle un beso, otras que conoces y queres llevarlas a un telo. También están las que queres o necesitas ir y abrazarlas, no se si tiene que ver con su físico, con su cintura, pero queres hacer eso. Desde que la vi a ella adentro de mi cuarto con esa inocencia, quise que duerma con migo. Sabia que eso incluía las otras tres también. Darle un beso, abrazarla y.. en un hotel ya estábamos.
Igualmente esa noche no quería incluir esas tres, solo quería estar en todo ese proceso. No era dormir con ella todo lo que quería sino ver y sentir el momento en que iba a sacarse las zapatillas, ponerse un short cómodo y meterse en mi cama con migo. El primer acercamiento, sin tocarla, poder oler el perfume que se olía desde la aerosilla, poder escucharla respirar, tan de cerca. Poder verla dormir, mientras estoy despierto y mientras duermo, en alguna aparición de algunos de mis sueños. Y al final, ver el momento en que se despierte, estar ahí cuando salga de la cama para verse en el espejo, acomodarse el pelo, ponerse su gorro y bajar a tomar el desayuno.
Y así fue, cada uno de esos momentos, hasta que terminamos cada uno en una mesa distinta tomando el desayuno, había mas de sesenta personas en ese lugar y nadie sabia nada, ella como siempre, casi ni hablaba.
No me hablo durante todo el día pero pasar por al lado de ella era distinto, para el resto su mirada era igual pero yo la sentía diferente, yo sabia que era diferente. Nos sentábamos al lado viendo a Tinelli, ninguno hablaba pero tampoco ninguno miraba el programa. En la montaña íbamos juntos, andábamos juntos. Nunca nadie se daba cuenta que había algo raro, todos pensaban que nosotros seguíamos sin conocernos, sus amigas creían que ella a mi no me conocía, que no sabia mi nombre y ella actuaba tan bien su papel de soberbia, porque ahora si, era un papel, que todas y todos creían que entre nosotros no pasaba nada.
A la noche, cada noche de las 3 que quedaron, ella durmió con migo, o yo con ella, mientras nadie nos veía nos encontrábamos en los pasillos, como en las películas, como en los sueños. A veces nos quedábamos en el pasillo comiendo algo y después íbamos a mi cuarto, o a su cuarto, y nos despertábamos antes que todos, era desgastante y cansador, dormíamos menos que el resto pero durante el día estábamos mas activos que todos.
La ultima noche nos encontramos en el pasillo, y después de hablar unas horas sobre las sospechas de algunos , de esos que les gusta observar las actitudes de los demás, esos que les encanta juzgar al otro, después de hablar de ellos nos fuimos a mi cuarto y ella entro casi sin hacer ruido, como si no estuviese ahí, se acostó en mi cama y yo me deje caer en las sabanas.
Pum. Escuche un golpe seco que hizo eco en mi cabeza por un rato. Mire para el costado y ella ya no estaba.
Se habrá ido al baño-pensé.
Pero mire para el otro costado y tampoco estaba el cuarto. Empecé a sentir la espalda y a sentir en donde estaba apoyada, no había sabanas abajo mío, había alfombra y un escalón donde se apoyaba una de mis piernas. Me levante, estaba al pie de la escalera, no había nadie cerca mío, empecé a caminar y vi la mesa de pool. Estaba vacía. Al lado estaba el sillón y la televisión. Estaba en la planta baja. Del sillón la vi levantarse a ella, que estaba acomodándose su gorro blanco. Se puso de pie y vino hacia donde yo estaba, yo la mire
A donde vas? -le pregunte.
Me miro, seria, me miro porque le hable, me miro porque paso por al lado mió, sentí su antigua soberbia mas presente que nunca y me di cuenta que no había actuación, era real. No respondió a mi pregunta con palabras, solo puso una cara muy poco expresiva sin entender porque yo le había preguntado eso. Siguió caminando, subió las escaleras y se fue a dormir, a su cuarto.
domingo, 12 de septiembre de 2010
Son cuentos, historias, anécdotas.
Le encantaba usar su lapicera verde para escribir las letras mayúsculas. Las otras, la menos importantes, las que seguían, todas iban con azul, siempre. Usaba esa cursiva que se inclina hacia la derecha de forma casi perfecta. Mientras el escribía y pensaba, sacaba la lengua y la paseaba de lado a lado por el labio superior. La cabeza se inclinaba hacia un costado y la mano izquierda se movía con una displicencia, como si la mano estuviese pensando, la mano gesticulaba y se balanceaba, intentando buscar las palabras justas para escribir la definición de ecosistema en ese examen de 4to grado.
Ibamos al San Marcos, en San Isidro. Eramos unos mas de los miles de alumnos que llegaban por esa puerta verde y se instalaban en las distintas clases. Eramos casi los únicos de los mil, que tenían un teléfono que empezaba de otra forma, diferente a la del resto. Todos se sorprendían. ¿Como un teléfono podía empezar con 03488?. Eso nos preguntaban todos, me acuerdo los recreos donde las chicas grandes le pedían, casi por diversión, a mi hermana que estaba en primer grado que repitiese su numero de teléfono completo. Les encantaba con la velocidad que lo decía, la rapidez con la que decía tantos números, les sorprendía la memoria que tenia. Vivíamos en Benavidez, yo todavía vivo. El ya no.
Yo viajaba de lunes a viernes con el, y con mis hermanas y con su hermano. Nuestros papas se turnaban a la mañana y nuestras mamas a la tarde. Pasaron mas de diez años de esos viajes pero todavía no me los puedo olvidar, no me los quiero olvidar. Siempre me acuerdo de los de invierno. Cuando le tocaba a su papa, y llegaban a mi portón con ese humo que salía del Hyundai, que se mezclaba con el frío. Ahí estaba yo con mi buzo azul saliendo de mi casa para entrar en ese auto, y que ese auto se convirtiese por veinticinco minutos en todo menos en un auto. Fernando, su papa, empezaba con los cuentos, historias o anécdotas, nunca supe que eran, yo escuchaba y me metía en todos esos viajes de los adolescentes que iban a los bosques con sus carpas y tenían todo tipo de aventuras. Nunca me dormía, nunca pensaba en la tarea ni en ninguna prueba, siempre entraba en ese mundo y quería que los personajes de su cuento fuesen mis amigos, quería conocerlos y jugar con ellos, que me lleven a sus viajes y dormir en medio de los arboles. La tranquilidad que se deslizaba por la voz de Fer inflaba el auto de emoción, de sonrisas, de miedo, de adrenalina y todos aspirábamos eso directo a nuestros corazones. El momento de bajar del auto para entrar por la puerta verde era diferente después de sus anegdotas.
También había otros días, los días en que nosotros íbamos a buscarlo, los días en que papa manejaba el Honda Civic que hoy todavía vive y el y su hermano se subían. Papa nunca fue muy expresivo a la hora de los viajes, nunca hablaba mucho, o no hablaba mucho con nosotros, porque a veces todos lo mirábamos mientras el movía la boca y las manos como manteniendo una conversación, hacia preguntas y respondía, cada tanto le salía una palabra en voz alta pero casi siempre eran mímicas. Nadie sabia que hacia, lo mirábamos un rato y después nos aburriamos. Estaba muy alterado, tenia mucho trabajo, se acostaba tarde y se levantaba muy temprano. Así que los viajes no eran muy divertidos, eran intrascendentes, salvo dos o tres veces que me desperté porque nos habíamos llevado puesto un auto. A veces eran dos. Una vez fueron seis. Si, seis autos, estaban todos dispersados por la autopista del sol, por la panamericana. Vino la ambulancia y todo. Me acuerdo que en uno de esos choques, el se raspo la cara con la mochila y se corto el labio. Justo el día en que nos íbamos a sacar la foto escolar, tuvo que venir el Tío cucaracha otro dia para sacarle la foto solo a el.
Vivíamos tan lejos del resto que la mayoría de las veces nos invitábamos a jugar el uno al otro. Era mas fácil, no había que hacer las notitas donde decían que te ibas a jugar a otra casa, ni había que pactarlo un día antes. El mismo día podíamos decidirlo y no había ningún problema. Yo iba mas para su casa, siempre salíamos por su barrio a jugar a las escondidas, íbamos a buscar a Pájaro y a su hermano y armábamos los mejores partidos de fútbol.
Un día en San Isidro, en lo de su abuela, me admitió algo que creí que nunca nadie iba a admitir. Fue el acto de mayor valentía en una persona de 9 años. En un chico de 9 años. Me dijo que nunca, salvo cuando yo iba a jugar después del colegio, se había perdido un capitulo de Chiquititas. Creo que por eso siempre quise ser como el, por esas cosas.
Hacia todo bien. Cuando jugábamos al fútbol a el lo elegían siempre tercero de treinta, y a mi octavo. Yo tenia cuadernos especiales para aprender a escribir bien, el tenia la mejor letra de todos los varones. En todas las fotos el ponía las caras mas feas, todos sonreían y el hacia lo imposible para no salir sonriendo, todos se reian. Hubo una época que mi familia no quería incluirme en la fotos familiares porque yo intentaba poner las peores caras y mas que hacer reir, hacia enojar a uno por uno, hasta a mi hermana mas chica. El jugaba de medio scrum cuando jugábamos al rugby y era el mejor, nadie amagaba y eludía a los rivales como el, y todos lo sabían, no era el mas rápido, pero si de los mas chiquitos, como yo, como yo que jugaba de medio scrum y me encantaba mandarme solo a amagar a todos los que podía. Siempre quería jugar de medio scrum pero los profesores me ponían de Hucker, una posición que no tenia nada que ver con las contextura de mi cuerpo. Todavía hoy cuando juego al ping pong y le pego con un efecto digo "La gran Santi". Porque así le pegaba el, para mi, el había inventado ese efecto cuando jugábamos al ping pong en su casa, en su mesa. Yo no iba a tener mesa hasta después de 5 años de esos partidos. El tenia nintendo, yo nunca tuve, el tenia la mejor raqueta de tenis, y la mejor bicicleta, Azul y amarilla con 21 cambios y los cuernos en el manubrio. Se sabia todos los equipos de fútbol de Europa. Me regalo una remera del Frankfut, no sabia de que deporte era ese equipo y me contó que era de un equipo de Alemania, de fútbol obvio. Jugaba de 5, en el medio de la cancha, distribuía la pelota, la pisaba siempre, amagaba a un par y salía tocando. No creo que haga falta aclarar de que siempre quise jugar.
Todavia hoy encuentro mas coincidencias y quizá mañana encontrare mas aun.
Todas las tardes volvíamos arrodillados en el asiento de atras mirando por la ventana de atras. Cada vez que se acercaba un auto le hacíamos fuck you y nos escondíamos atras de los asientos. Pocas veces volví a sentir la misma adrenalina que en esos actos de rebeldía.
Un dia me fui, no mas cuentos en los viajes, no mas fuck yous, no mas la puerta verde, no mas partidos, ni de futbol ni de ping pong. Mi nuevo viaje duraba 4 minutos. Ellos decidieron que me vaya.0 Querían que vaya a un colegio mas cerca. Nos vimos al siguiente año algunos fin de semanas, pero al año que siguio no volví a saber nada de el.
Unos años después, en el verano, me lo cruce en la playa. Yo estaba mucho mas alto que el, el tenia una camiseta suplente del Barcelona que yo nunca había visto, (En cuanto llegue a Buenos Aires le rogué a mama que me la comprase, ella llamo a papa por telefono a la oficina, le dijimos el precio. $182. Acepto) nos vimos y nos saludamos, pasamos todo el verano juntos, con el, con mi primo y algunos amigos en común que nos hicimos. Nos juntamos a jugar al fútbol, yo jugaba mejor que el, el se había dedicado al rugby, decían que era de los mejores y el futbol ya casi no le importaba. Lo que mas me impresiono fue que mantenia y de hecho incremento su elegancia para comunicarse con el resto, con los grandes. La forma en que habiaba, como podia manejar esas situaciones, no se sonaba los dedos ni jugaba con las manos, no hablaba como hablaria cualquier chico de 13 años. Sabia como saludar a todos y tenia una seguridad que pocos tenían. Esas caras raras no las habia perdido y la gracia tampoco.
Termino el verano y nunca mas nos llamamos, nunca mas nos vimos ni intentamos contactarnos. Por 4 años no volvi a saber nada de el. Lo próximo que supe de el fue un llamado, que tampoco fue de el.
Fue en marzo, 9 de la mañana, estaba cambiandome para ir a jugar mi primer partido de titular en Acassuso. Me llamaron y me lo dijeron. Como si fuese un hecho cotidiano le pregunte ¿Como?. Me conto que habia chocado con el auto. Y sin nisiquiera sentirlo ni pensarlo le dije
- Uh, no lo puedo creer, no lo puedo creer.
No estaba pensando en que habia pasado, no estaba entendiendo. Me subi al auto para ir a jugar al futbol, y se lo dije a papa. Nunca me voy a olvidar la cara que puso, me abrazo cuando no pedi un abrazo, y aunque yo ya tenia casi 17 años me explico y me consolo, me dijo que si no queria que no vaya a jugar. Yo dije que si, me puse mal pero queria ir.
-Entra a la cancha y hacelo por el, que el disfrutaba jugando al futbol -me dijo papa.
Ahi entendi despues de una hora lo que habia pasado, me puse a llorar y me abrazo.
Entre al vestuario, no salude a nadie. Me cambie y no dije ni una palabra, todos me jodian, decian que estaba nervioso porque era mi primer partido. Y yo estaba pensando en todo menos en el partido.
Entre a la cancha, y me tiraban todas las pelotas, yo ya no jugaba de 5, jugaba de delantero. Me tiraban la pelota para un lado y yo corria para el otro. Por momentos me acordaba de situaciones que habia pasado con el. A veces me tiraban centros justo en esos momentos, yo no miraba ni la pelota y los gritos empezaban a ser de todo el equipo. En el entre tiempo el capitan me dijo que era un cagon, que no me la bancaba jugando de titular, que tenia miedo. Yo sali, dije que me habia lesionado y me sente en el banco. No volvi a mirar el partido, lloraba y miraba para abajo.
Paso un año entero y crei que lo habia entendido, que lo habia aceptado, que ya lo habia razonado. ¿Razonado que? No se, solo este año empeze a pensar quien habia sido el para mi, me di cuenta todo lo que lo conocia, pero no me di cuenta a lo largo de los dias, me di cuenta cada noche. Hace un año sueño y me lo curzo en cada sueño, y volvemos a todos estos lugares, a veces el solo puede hablar con migo, los demas no lo ven. A veces suena el telefono en el sueño y el sabe que no puede atenderlo, puede estar con migo y sufre por no atender el telefono, por no poder salir a la calle a jugar al futbol. En otros sueños todos los amigos de mi antiguo colegio lo vemos y el esta sonriendo, hablando de un partido de River-Boca, un partido en que river gano 2 a 1. Todos le seguimos la corriente, pero esta vez nosotros sufrimos por saber que esta muerto. Porque sabemos que ese partido fue hace tres años y el quedo estancado en el pasado.
Pero en el ultimo sueño estamos los dos corriendo por el colegio, tenemos 10 años y vamos con una pelota en los pies esquivando piernas, esquivando gente grande, esquivando los problemas, vamos libres y sin rumbo, no hay llegada ni hubo salida, corremos indefinidamente por ahi, riendonos, somos infinitos en el tiempo.
Nos mantenemos en un sueño del que todavia hoy no despierto
Ibamos al San Marcos, en San Isidro. Eramos unos mas de los miles de alumnos que llegaban por esa puerta verde y se instalaban en las distintas clases. Eramos casi los únicos de los mil, que tenían un teléfono que empezaba de otra forma, diferente a la del resto. Todos se sorprendían. ¿Como un teléfono podía empezar con 03488?. Eso nos preguntaban todos, me acuerdo los recreos donde las chicas grandes le pedían, casi por diversión, a mi hermana que estaba en primer grado que repitiese su numero de teléfono completo. Les encantaba con la velocidad que lo decía, la rapidez con la que decía tantos números, les sorprendía la memoria que tenia. Vivíamos en Benavidez, yo todavía vivo. El ya no.
Yo viajaba de lunes a viernes con el, y con mis hermanas y con su hermano. Nuestros papas se turnaban a la mañana y nuestras mamas a la tarde. Pasaron mas de diez años de esos viajes pero todavía no me los puedo olvidar, no me los quiero olvidar. Siempre me acuerdo de los de invierno. Cuando le tocaba a su papa, y llegaban a mi portón con ese humo que salía del Hyundai, que se mezclaba con el frío. Ahí estaba yo con mi buzo azul saliendo de mi casa para entrar en ese auto, y que ese auto se convirtiese por veinticinco minutos en todo menos en un auto. Fernando, su papa, empezaba con los cuentos, historias o anécdotas, nunca supe que eran, yo escuchaba y me metía en todos esos viajes de los adolescentes que iban a los bosques con sus carpas y tenían todo tipo de aventuras. Nunca me dormía, nunca pensaba en la tarea ni en ninguna prueba, siempre entraba en ese mundo y quería que los personajes de su cuento fuesen mis amigos, quería conocerlos y jugar con ellos, que me lleven a sus viajes y dormir en medio de los arboles. La tranquilidad que se deslizaba por la voz de Fer inflaba el auto de emoción, de sonrisas, de miedo, de adrenalina y todos aspirábamos eso directo a nuestros corazones. El momento de bajar del auto para entrar por la puerta verde era diferente después de sus anegdotas.
También había otros días, los días en que nosotros íbamos a buscarlo, los días en que papa manejaba el Honda Civic que hoy todavía vive y el y su hermano se subían. Papa nunca fue muy expresivo a la hora de los viajes, nunca hablaba mucho, o no hablaba mucho con nosotros, porque a veces todos lo mirábamos mientras el movía la boca y las manos como manteniendo una conversación, hacia preguntas y respondía, cada tanto le salía una palabra en voz alta pero casi siempre eran mímicas. Nadie sabia que hacia, lo mirábamos un rato y después nos aburriamos. Estaba muy alterado, tenia mucho trabajo, se acostaba tarde y se levantaba muy temprano. Así que los viajes no eran muy divertidos, eran intrascendentes, salvo dos o tres veces que me desperté porque nos habíamos llevado puesto un auto. A veces eran dos. Una vez fueron seis. Si, seis autos, estaban todos dispersados por la autopista del sol, por la panamericana. Vino la ambulancia y todo. Me acuerdo que en uno de esos choques, el se raspo la cara con la mochila y se corto el labio. Justo el día en que nos íbamos a sacar la foto escolar, tuvo que venir el Tío cucaracha otro dia para sacarle la foto solo a el.
Vivíamos tan lejos del resto que la mayoría de las veces nos invitábamos a jugar el uno al otro. Era mas fácil, no había que hacer las notitas donde decían que te ibas a jugar a otra casa, ni había que pactarlo un día antes. El mismo día podíamos decidirlo y no había ningún problema. Yo iba mas para su casa, siempre salíamos por su barrio a jugar a las escondidas, íbamos a buscar a Pájaro y a su hermano y armábamos los mejores partidos de fútbol.
Un día en San Isidro, en lo de su abuela, me admitió algo que creí que nunca nadie iba a admitir. Fue el acto de mayor valentía en una persona de 9 años. En un chico de 9 años. Me dijo que nunca, salvo cuando yo iba a jugar después del colegio, se había perdido un capitulo de Chiquititas. Creo que por eso siempre quise ser como el, por esas cosas.
Hacia todo bien. Cuando jugábamos al fútbol a el lo elegían siempre tercero de treinta, y a mi octavo. Yo tenia cuadernos especiales para aprender a escribir bien, el tenia la mejor letra de todos los varones. En todas las fotos el ponía las caras mas feas, todos sonreían y el hacia lo imposible para no salir sonriendo, todos se reian. Hubo una época que mi familia no quería incluirme en la fotos familiares porque yo intentaba poner las peores caras y mas que hacer reir, hacia enojar a uno por uno, hasta a mi hermana mas chica. El jugaba de medio scrum cuando jugábamos al rugby y era el mejor, nadie amagaba y eludía a los rivales como el, y todos lo sabían, no era el mas rápido, pero si de los mas chiquitos, como yo, como yo que jugaba de medio scrum y me encantaba mandarme solo a amagar a todos los que podía. Siempre quería jugar de medio scrum pero los profesores me ponían de Hucker, una posición que no tenia nada que ver con las contextura de mi cuerpo. Todavía hoy cuando juego al ping pong y le pego con un efecto digo "La gran Santi". Porque así le pegaba el, para mi, el había inventado ese efecto cuando jugábamos al ping pong en su casa, en su mesa. Yo no iba a tener mesa hasta después de 5 años de esos partidos. El tenia nintendo, yo nunca tuve, el tenia la mejor raqueta de tenis, y la mejor bicicleta, Azul y amarilla con 21 cambios y los cuernos en el manubrio. Se sabia todos los equipos de fútbol de Europa. Me regalo una remera del Frankfut, no sabia de que deporte era ese equipo y me contó que era de un equipo de Alemania, de fútbol obvio. Jugaba de 5, en el medio de la cancha, distribuía la pelota, la pisaba siempre, amagaba a un par y salía tocando. No creo que haga falta aclarar de que siempre quise jugar.
Todavia hoy encuentro mas coincidencias y quizá mañana encontrare mas aun.
Todas las tardes volvíamos arrodillados en el asiento de atras mirando por la ventana de atras. Cada vez que se acercaba un auto le hacíamos fuck you y nos escondíamos atras de los asientos. Pocas veces volví a sentir la misma adrenalina que en esos actos de rebeldía.
Un dia me fui, no mas cuentos en los viajes, no mas fuck yous, no mas la puerta verde, no mas partidos, ni de futbol ni de ping pong. Mi nuevo viaje duraba 4 minutos. Ellos decidieron que me vaya.0 Querían que vaya a un colegio mas cerca. Nos vimos al siguiente año algunos fin de semanas, pero al año que siguio no volví a saber nada de el.
Unos años después, en el verano, me lo cruce en la playa. Yo estaba mucho mas alto que el, el tenia una camiseta suplente del Barcelona que yo nunca había visto, (En cuanto llegue a Buenos Aires le rogué a mama que me la comprase, ella llamo a papa por telefono a la oficina, le dijimos el precio. $182. Acepto) nos vimos y nos saludamos, pasamos todo el verano juntos, con el, con mi primo y algunos amigos en común que nos hicimos. Nos juntamos a jugar al fútbol, yo jugaba mejor que el, el se había dedicado al rugby, decían que era de los mejores y el futbol ya casi no le importaba. Lo que mas me impresiono fue que mantenia y de hecho incremento su elegancia para comunicarse con el resto, con los grandes. La forma en que habiaba, como podia manejar esas situaciones, no se sonaba los dedos ni jugaba con las manos, no hablaba como hablaria cualquier chico de 13 años. Sabia como saludar a todos y tenia una seguridad que pocos tenían. Esas caras raras no las habia perdido y la gracia tampoco.
Termino el verano y nunca mas nos llamamos, nunca mas nos vimos ni intentamos contactarnos. Por 4 años no volvi a saber nada de el. Lo próximo que supe de el fue un llamado, que tampoco fue de el.
Fue en marzo, 9 de la mañana, estaba cambiandome para ir a jugar mi primer partido de titular en Acassuso. Me llamaron y me lo dijeron. Como si fuese un hecho cotidiano le pregunte ¿Como?. Me conto que habia chocado con el auto. Y sin nisiquiera sentirlo ni pensarlo le dije
- Uh, no lo puedo creer, no lo puedo creer.
No estaba pensando en que habia pasado, no estaba entendiendo. Me subi al auto para ir a jugar al futbol, y se lo dije a papa. Nunca me voy a olvidar la cara que puso, me abrazo cuando no pedi un abrazo, y aunque yo ya tenia casi 17 años me explico y me consolo, me dijo que si no queria que no vaya a jugar. Yo dije que si, me puse mal pero queria ir.
-Entra a la cancha y hacelo por el, que el disfrutaba jugando al futbol -me dijo papa.
Ahi entendi despues de una hora lo que habia pasado, me puse a llorar y me abrazo.
Entre al vestuario, no salude a nadie. Me cambie y no dije ni una palabra, todos me jodian, decian que estaba nervioso porque era mi primer partido. Y yo estaba pensando en todo menos en el partido.
Entre a la cancha, y me tiraban todas las pelotas, yo ya no jugaba de 5, jugaba de delantero. Me tiraban la pelota para un lado y yo corria para el otro. Por momentos me acordaba de situaciones que habia pasado con el. A veces me tiraban centros justo en esos momentos, yo no miraba ni la pelota y los gritos empezaban a ser de todo el equipo. En el entre tiempo el capitan me dijo que era un cagon, que no me la bancaba jugando de titular, que tenia miedo. Yo sali, dije que me habia lesionado y me sente en el banco. No volvi a mirar el partido, lloraba y miraba para abajo.
Paso un año entero y crei que lo habia entendido, que lo habia aceptado, que ya lo habia razonado. ¿Razonado que? No se, solo este año empeze a pensar quien habia sido el para mi, me di cuenta todo lo que lo conocia, pero no me di cuenta a lo largo de los dias, me di cuenta cada noche. Hace un año sueño y me lo curzo en cada sueño, y volvemos a todos estos lugares, a veces el solo puede hablar con migo, los demas no lo ven. A veces suena el telefono en el sueño y el sabe que no puede atenderlo, puede estar con migo y sufre por no atender el telefono, por no poder salir a la calle a jugar al futbol. En otros sueños todos los amigos de mi antiguo colegio lo vemos y el esta sonriendo, hablando de un partido de River-Boca, un partido en que river gano 2 a 1. Todos le seguimos la corriente, pero esta vez nosotros sufrimos por saber que esta muerto. Porque sabemos que ese partido fue hace tres años y el quedo estancado en el pasado.
Pero en el ultimo sueño estamos los dos corriendo por el colegio, tenemos 10 años y vamos con una pelota en los pies esquivando piernas, esquivando gente grande, esquivando los problemas, vamos libres y sin rumbo, no hay llegada ni hubo salida, corremos indefinidamente por ahi, riendonos, somos infinitos en el tiempo.
Nos mantenemos en un sueño del que todavia hoy no despierto
lunes, 6 de septiembre de 2010
Euforia, esa es la palabra. Todos tienen eso adentro, todos están sintiendo lo mismo, las hormonas están a punto de estallar, y todos están solteros. Parece un sueño, para ellas y para nosotros. Yo, personalmente, revise cada cuarto, irrumpí en cada puerta gritando, sabiendo que nadie iba a estar adentro durmiendo. Atrás mío me sigue el, viene saltando, se tira en cada cama y las deshace por completo. Volvemos al comedor donde todo esta a punto de empezar. A falta de sillas, 3 de ellas están sentadas arriba de 3 de los nuestros, las otras están en sus sillas balanceandose para adelante, rozando nuestras sillas, para poder hablarles bien de cerca, así entendemos lo que dicen, que tanto nos interesa. Hay tanto ruido, no entiendo que música es la que esta sonando, no la conozco ni yo ni ninguno de nosotros. El se me acerca y me dice algo, no puedo entenderlo, no logro diferir sus palabras en mi cabeza, no puedo relacionarlas, el tampoco se esforzó mucho en conectarlas.
Ya no puedo pensar claramente, adentro de mi cabeza los pensamientos van a mil y van cambiando, se van cambiando de carril, van doblando y dando vueltas por toda la cabeza. Parecen como autitos en una Scalextric, que pierden el rumbo y se salen de pista. No puedo entender que quieren decir mis pensamientos, voy caminando y algunas se acercan, me abrazan demostrando su falso afecto, pasan otras y cuando me acerco a abrazarlas me empujan, sacandome despectivamente de su camino. No pienso y luego actúo, soy puro instinto, soy como un animal, soy como un murciélago al que aturden con sus gritos y sonidos. Si, eso siento, que estoy perdido en un lugar tan chico, en este departamento de la hija del Comisario, que esta en un Operativo, hace un mes que esta en el Operativo. Hace un mes, desde que empezó febrero que no salimos de esta casa. Estamos todos mas flacos, y algunos desaparecieron, o ayer se fueron, se van unos días, y vuelven con mas energías.
Cada uno sigue en su juego, a ninguno se le complica mucho. Menos a el, que esta luchando desde que empezó el mes para llevarse a esas camas desechas a una de ellas. No es un especialista, por lo tanto no es un detallista, quiere a una, ninguna en especial. Mientras el deshace las camas y se queda tirado ahí unos segundos, me llama, se me acerca y me pide que le lleve a la que este mas aburrida, a la que menos entienda en donde esta parada. Supongo que eso me pidió hace unos minutos pero el esta peor que nunca. Como siempre, nadie quiere hablar con el, pero esta vez nadie quiere verlo tampoco. Esta insoportable. Es igual pero diferente a nosotros, camina con los pies para adentro y le cuesta avanzar, es como si tuviese cien kilos de pesas en cada pierna. El es como ese aire denso que invade el ambiente, y nadie se lo banca, es pesado, es agobiante, es caluroso, te hace transpirar y queres que se valla. Es como ese verano molesto de marzo que todos quieren que se despida y que no vuelva mas. Va respirando fuerte por la nariz y se te cruza mientras caminas a su lado, porque no puede mantener la linea, ni ebrio ni sobrio. Siempre esta conmigo, a veces hasta lo voy a buscar a su casa, después lo dejo acá en lo del comisario mientras yo vuelvo a casa a recobrar energías para volver dentro de unos días. Nunca pregunto con quien se queda mientras esta acá, quien le da charla, quien se queda con el al lado, quien mira tele con el o come con el.
Estoy sentado y no puedo dejar de ver el movimiento que hay en la casa, ya una silla se vacío, los dos que la ocupaban se esfumaron, de repente no los vi mas, se perdieron entre el humo del cigarrillo y como un mago en uno de sus actos, desaparecieron por la puerta trasera. Uno de los cuartos. Las otras "parejas" que ocupan las otras dos sillas pasaron a bailar arriba de la mesa ratona que estaba en frente mío, uno arriba del otro, uno abajo del otro, el acostado, ella meneando. Ella no era muy agradable, por lo tanto la situación de por si no era muy agradable. Me pare y salí para no ver mas a la gorda meneando en su cuerpo, en mi cara. Empece a caminar, a arrastrarme intentando pensar y no ser solo impulso. De uno de los cuartos sale el, solo. Obvio. De fondo veía la cama desecha, mas desecha que nunca. No entiendo que había estado haciendo, que hace siempre en esas camas, porque le gusta deshacerlas en el medio de la fiesta. Salió sonriente, con esos anteojos ya rotos, y empezó a pedir dados, empezó a gritar, contento, dijo que se le había ocurrido un juego. Empezó a revisar todos los cajones del comedor, y no los encontraba, empezó ponerse nervioso y no encontraba dados por ninguna parte. Todos nos reímos, algunos empezaron a gritar. Yo escuchaba y me reía. De lejos veía los dados adentro de su antiguo vaso de Branca.
El seguia buscando y revoleando los cajones, el ultimo cajon lo saco, lo saco de la casilla como a casi todos los otros, pero lo revoleo tan fuerte que voló dos metros atrás de el. Adentro del mismo estaba la funda y la pistola del Comisario.
El abrió los ojos sorprendido y emocionado, como un chiquito. Su cara provoco casi el llanto, y no de tristeza, de ellas y de ellos, que ya habían visto esa pistola millones de veces, pero para el era como haber visto La moto Ricochet tirada a la salida del mundo del Juguete. Y podía agarrarla. La dueña de casa se acerco para volver el cajón a su lugar, el se agacho y la agarro, con los ojos rojos y tambaleandose apuntaba a los vidrios y ponía pose de Policía sin experiencia. Ninguno podía parar de reirse. La dueña se río y le dijo que la ponga en la funda y la guardase en el cajón. No intento sacarsela, sabia que el arma estaba descargada. Siempre estaba descargada.
El estaba de espaldas a todos apuntando a todo lo que tenia el comedor, a todos los jarrones, a las mesas, a las manzanas y hacia que disparaba. Se dio vuelta y empezó a apuntarles a todos. Hace mucho que no lo veía divertirse, no sufría, tenia los pies derechos, y estaba ágil, los anteojos se le habían caído en una de sus movidas. Entonces empezó a apuntarle a cada uno de los que se reía. Todos se reían y se tapaban. por instinto, ninguno pensaba, todos estaban como yo, todos actuaban, como animales, se cubrían como animales ante una falsa amenaza. El siguió pasando por todos los objetos de la casa y hacia que disparaba, sentía el poder y todos se reían de el, o con el. El disfrutaba. Empezó a caminar para un costado porque decía que le habían dado desde la cocina, hacia que se moría. Ya de a poco empezó a aburrir y cada uno volvió a su rutina de la noche, los del cuarto volvieron al cuarto, los del piso volvieron al piso y las del meneo al meneo. El siguió con su ficción y cuando vio que estaba muriendose, llevo el arma a su cabeza, a su cien, saco la lengua siguiendo con su actuación y lo hizo.
El silencio se apodero de la casa, todo el edificio apago sus sonidos, Vicente Lopez se callo.
Salieron los del cuarto gritando, los del piso empapados de rojo gritaban y se tapaban, y todos los demás callados, no se movían, ninguno se movía, ninguno se sacaba la sangre de la cara. Yo empece a correr desde el sillón y le grite Que haces?! Estas loco. No entiendo que acaba de pasar, le sigo preguntando porque lo hizo? y el esta tirado , yo estoy parado, no me agacho, lo miro y no entiendo. No me va a responder, no me va a explicar que hizo, nunca.
Ya no puedo pensar claramente, adentro de mi cabeza los pensamientos van a mil y van cambiando, se van cambiando de carril, van doblando y dando vueltas por toda la cabeza. Parecen como autitos en una Scalextric, que pierden el rumbo y se salen de pista. No puedo entender que quieren decir mis pensamientos, voy caminando y algunas se acercan, me abrazan demostrando su falso afecto, pasan otras y cuando me acerco a abrazarlas me empujan, sacandome despectivamente de su camino. No pienso y luego actúo, soy puro instinto, soy como un animal, soy como un murciélago al que aturden con sus gritos y sonidos. Si, eso siento, que estoy perdido en un lugar tan chico, en este departamento de la hija del Comisario, que esta en un Operativo, hace un mes que esta en el Operativo. Hace un mes, desde que empezó febrero que no salimos de esta casa. Estamos todos mas flacos, y algunos desaparecieron, o ayer se fueron, se van unos días, y vuelven con mas energías.
Cada uno sigue en su juego, a ninguno se le complica mucho. Menos a el, que esta luchando desde que empezó el mes para llevarse a esas camas desechas a una de ellas. No es un especialista, por lo tanto no es un detallista, quiere a una, ninguna en especial. Mientras el deshace las camas y se queda tirado ahí unos segundos, me llama, se me acerca y me pide que le lleve a la que este mas aburrida, a la que menos entienda en donde esta parada. Supongo que eso me pidió hace unos minutos pero el esta peor que nunca. Como siempre, nadie quiere hablar con el, pero esta vez nadie quiere verlo tampoco. Esta insoportable. Es igual pero diferente a nosotros, camina con los pies para adentro y le cuesta avanzar, es como si tuviese cien kilos de pesas en cada pierna. El es como ese aire denso que invade el ambiente, y nadie se lo banca, es pesado, es agobiante, es caluroso, te hace transpirar y queres que se valla. Es como ese verano molesto de marzo que todos quieren que se despida y que no vuelva mas. Va respirando fuerte por la nariz y se te cruza mientras caminas a su lado, porque no puede mantener la linea, ni ebrio ni sobrio. Siempre esta conmigo, a veces hasta lo voy a buscar a su casa, después lo dejo acá en lo del comisario mientras yo vuelvo a casa a recobrar energías para volver dentro de unos días. Nunca pregunto con quien se queda mientras esta acá, quien le da charla, quien se queda con el al lado, quien mira tele con el o come con el.
Estoy sentado y no puedo dejar de ver el movimiento que hay en la casa, ya una silla se vacío, los dos que la ocupaban se esfumaron, de repente no los vi mas, se perdieron entre el humo del cigarrillo y como un mago en uno de sus actos, desaparecieron por la puerta trasera. Uno de los cuartos. Las otras "parejas" que ocupan las otras dos sillas pasaron a bailar arriba de la mesa ratona que estaba en frente mío, uno arriba del otro, uno abajo del otro, el acostado, ella meneando. Ella no era muy agradable, por lo tanto la situación de por si no era muy agradable. Me pare y salí para no ver mas a la gorda meneando en su cuerpo, en mi cara. Empece a caminar, a arrastrarme intentando pensar y no ser solo impulso. De uno de los cuartos sale el, solo. Obvio. De fondo veía la cama desecha, mas desecha que nunca. No entiendo que había estado haciendo, que hace siempre en esas camas, porque le gusta deshacerlas en el medio de la fiesta. Salió sonriente, con esos anteojos ya rotos, y empezó a pedir dados, empezó a gritar, contento, dijo que se le había ocurrido un juego. Empezó a revisar todos los cajones del comedor, y no los encontraba, empezó ponerse nervioso y no encontraba dados por ninguna parte. Todos nos reímos, algunos empezaron a gritar. Yo escuchaba y me reía. De lejos veía los dados adentro de su antiguo vaso de Branca.
El seguia buscando y revoleando los cajones, el ultimo cajon lo saco, lo saco de la casilla como a casi todos los otros, pero lo revoleo tan fuerte que voló dos metros atrás de el. Adentro del mismo estaba la funda y la pistola del Comisario.
El abrió los ojos sorprendido y emocionado, como un chiquito. Su cara provoco casi el llanto, y no de tristeza, de ellas y de ellos, que ya habían visto esa pistola millones de veces, pero para el era como haber visto La moto Ricochet tirada a la salida del mundo del Juguete. Y podía agarrarla. La dueña de casa se acerco para volver el cajón a su lugar, el se agacho y la agarro, con los ojos rojos y tambaleandose apuntaba a los vidrios y ponía pose de Policía sin experiencia. Ninguno podía parar de reirse. La dueña se río y le dijo que la ponga en la funda y la guardase en el cajón. No intento sacarsela, sabia que el arma estaba descargada. Siempre estaba descargada.
El estaba de espaldas a todos apuntando a todo lo que tenia el comedor, a todos los jarrones, a las mesas, a las manzanas y hacia que disparaba. Se dio vuelta y empezó a apuntarles a todos. Hace mucho que no lo veía divertirse, no sufría, tenia los pies derechos, y estaba ágil, los anteojos se le habían caído en una de sus movidas. Entonces empezó a apuntarle a cada uno de los que se reía. Todos se reían y se tapaban. por instinto, ninguno pensaba, todos estaban como yo, todos actuaban, como animales, se cubrían como animales ante una falsa amenaza. El siguió pasando por todos los objetos de la casa y hacia que disparaba, sentía el poder y todos se reían de el, o con el. El disfrutaba. Empezó a caminar para un costado porque decía que le habían dado desde la cocina, hacia que se moría. Ya de a poco empezó a aburrir y cada uno volvió a su rutina de la noche, los del cuarto volvieron al cuarto, los del piso volvieron al piso y las del meneo al meneo. El siguió con su ficción y cuando vio que estaba muriendose, llevo el arma a su cabeza, a su cien, saco la lengua siguiendo con su actuación y lo hizo.
El silencio se apodero de la casa, todo el edificio apago sus sonidos, Vicente Lopez se callo.
Salieron los del cuarto gritando, los del piso empapados de rojo gritaban y se tapaban, y todos los demás callados, no se movían, ninguno se movía, ninguno se sacaba la sangre de la cara. Yo empece a correr desde el sillón y le grite Que haces?! Estas loco. No entiendo que acaba de pasar, le sigo preguntando porque lo hizo? y el esta tirado , yo estoy parado, no me agacho, lo miro y no entiendo. No me va a responder, no me va a explicar que hizo, nunca.
jueves, 26 de agosto de 2010
Nos adivinabamos
La mayoría tenia un año o dos mas que nosotros, estaban todos fumando y tomando todo lo que había en la mesa de afuera. Y claro ya tenían dieciséis, o diecisiete algunos, también reconocí a algunos con mucha barba, que eran esos de los que siempre comentábamos en esos torneos de colegio: "Mira, a ese lo vinieron a ver los hijos". No tenían mas de veinte pero eran gigantes, tenían cara de malos, de vivos, de inteligentes y de maduros. Pero acá los veía ahí en frente mío en la fiesta a la que yo estaba yendo, a la que mi nuevo amigo me había invitado. Eramos pocos los afortunados, un par de mis amigos y las mujeres de mi clase, claro, eran mujeres. Caí con mi nuevo buzo Adidas azul con rayas verdes, con las zapatillas All star verdes que me encantaban y el jean oscuro, entre y salude a los que conocía, todos me abrazaban y se sorprendían de que yo estuviese ahí, siempre nos sorprendemos cuando vemos en una fiesta a esos que jugaban al fútbol en la canchita del colegio, todos corriendo atrás de la pelota, el polvo que se levantaba y se impregnaba en las piernas, en los rostros, en el pelo, en la remera. Así volvían, así volvíamos a clase, y ni uno se hacia problema. De esos era yo para aquellos de barba y para las chicas grandes, era el hermano de mi hermana, ellas también me abrazaban y algunas borrachas empezaban a delirar de las veces que venían a casa y jugábamos en la pileta a la mancha tres pasos o al marco polo. Yo sonreía y a veces me reía de lo que decían, porque todos se reían.
El anfitrión de la casa, mi nuevo amigo, el cumpleañero me invito a salir a La mesa de afuera. No había sillas alrededor, no había comida arriba de la mesa, no era una mesa común, solo tenia botellas, de todos los colores. Si, eran botellas de alcohol y a mis quince años solo había tomado una vez de la que mi hermana tuvo que rescatarme de la calle y llevarme a mi casa y meterme en la cama. Ah y antes me saco las dos zapatillas porque ni eso pude hacer solo. No, no sabia bien que era el alcohol pero si como funcionaba cuando te pasas de la raya. Entonces me ofreció un vaso de algo, no se que era, pero le pedí que tenga poco alcohol y mas sprite, porque le puso sprite, creo, si, era sprite. Salí contento con mi vaso y entre, pero volví a salir, a la calle esta vez, muchos estaban en la calle. Porque no era una calle común, a veinte metros de esa calle apareció una persona vestida de negro con una escopeta de un metro aproximadamente. Que tan mal esta el mundo que nadie se sorprendio, lamentablemente yo tampoco.
A unas cuadras para la izquierda estaban las canchas de tenis, y adelante las de paddle, donde muchos se juntaban a tomar algo ahí, era como un ritual, llegaba el fin de semana y todos se encerraban ahí a jugar a todo tipo de juego menos al paddle.
Volvamos a ese día, a esa noche, a esas dos de la mañana en esa calle custodiada por esa persona que iba y venia fumandose uno, dos, tres cigarrillos. Yo también estaba ahí y en cuanto me senté en el borde de una zanja vi una de las mías, una de mis "amigas", largando todo lo que había comido esa tarde, unas horribles milanesas de soja. La ayude a levantarse y cuando la estaba por llevar adentro a no se que, porque no sabia que tenia que hacer, apareció ella caminando con un vaso, tenia el pelo atado como me encantaba que lo use y los cachetes colorados, así se le ponían en invierno cuando tomaba un poco de alcohol, se acerco con esa prepotencia que se potencio al verme de la mano con "la nueva". A pesar del odio que le tenia, ella se sumo a mi ayuda y la llevamos al baño, entramos al baño, los dos, y nos sentamos al lado del inodoro, no, claro, los tres, La nueva también había entrado, obvio. Nos sentamos al lado y yo ya estaba mareado, si, ya se, solo había tomado un vaso, pero así fue, un mareo leve y una deshinibicion perfecta para el momento. Estábamos ahí adentro, y yo no paraba de mirarla, ella no me miraba, solo intentaba sostenerle el pelo a la rubia teñida, ahora casi su mejor amiga, para que no caiga sobre el agua del inodoro, para que no se le meta en la boca o para que no se entrelazara con su vomito o no se bien para que, pero ¿que me importa?!, yo la miraba y ella lo sabia.
Yo solo estaba esperando que pase algo, algo que pasaba de lunes a viernes, en esas clases de Física aburridas que uno empezaba a divagar y recordaba el pasado, idealizaba el futuro, imaginaba fantasías, y se iba, se iba de esa clase con una cara quizá, con mi cara quizá, si, ella se iba con mi cara, o yo con la suya. Ella me miraba y se quedaba ahí, nunca supe pensando en que pero siempre lo adivine, porque cuando yo sentía ese penetración en mi nuca giraba y la veía. En ese momento, en el momento en que la miraba, a ella se le empezaba a escapar la sonrisa de la cara, se le salía, se exponia y ponía una de las caras mas lindas que vi en mi vida, una cara que hoy pone y se me pone la piel de gallina. La ponía, siempre la ponía y después se reía, levantaba los hombros y sonreía. Yo moviendo la boca provocaba un "Que"? en silencio, porque claro aunque no pareciese, estábamos en clase. Ella mientras se reía intentaba decir algo pero volvía a sonreír y miraba al frente. Después siempre decía lo mismo "Pasa que me doy vuelta y siempre te veo a vos".
Continuo con ese día, yo seguía ahí, mirandola y esperaba eso, esa cara, pero mientras ella sostenía el pelo y miraba para abajo me dijo :
"No me mires MAS" y esbozo una sonrisa.
La pretendiente del cumpleañoero, mi amiga, entro al baño y pregunto que había pasado, le explicamos brevemente y nos fuimos. Nos fuimos juntos y ya estábamos juntos, yo tenia pánico, su presencia siempre me dio miedo, ese miedo que disfrutaba, por el que todos agradecemos de estar vivos, pero esta vez los dos sabíamos que algo distinto iba a pasar. Nos sentamos afuera y ella se sentó en las piernas de una de sus amigas porque tenia pantalón blanco, y ninguna de las dos queria que se le ensucie. Preguntas intrascendentes flotaban en el aire, la mayoría eran respondidas por una cuestión de cordialidad. De repente la que estaba sentada abajo de ella la levanto y me dijo:
"Dejate de joder y llevatela" - Siempre fue tan.. directa.
No me quedo otra que empezar a caminar, con ella al lado. Intentaba caminar con naturalidad pero no podía, no solo por el mareo, sino porque no dejaba de pensar en cada paso que daba, daba un paso y lo pensaba, acomodaba la pierna para el siguiente paso y lo pensaba, pensaba como poner las manos, como balancear los brazos. No podía dejar de pensar, me acomodaba el pelo y pensaba en algo para decir. Ella nunca se dio cuenta de mi nerviosismo porque solo estaba pensando en que yo no note el suyo. Y así fue, ninguno noto el nerviosismo del otro, pero los nervios estaban instalados en el aire, los dos los sentíamos y yo temblaba, como siempre, no sabia si por el frío o por los nervios. Al rato de caminar vimos una casa abandonada y nos paramos contra una pared. Yo, como siempre, elegí apoyarme en la pared, para tener algo en donde dejar los pies quietos, tener un lugar para apoyar mi mano izquierda( mi cintura) y usar el brazo derecho para expresar lo que iba a empezar a decir. Pero ninguno empezó a decir nada, solos empezamos a hablar y a decir todo lo que pensábamos, todo lo que le pasaba a cada uno cada vez que nos veíamos, tratando de explicar lo inexplicable.
Eramos tan parecidos y tan distintos, yo la quería tanto y la odiaba tanto, necesite de ese odio para seguir viviendo esos 6 años sufridos con momentos que valieron todo el sufrimiento , como este, como este momento. No me animaba a mirarte, miraba para abajo y me volvía a acomodar el pelo, no podía parar de sonreír, tenia la timidez con la que me conociste, y vos eras distinta cuando estabas con migo, claro eso. Vos volvías a ser vos cuando estabas con migo, o eso sentía, que eras la que yo había conocido, eras esa por la que llore en 6 to grado cuando diste de baja mediante un escrito en un papel higiénico que querías ser mi novia. Eras esa a la que le escribí en su zapatilla mientras dormía, y la misma que prometía eternamente que se iba a casar con migo. Eras esa cuando estabas con migo, eras esa de la que yo me había enamorado.
Seguimos diciendonos todo lo que nunca nos dijimos pero que ya sabíamos, aunque yo siempre adivine que era lo que ella pensaba cuando me miraba, no hubo nada mejor que escucharlo salir de su boca, de tu boca. Ya estábamos mas tranquilos, y cada vez la tenia mas cerca, su mano la tenia al lado de la mía, tenia tantas ganas de agarrarsela, y apretarla, poder agarrarla de la cintura y abrazarla. No hice nada de eso, pero nos acercamos y ella me agarro la cara con la mano tan fría como me la había imaginado, yo me acerque y antes de hacer nada sentí mi cara con su cara, tenia la cara caliente, las orejas frías, la piel suave.
El anfitrión de la casa, mi nuevo amigo, el cumpleañero me invito a salir a La mesa de afuera. No había sillas alrededor, no había comida arriba de la mesa, no era una mesa común, solo tenia botellas, de todos los colores. Si, eran botellas de alcohol y a mis quince años solo había tomado una vez de la que mi hermana tuvo que rescatarme de la calle y llevarme a mi casa y meterme en la cama. Ah y antes me saco las dos zapatillas porque ni eso pude hacer solo. No, no sabia bien que era el alcohol pero si como funcionaba cuando te pasas de la raya. Entonces me ofreció un vaso de algo, no se que era, pero le pedí que tenga poco alcohol y mas sprite, porque le puso sprite, creo, si, era sprite. Salí contento con mi vaso y entre, pero volví a salir, a la calle esta vez, muchos estaban en la calle. Porque no era una calle común, a veinte metros de esa calle apareció una persona vestida de negro con una escopeta de un metro aproximadamente. Que tan mal esta el mundo que nadie se sorprendio, lamentablemente yo tampoco.
A unas cuadras para la izquierda estaban las canchas de tenis, y adelante las de paddle, donde muchos se juntaban a tomar algo ahí, era como un ritual, llegaba el fin de semana y todos se encerraban ahí a jugar a todo tipo de juego menos al paddle.
Volvamos a ese día, a esa noche, a esas dos de la mañana en esa calle custodiada por esa persona que iba y venia fumandose uno, dos, tres cigarrillos. Yo también estaba ahí y en cuanto me senté en el borde de una zanja vi una de las mías, una de mis "amigas", largando todo lo que había comido esa tarde, unas horribles milanesas de soja. La ayude a levantarse y cuando la estaba por llevar adentro a no se que, porque no sabia que tenia que hacer, apareció ella caminando con un vaso, tenia el pelo atado como me encantaba que lo use y los cachetes colorados, así se le ponían en invierno cuando tomaba un poco de alcohol, se acerco con esa prepotencia que se potencio al verme de la mano con "la nueva". A pesar del odio que le tenia, ella se sumo a mi ayuda y la llevamos al baño, entramos al baño, los dos, y nos sentamos al lado del inodoro, no, claro, los tres, La nueva también había entrado, obvio. Nos sentamos al lado y yo ya estaba mareado, si, ya se, solo había tomado un vaso, pero así fue, un mareo leve y una deshinibicion perfecta para el momento. Estábamos ahí adentro, y yo no paraba de mirarla, ella no me miraba, solo intentaba sostenerle el pelo a la rubia teñida, ahora casi su mejor amiga, para que no caiga sobre el agua del inodoro, para que no se le meta en la boca o para que no se entrelazara con su vomito o no se bien para que, pero ¿que me importa?!, yo la miraba y ella lo sabia.
Yo solo estaba esperando que pase algo, algo que pasaba de lunes a viernes, en esas clases de Física aburridas que uno empezaba a divagar y recordaba el pasado, idealizaba el futuro, imaginaba fantasías, y se iba, se iba de esa clase con una cara quizá, con mi cara quizá, si, ella se iba con mi cara, o yo con la suya. Ella me miraba y se quedaba ahí, nunca supe pensando en que pero siempre lo adivine, porque cuando yo sentía ese penetración en mi nuca giraba y la veía. En ese momento, en el momento en que la miraba, a ella se le empezaba a escapar la sonrisa de la cara, se le salía, se exponia y ponía una de las caras mas lindas que vi en mi vida, una cara que hoy pone y se me pone la piel de gallina. La ponía, siempre la ponía y después se reía, levantaba los hombros y sonreía. Yo moviendo la boca provocaba un "Que"? en silencio, porque claro aunque no pareciese, estábamos en clase. Ella mientras se reía intentaba decir algo pero volvía a sonreír y miraba al frente. Después siempre decía lo mismo "Pasa que me doy vuelta y siempre te veo a vos".
Continuo con ese día, yo seguía ahí, mirandola y esperaba eso, esa cara, pero mientras ella sostenía el pelo y miraba para abajo me dijo :
"No me mires MAS" y esbozo una sonrisa.
La pretendiente del cumpleañoero, mi amiga, entro al baño y pregunto que había pasado, le explicamos brevemente y nos fuimos. Nos fuimos juntos y ya estábamos juntos, yo tenia pánico, su presencia siempre me dio miedo, ese miedo que disfrutaba, por el que todos agradecemos de estar vivos, pero esta vez los dos sabíamos que algo distinto iba a pasar. Nos sentamos afuera y ella se sentó en las piernas de una de sus amigas porque tenia pantalón blanco, y ninguna de las dos queria que se le ensucie. Preguntas intrascendentes flotaban en el aire, la mayoría eran respondidas por una cuestión de cordialidad. De repente la que estaba sentada abajo de ella la levanto y me dijo:
"Dejate de joder y llevatela" - Siempre fue tan.. directa.
No me quedo otra que empezar a caminar, con ella al lado. Intentaba caminar con naturalidad pero no podía, no solo por el mareo, sino porque no dejaba de pensar en cada paso que daba, daba un paso y lo pensaba, acomodaba la pierna para el siguiente paso y lo pensaba, pensaba como poner las manos, como balancear los brazos. No podía dejar de pensar, me acomodaba el pelo y pensaba en algo para decir. Ella nunca se dio cuenta de mi nerviosismo porque solo estaba pensando en que yo no note el suyo. Y así fue, ninguno noto el nerviosismo del otro, pero los nervios estaban instalados en el aire, los dos los sentíamos y yo temblaba, como siempre, no sabia si por el frío o por los nervios. Al rato de caminar vimos una casa abandonada y nos paramos contra una pared. Yo, como siempre, elegí apoyarme en la pared, para tener algo en donde dejar los pies quietos, tener un lugar para apoyar mi mano izquierda( mi cintura) y usar el brazo derecho para expresar lo que iba a empezar a decir. Pero ninguno empezó a decir nada, solos empezamos a hablar y a decir todo lo que pensábamos, todo lo que le pasaba a cada uno cada vez que nos veíamos, tratando de explicar lo inexplicable.
Eramos tan parecidos y tan distintos, yo la quería tanto y la odiaba tanto, necesite de ese odio para seguir viviendo esos 6 años sufridos con momentos que valieron todo el sufrimiento , como este, como este momento. No me animaba a mirarte, miraba para abajo y me volvía a acomodar el pelo, no podía parar de sonreír, tenia la timidez con la que me conociste, y vos eras distinta cuando estabas con migo, claro eso. Vos volvías a ser vos cuando estabas con migo, o eso sentía, que eras la que yo había conocido, eras esa por la que llore en 6 to grado cuando diste de baja mediante un escrito en un papel higiénico que querías ser mi novia. Eras esa a la que le escribí en su zapatilla mientras dormía, y la misma que prometía eternamente que se iba a casar con migo. Eras esa cuando estabas con migo, eras esa de la que yo me había enamorado.
Seguimos diciendonos todo lo que nunca nos dijimos pero que ya sabíamos, aunque yo siempre adivine que era lo que ella pensaba cuando me miraba, no hubo nada mejor que escucharlo salir de su boca, de tu boca. Ya estábamos mas tranquilos, y cada vez la tenia mas cerca, su mano la tenia al lado de la mía, tenia tantas ganas de agarrarsela, y apretarla, poder agarrarla de la cintura y abrazarla. No hice nada de eso, pero nos acercamos y ella me agarro la cara con la mano tan fría como me la había imaginado, yo me acerque y antes de hacer nada sentí mi cara con su cara, tenia la cara caliente, las orejas frías, la piel suave.
lunes, 23 de agosto de 2010
Y sin pensar
Me baje del colectivo, nunca había estado tan nervioso, no sabia como encarar la situación, camine 3 cuadras hasta encontrarme con ella. Venia por la misma cuadra caminando, un poco mas tranquila pero su cara la delataba. Estábamos a diez metros de diferencia, una calle nos separaba y los autos no dejaban de pasar, nos estábamos viendo o en realidad nos podíamos haber estado viendo pero yo baje la mirada y cuando la levante la clave en el semáforo esperando o no esperando a que se ponga en rojo y así podamos cruzar y nos podamos saludar. El momento llego y ella fue la que cruzo, vino a saludarme confiada y yo le puse el costado de mi cara, me dio un beso y le pregunte como estaba, me respondió y empezamos a caminar.
Los dos estábamos pensando lo mismo, los dos nos acordábamos de los mensajes de la noche anterior, ya sabia que es lo que estaba pasando, pero ninguno hablaba. No dure mucho, me puse tan nervioso que empece a leer todo lo que mi mente escribía en mi frente y me costo frenar.
- No se que me paso ayer, pero tenia que decirtelo, no sabia bien como ni que decirte pero dije lo que pensé en el momento y ya venia pensando desde antes.
Ella no contesto nada, y dejo ese silencio que tuve que tapar, por eso seguí con mi discurso, no decía nada pero decía todo, decía todo pero no decía nada, seguía dando vueltas en la calesita de la que no podía o no quería bajarme, no quería enfrentar la verdad, no sabia como ella iba a reaccionar y eso me daba miedo. Intento buscar en algunos recuerdos algun momento mas angustiante en mi vida y encuentro algunos que están a la par, pero este fue distinto, tuvo algo especial, por eso, pasado los años no puedo olvidarme ningún detalle de tal desastre.
Seguimos caminando por las calles de la pequeña ciudad a tres puentes de mi humilde pueblo, y caminamos largos ratos mientras yo seguía hablando y tratando de dar explicaciones de lo que me estaba pasando. Ella como siempre me escuchaba y asentía con esa cara que nunca me voy a olvidar. Estábamos a unas cuadras de su casa y pasamos por una plaza, no era una plaza, era La plaza, ella la conocía, yo también, ya habíamos estado ahí pero el clima era distinto, el momento era distinto, nosotros estábamos distintos, éramos diferentes, estábamos cambiados, yo había cambiado.
Antes de sentarnos en el banco se hacían las siete en punto de ese agosto frío y la lluvia empezó a caer levemente como pasa en las películas, pero esto no es un guión, esto es realidad. Estaba entre la espada y la pared, tenia que decirlo sin mas vueltas y ella ya no aguantaba mas, quería escucharlo.
No se si quiero que sigamos - dijo mi voz mientras un nudo en mi garganta dividió mi frase en dos.
Y continúe diciendo que no sabia lo que quería, que mi cabeza empezó a dudar y tampoco estaba seguro de lo que le estaba diciendo pero era lo que me salía en el momento. Le explique que quería cortar y que no le quería pedir un tiempo porque decía que los tiempos no servían, ¿Que sabia yo lo que servia y lo que no servia?! No tenia ni idea de como funcionaban las relaciones, nadie me explico como se solucionaban los problemas entre dos personas.
Yo seguía tan nervioso como cuando la vi por primera vez antes de ir a hablarle. En un momento hubo una pausa de veinte segundos, a la mitad de esa pausa ella levanto la cabeza y me vio, me miro, me miro a los ojos con esa claridad que poco a poco se convertía en oscuridad. Era su cara la que me estaba viendo, su boca me estaba mirando, su cuerpo me estaba observando y me miraba como si fuese un extraño, como si no sabia quien era el que le estaba hablando, no entendía que me había pasado, fue tanta incógnita que sentí, que se me empezaron a llenar los ojos de agua, de agua espesa que quería rebalsar y salirse de mi cara para perderse entre las gotas que caían del cielo. Ella tenia la cara mas triste que vi en mi vida. En la segunda mitad de la pausa me arrepentí. Si me arrepentí, me arrepentí de todo lo que estaba diciendo, quería volver el tiempo atrás y hacer como que no había pasado nada pero sabia que era imposible, ya lo había hecho, algo me decía que no había vuelta atrás pero no aguante mas y al segundo veinte explote y le dije lo peor que le podía haber dicho.
No no, no se si quiero cortar, no se que quiero, no estoy seguro. Antes de que me respondiera cualquier cosa, aunque sabia que no iba a hacerlo, desde que nos saludamos que no hablaba, seguí hablando y le dije que igualmente iba a cortar todo hoy porque quizá mañana me iba a pasar lo mismo y no quería lastimarla, pero también le dije que algún día íbamos a volver pero que hoy no estaba seguro. Tenia mas dudas que Samantha, no entendía como funcionaba ni creo entender hoy todavía como funcionan esas cosas.
Segui hablando un rato diciendole que me había encantado todo lo que había pasado y que nunca había querido tanto a una persona. Así estuve diciendo todo lo que se me venia a la mente. Ella seguía mirandome y lloraba, yo seguía hablando y lloraba, cada unos segundos se me caían los mocos y tenia que darme vuelta, y sonarme la nariz en el pasto, ella se reía y yo me reía. Tenia tantas ganas de abrazarla. Después de un rato de mi triste y decadente explicación a cerca de unos sentimientos que no conocía hasta el momento, ella me freno poniendome la mano en mi pierna derecha y la otra mano, o la manga del buzo en realidad, se la paso por la cara secandose el agua y las lagrimas y me miro y me dijo:
- Te puedo dar un beso por lo menos? -Con una expresión que se va a quedar con migo hasta que me encuentre con la muerte.
La abrace como tenia tantas ganas de hacerlo y descargue todo lo que tenia adentro, en ese abrazo, con mi cara mojada por esa combinación de gotas espesas y livianas le di un beso y ella me agarro la cara y fue así por segundos, los segundos mas largos del dia, no quería despegarme, no quería dejarla pero igual lo hice, estaba arrepentido pero no se porque seguía haciendolo, tenia miedo, mucho miedo, no quería arrepentirme de que me había arrepentido. Nos separamos y le dije que siempre me iba a acordar de todo lo que pasamos, ya se lo había dicho mas de siete veces , casi con las mismas palabras pero no podía parar de decirlo porque no quería dejarla, si ya se, eso también lo dije en varias ocasiones pero todo formaba parte de la redundante verdad.
Le dije un chau seco, fue lo unico seco del momento y me di vuelta y camine hacia la parada del colectivo que estaba a quince metros, cuando estaba por llegar me di vuelta y la vi, seguia ahi parada, toda mojada, no se habia movido, fue tan fuerte. No hice mas que seguir el slogan de TNT, me di vuelta y fui a abrazarla de nuevo, la abrace muy fuerte. Ella quería decir algo pero no le salian las palabras, iba a decir su segunda frase del dia y no podia hablar, no podia respirar, le seque el agua de la cara y empezo a sonreir, empezo a reirse y me dijo respirando con dificultad :
- Ahi llego el colectivo.. anda.
La mire a los ojos y me reí por ultima vez, me di vuelta y lo corri, antes de subir, tape un orificio de mi nariz y largue todo lo que tenia, despues tape el otro y largue lo mismo pero del otro lado. Subi al colectivo y el colectivero me pregunto :
- Que paso pibe? - mientras todo el colectivo giro a mirarme.
Lo mire a los ojos, saque las monedas del bolsillo, conte las otras que tenia en la billetera y le dije:
- 1. 20 por favor.
- Hasta donde vas?
- Hasta el curvon
- 1. 35
Los dos estábamos pensando lo mismo, los dos nos acordábamos de los mensajes de la noche anterior, ya sabia que es lo que estaba pasando, pero ninguno hablaba. No dure mucho, me puse tan nervioso que empece a leer todo lo que mi mente escribía en mi frente y me costo frenar.
- No se que me paso ayer, pero tenia que decirtelo, no sabia bien como ni que decirte pero dije lo que pensé en el momento y ya venia pensando desde antes.
Ella no contesto nada, y dejo ese silencio que tuve que tapar, por eso seguí con mi discurso, no decía nada pero decía todo, decía todo pero no decía nada, seguía dando vueltas en la calesita de la que no podía o no quería bajarme, no quería enfrentar la verdad, no sabia como ella iba a reaccionar y eso me daba miedo. Intento buscar en algunos recuerdos algun momento mas angustiante en mi vida y encuentro algunos que están a la par, pero este fue distinto, tuvo algo especial, por eso, pasado los años no puedo olvidarme ningún detalle de tal desastre.
Seguimos caminando por las calles de la pequeña ciudad a tres puentes de mi humilde pueblo, y caminamos largos ratos mientras yo seguía hablando y tratando de dar explicaciones de lo que me estaba pasando. Ella como siempre me escuchaba y asentía con esa cara que nunca me voy a olvidar. Estábamos a unas cuadras de su casa y pasamos por una plaza, no era una plaza, era La plaza, ella la conocía, yo también, ya habíamos estado ahí pero el clima era distinto, el momento era distinto, nosotros estábamos distintos, éramos diferentes, estábamos cambiados, yo había cambiado.
Antes de sentarnos en el banco se hacían las siete en punto de ese agosto frío y la lluvia empezó a caer levemente como pasa en las películas, pero esto no es un guión, esto es realidad. Estaba entre la espada y la pared, tenia que decirlo sin mas vueltas y ella ya no aguantaba mas, quería escucharlo.
No se si quiero que sigamos - dijo mi voz mientras un nudo en mi garganta dividió mi frase en dos.
Y continúe diciendo que no sabia lo que quería, que mi cabeza empezó a dudar y tampoco estaba seguro de lo que le estaba diciendo pero era lo que me salía en el momento. Le explique que quería cortar y que no le quería pedir un tiempo porque decía que los tiempos no servían, ¿Que sabia yo lo que servia y lo que no servia?! No tenia ni idea de como funcionaban las relaciones, nadie me explico como se solucionaban los problemas entre dos personas.
Yo seguía tan nervioso como cuando la vi por primera vez antes de ir a hablarle. En un momento hubo una pausa de veinte segundos, a la mitad de esa pausa ella levanto la cabeza y me vio, me miro, me miro a los ojos con esa claridad que poco a poco se convertía en oscuridad. Era su cara la que me estaba viendo, su boca me estaba mirando, su cuerpo me estaba observando y me miraba como si fuese un extraño, como si no sabia quien era el que le estaba hablando, no entendía que me había pasado, fue tanta incógnita que sentí, que se me empezaron a llenar los ojos de agua, de agua espesa que quería rebalsar y salirse de mi cara para perderse entre las gotas que caían del cielo. Ella tenia la cara mas triste que vi en mi vida. En la segunda mitad de la pausa me arrepentí. Si me arrepentí, me arrepentí de todo lo que estaba diciendo, quería volver el tiempo atrás y hacer como que no había pasado nada pero sabia que era imposible, ya lo había hecho, algo me decía que no había vuelta atrás pero no aguante mas y al segundo veinte explote y le dije lo peor que le podía haber dicho.
No no, no se si quiero cortar, no se que quiero, no estoy seguro. Antes de que me respondiera cualquier cosa, aunque sabia que no iba a hacerlo, desde que nos saludamos que no hablaba, seguí hablando y le dije que igualmente iba a cortar todo hoy porque quizá mañana me iba a pasar lo mismo y no quería lastimarla, pero también le dije que algún día íbamos a volver pero que hoy no estaba seguro. Tenia mas dudas que Samantha, no entendía como funcionaba ni creo entender hoy todavía como funcionan esas cosas.
Segui hablando un rato diciendole que me había encantado todo lo que había pasado y que nunca había querido tanto a una persona. Así estuve diciendo todo lo que se me venia a la mente. Ella seguía mirandome y lloraba, yo seguía hablando y lloraba, cada unos segundos se me caían los mocos y tenia que darme vuelta, y sonarme la nariz en el pasto, ella se reía y yo me reía. Tenia tantas ganas de abrazarla. Después de un rato de mi triste y decadente explicación a cerca de unos sentimientos que no conocía hasta el momento, ella me freno poniendome la mano en mi pierna derecha y la otra mano, o la manga del buzo en realidad, se la paso por la cara secandose el agua y las lagrimas y me miro y me dijo:
- Te puedo dar un beso por lo menos? -Con una expresión que se va a quedar con migo hasta que me encuentre con la muerte.
La abrace como tenia tantas ganas de hacerlo y descargue todo lo que tenia adentro, en ese abrazo, con mi cara mojada por esa combinación de gotas espesas y livianas le di un beso y ella me agarro la cara y fue así por segundos, los segundos mas largos del dia, no quería despegarme, no quería dejarla pero igual lo hice, estaba arrepentido pero no se porque seguía haciendolo, tenia miedo, mucho miedo, no quería arrepentirme de que me había arrepentido. Nos separamos y le dije que siempre me iba a acordar de todo lo que pasamos, ya se lo había dicho mas de siete veces , casi con las mismas palabras pero no podía parar de decirlo porque no quería dejarla, si ya se, eso también lo dije en varias ocasiones pero todo formaba parte de la redundante verdad.
Le dije un chau seco, fue lo unico seco del momento y me di vuelta y camine hacia la parada del colectivo que estaba a quince metros, cuando estaba por llegar me di vuelta y la vi, seguia ahi parada, toda mojada, no se habia movido, fue tan fuerte. No hice mas que seguir el slogan de TNT, me di vuelta y fui a abrazarla de nuevo, la abrace muy fuerte. Ella quería decir algo pero no le salian las palabras, iba a decir su segunda frase del dia y no podia hablar, no podia respirar, le seque el agua de la cara y empezo a sonreir, empezo a reirse y me dijo respirando con dificultad :
- Ahi llego el colectivo.. anda.
La mire a los ojos y me reí por ultima vez, me di vuelta y lo corri, antes de subir, tape un orificio de mi nariz y largue todo lo que tenia, despues tape el otro y largue lo mismo pero del otro lado. Subi al colectivo y el colectivero me pregunto :
- Que paso pibe? - mientras todo el colectivo giro a mirarme.
Lo mire a los ojos, saque las monedas del bolsillo, conte las otras que tenia en la billetera y le dije:
- 1. 20 por favor.
- Hasta donde vas?
- Hasta el curvon
- 1. 35
sábado, 21 de agosto de 2010

Van tan serios, tan preocupados, pensando, razonando, pensando que van a decir y como lo van a decir, pero no expresan casi nada, van neutros, van derrotados, van tristes.
Van caminando por las calles de Buenos Aires, son personas, somos nosotros en cuerpos de diferentes colores yendo por ahí. Vamos con rumbo o sin rumbo, en días soleados o nublados, vamos caminando, vamos corriendo, algunos trotan, otros se arrastran, otros frenan, ansiosos, esperan a que pase el auto, y siguen caminando.
Pero pocos nos sentamos, pocos nos sentamos y observamos a esa multitud acelerada y desganada al mismo tiempo.
Me gusta mirarlos, mirarnos, llegar temprano a donde tenga que llegar y sentarme en un cafe a mirarlos, a mirarnos, a mirarme, a pesar de todo esto que dije y pienso; hay algo mas triste que no es subjetivo, es un hecho, basado en un censo que hice. El 92% de las personas van solas.
Caminan solas, trotan solas, corren solas, se arrastran solas y frenan solas. Cruzan la calle de a uno sin mirarse casi a los ojos, entran a un bar, se sientan en un cafe, se sientan en una plaza, fuman un cigarrillo, solos. Vamos solitarios entre tanta gente y ahí es cuando mas se nota la soledad, entre mucha cantidad de personas, pocos se acercan y si alguno se acerca de mas pide disculpas y sigue su camino. Vamos de la mano con la soledad por la vida, sin relacionarnos, pocos buscamos conocernos, porque no sabemos quien puede estar del otro lado y eso nos da miedo, Por eso preferimos seguir solos. Pedimos solo un cafe, pero nos sentamos en mesas dobles, ya que no existen las mesas individuales, porque nacimos para ser hermanos y lo único que hacemos es pelearnos, juzgarnos, odiarnos.
Siempre dejamos que la otra silla la ocupe el vacío, el silencio.
Esto no fue siempre así, me contaron que se vivía distinto. Pero la nuevas imitaciones de la naturaleza misma y la naturaleza del hombre cambiaron nuestras vidas. Si, hablo de la tecnología. Gracias a ella hay personas que fingen compañía con músicos en sus orejas, y creen caminar con cinco o seis amigos músicos que ni siquiera conocen. Otros fingen compañía con un aparato que se dedica justo a eso, a fingir compañía. En vez de relacionarse con personas que tienen a un metro de distancia, creen estar con personas que están a miles de metros y se encierran en ese mundo. Este aparato fue creado con un fin útil y necesario pero como todo en esta vida, el ser humano se encargo de buscarle su lado inútil y dañino y lo convirtió a este en el fin popular.
miércoles, 18 de agosto de 2010
domingo, 15 de agosto de 2010
Nunca escribí en el estado que estoy hoy, a pesar de eso voy a tratar de escribir bien y si no lo logro voy a dejar que word me corrija todos los errores que irán apareciendo a lo largo de mi escritura. Como verán ya van apareciendo los respectivos tildes que se merece cada palabra porque un rojo subrayado aparece abajo de las palabras que deben ir con tilde. Apretando click derecho puedo hacer que escriba correctamente. Gracias a la tecnología parezco un ser intelectual y prolijo.
Son las cinco de la mañana y no padezco el sueño, la siesta del sábado a la tarde me mantiene despierto hoy domingo a la mañana. Hoy domingo a la mañana o hoy sábado a la noche, no se bien donde me encuentro, no se donde están bailando mis dedos, se que están en un teclado que tanto conozco pero de una manera distinta, mis manos conocen este instrumento en una sobriedad absoluta y hoy se manejan en un estado que hace mucho que no siento, vengo de el cumpleaños de Tomas Pipo, mi amigo del colegio, mi amigo de teatro. Un gran amigo y una gran persona. Ya no se de que hablo, solo escribo y hoy mientras veía a todas esas personas bailando en ese cumpleaños pensaba, que buena que es la vida, que nos brinda un momento tan feliz, como la eterna felicidad de los demás, todos al mismo tiempo sonríen mientras una canción de Tito el Bambino o de Chapa C suena en el aire, y todos la cantan conociendo su poética letra, según ellos, aquella letra que no entiendo ni conozco, pero ellos se saben de memoria, por tanto estar en esos momentos, donde todos bailan y parece conocer todos sus textos.
No se bien que escribo , y menos se si me interesa hablar de esto, pero quería comentarselos ya que parece, por las correcciones que me hace Word, que parezco un gran escritor, una persona que escribe correctamente, como las profesoras me enseñaron en el colegio.
Hoy solo quiero llamar a muchas personas y podes decirles muchas cosas, suerte que hay algo que me retiene y no hace que cometa locuras, no se que es, supongo que es mi inconsciente que me frena y me hace pensar dos veces las cosas. Por algo solo recibo y contesto mensajes y no llamo a toda persona que se me cruza por la mente, que si, son varias. No se que estoy diciendo y ya me estoy mezclando, así que me retiro, nos vemos en unos días cuando este en un mejor estado y pueda debatir un tema, en un juicio, en un estrado, en el juzgado, en la corte, o en el campo. Pero poder debatir con un buen criterio, sin tener la cabeza en cualquier lado,
Son las cinco de la mañana y no padezco el sueño, la siesta del sábado a la tarde me mantiene despierto hoy domingo a la mañana. Hoy domingo a la mañana o hoy sábado a la noche, no se bien donde me encuentro, no se donde están bailando mis dedos, se que están en un teclado que tanto conozco pero de una manera distinta, mis manos conocen este instrumento en una sobriedad absoluta y hoy se manejan en un estado que hace mucho que no siento, vengo de el cumpleaños de Tomas Pipo, mi amigo del colegio, mi amigo de teatro. Un gran amigo y una gran persona. Ya no se de que hablo, solo escribo y hoy mientras veía a todas esas personas bailando en ese cumpleaños pensaba, que buena que es la vida, que nos brinda un momento tan feliz, como la eterna felicidad de los demás, todos al mismo tiempo sonríen mientras una canción de Tito el Bambino o de Chapa C suena en el aire, y todos la cantan conociendo su poética letra, según ellos, aquella letra que no entiendo ni conozco, pero ellos se saben de memoria, por tanto estar en esos momentos, donde todos bailan y parece conocer todos sus textos.
No se bien que escribo , y menos se si me interesa hablar de esto, pero quería comentarselos ya que parece, por las correcciones que me hace Word, que parezco un gran escritor, una persona que escribe correctamente, como las profesoras me enseñaron en el colegio.
Hoy solo quiero llamar a muchas personas y podes decirles muchas cosas, suerte que hay algo que me retiene y no hace que cometa locuras, no se que es, supongo que es mi inconsciente que me frena y me hace pensar dos veces las cosas. Por algo solo recibo y contesto mensajes y no llamo a toda persona que se me cruza por la mente, que si, son varias. No se que estoy diciendo y ya me estoy mezclando, así que me retiro, nos vemos en unos días cuando este en un mejor estado y pueda debatir un tema, en un juicio, en un estrado, en el juzgado, en la corte, o en el campo. Pero poder debatir con un buen criterio, sin tener la cabeza en cualquier lado,
lunes, 9 de agosto de 2010
Se le quedo mirando, mientras el simulaba hacer otra cosa, y ella seguía mirandolo y el simulaba.
Estaba incomodo y se le notaba en las manos, no había manera de que las deje quietas, con una se corría el pelo que le caía en la cara mientras que con la otra empezaba a sacarse el buzo, la remera se le subió y bajo su mano para sostenerla. Pasaron unos segundos y saco su celular del bolsillo para ver la hora, ya eran las cuatro de la mañana y hacia mas frío que nunca, agarro el buzo que había dejado en el sillón y se lo puso. Ella lo seguía mirando y entendió que el no sabia lo que estaba haciendo, solo estaba haciendo algo. Después de una hora de mirarlo, o eso pareció, en realidad habían sido cuarenta o cuarenta y cinco segundos, se le acerco y se le sentó al lado, en el piso, en la esquina, contra la pared. De fondo sonaba Don t stop believin pero el silencio no dejo pasar la música, o por lo menos a su sector, el silencio se hizo dueño de su situación y domino hasta el final. Ella perdió su mirada en la ventana, afuera, en esa pileta. El se animo a mirarla pero ella ya no estaba ahí, su atención no estaba ahí, estaba afuera, despreocupada, totalmente relajada. El no sabia que tenia que hacer, no sabia si tenia que hacer algo o solo había que esperar, ¿esperar que? Tampoco lo sabia.
Había mas de treinta personas en esa casa, pero nadie se acercaba, nadie los miraba ni sabian que ellos estaban ahi. Algunos se divertían con unos juegos estúpidos en esa mesa redonda, otros jugaban caminando por la frontera de la realidad y la ficción en un partido de tenis de la Wii. Eso si, todos gritaban, todos pegaban, todos se caían, todos salían, todos entraban, todos tomaban, y ellos nada, ellos callaban.
Ahora si, ya habían pasado 5 canciones, y el I pod paso por todos los estilos, desde The Police hasta la Bersuit y desde Keane hasta las Pastillas del abuelo, pasando por Queen y al lo lejos se veían los Beatles que llegaban para quedarse hasta el final de la noche, y John decidió pasearlos por todos lados, por todo su repertorio, por todo su amor y por todo su odio.
Ella siguió con su tranquilidad, mirando de reojo. El, desde Un pacto para vivir se había propuesto no sacarle la vista de en sima, era fácil, ella seguía con la pileta, pero en I ve just seen a face empezó a entender el juego que el estaba proponiendo, como no iba a entenderlo si lo había aprendido a la perfección, vaya uno a saber de quien, eso yo no lo se, yo solo se que mientras ella no me mirase yo iba a seguir aguantando. Esto no duro mas que el estribillo, ahí justo cuando empezó, ella giro y lo miro, se detuvo en su ojo izquierdo y lo miro, y paso al derecho y de nuevo al izquierdo y de nuevo al derecho y así sucesivamente. Estuvo a punto de correrle la mirada, o eso iba a hacer cuando ella lo mirase, pero no pudo hacer nada, se quedo quieto, ni las manos se le movieron, y los ojos menos, la estaba mirando, obvio. Se miraban y nada parecía incomodo porque el no entendía bien que pasaba, estaba en un lugar que nunca imagino, con ella, tanto tiempo sin verla fue recobrado en ese momento, no dejaban de mirarse, y ya parecía un juego. Ella rompió la seriedad y sonrio inclinando para atrás la cabeza, al mismo tiempo que las cejas. generando ese ¿Que?¿Que, que pasa? pero en silencio. El no pudo aguantar ese gesto, no pudo responder esa pregunta y miro para el costado como si alguien estuviese llamandolo. Si, le saco la vista. Pero no le duro mucho. Ella le agarro la pera con una mano, mas bien lo agarro de la mandíbula y volvió a apuntarle su cabeza a su mirada, claro, la cabeza de el, a la mirada de ella. Mientras tenia la mano en su mandíbula el sonrío intentando no hacerlo, pero no aguanto, por eso se tapo la cara mientras sonreía y miro para abajo. Ella le sacudió la cabeza para arriba y trazo esa linea entre sus miradas, sin dejar que el pueda desviarse de esa linea. El intentaba sacar la sonrisa de su propia cara, y ella lo miraba, seria, muy seria, solo quería que el la mirase, y aunque fue a la fuerza, lo logro. Seguían mirandose y desde la mesa redonda ya muchos estaban atentos a esa atípica situación, los de la mesa podían mirarlos pero ellos no podían ver mas que sus ojos, cada uno los del otro.
Empezó a sonar Stand by me cuando ella aprovechando que nunca saco la mano de su cara, le trajo la boca, mejor dicho la cara, a dos centímetros y medio de la suya. Ahí el momento paso de ser monótono a ser una novela de la que los de la mesa redonda empezaban a imaginarse el final. Todo se tensiono mas de lo que estaba, ella subió la apuesta, y lo miro fijo, tan cerca, que ya no podía mirarlo, el quiso alejarse un poco para poder verla a los ojos, pero ella firme con su mano derecha lo trajo rápidamente acercandose un centímetro mas de los que estaban anteriormente. Stand by me estaba llegando al final y un piano se acerco a sus cuerpos, dejando entrar a Paul esta vez con Let it be. El no podía estar mas nervioso, empezó a temblar y como siempre, no pudo distinguir si era por los nervios o por el frío, pero temblaba. Si, decidió hacerlo, no lo pensó mas, y se acerco medio centímetro mas, ya no faltaba nada, solo tenían que conectarse, pero alguien tenia que hacerlo, y fue el el que rompió ese centímetro y llego a su boca. NO, grito uno de los aficionados de la mesa cuando vio que ella sorprendentemente se corrió para atrás y no dejo que haya ningún tipo de contacto. Lo engaño y rompió con la canción, rompió con lo esperado, rompió con el final imaginado, rompió con todo, todos quedaron desencajados, hasta Paul casi le pifia a la nota que venia, hasta los de la Wii soltaron la raqueta, digo, el control y se quedaron estupefactos. Nadie comprendió lo que había pasado, pero el no dijo nada, no expreso nada, se quedo quieto y la miro a los ojos.
Ella solo demostró, demostró quien decide, quien hace y deshace como quiere, quien es capaz de atraer al que quiere si eso es lo que ella quiere, si se lo propone lo tiene, si lo busca lo encuentra, y si esta perdido le muestra el camino, lo ayuda y le da el pie para que el actúe, pero cuando el esta por entrar, ella le cierra la puerta, sin mas, se la cierra en la en la cara, se la cierra en la boca, y lo deja como lo dejo, Sin aliento, no le da lastima hacerlo, porque no lo hace con maldad, solo quiere demostrar, o mas bien mostrar, mostrarle a el, al hombre, quien es la que manda. En la mesa, ellas se rieron y ellos sonrieron agarrandose la cabeza.
Pero volvamos a ellos, ellos dos, que quedaron ahí en la mitad de Let it be, en un momento inmortalizado por todos los presentas, por todos los testigos de ese hecho. El no supo que decir ni que hacer, y ella sonrío, o mas bien río y se acomodo la remera que le dejaba ver la panza. La cara de el empezó a transformarse, sus cejas bajaron y se acercaron a sus ojos, dejando el signo de pregunta para pasar al "Quien te crees que sos"?, pero obviamente no se lo pregunto, porque no fue necesario. Ella rompió el silencio que parecía eterno y le dijo:
- Que te crees que soy? - Mientras John volvía con Revolution.
El no pudo entender la pregunta, porque después de todo lo que ella había hecho, esa pregunta no tenia sentido, lo que el hizo fue seguir una corriente que ella había comenzado desde que lo miro por primera vez, no ese día, el día que se conocieron. El no pudo responderle porque ella con la mano que todavía no había utilizado (por eso la sentí fría sobre mi mentón) le agarro nuevamente la cara y le rompió la boca de un solo beso, y bruscamente le separo su cara de la de ella para mirarlo a los ojos de nuevo y mientras seguía con ese juego, y le miraba el ojo derecho, y el izquierdo, el derecho de nuevo y nuevamente el izquierdo volvió a conectar los labios, sus labios. El no pudo resistirse y seguía sin resistirse cada vez que ella volvía a darle un beso.
El nunca se hubiese resistido, parece imposible poder hacerlo, le molesta y le molesto que ella pudiera decidir y el no, ¿Porque eso tiene que ser así? No hubo razón para que me dejase ahí, con la boca abierta corriendome la cara. Cuando empece a razonar esto, ya era tarde, ella tenia su cabeza sobre mi panza, o un poco mas arriba, y yo le pasaba mi mano por la espalda mientras ella dormía. Había sido un día largo, había sido una noche larga, habíamos prácticamente discutido toda la noche sin hablarnos, pero ahora su cara ya no me hablaba, tus ojos ya no jugaban con mis ojos, pero mis ojos no se movieron de tu cara, no se mueven de tu cara, de tu boca, y no voy a perder el tiempo, quizá no vuelva a verte así que pienso mirarte toda la noche hasta mañana.
Benjamin Medina
Estaba incomodo y se le notaba en las manos, no había manera de que las deje quietas, con una se corría el pelo que le caía en la cara mientras que con la otra empezaba a sacarse el buzo, la remera se le subió y bajo su mano para sostenerla. Pasaron unos segundos y saco su celular del bolsillo para ver la hora, ya eran las cuatro de la mañana y hacia mas frío que nunca, agarro el buzo que había dejado en el sillón y se lo puso. Ella lo seguía mirando y entendió que el no sabia lo que estaba haciendo, solo estaba haciendo algo. Después de una hora de mirarlo, o eso pareció, en realidad habían sido cuarenta o cuarenta y cinco segundos, se le acerco y se le sentó al lado, en el piso, en la esquina, contra la pared. De fondo sonaba Don t stop believin pero el silencio no dejo pasar la música, o por lo menos a su sector, el silencio se hizo dueño de su situación y domino hasta el final. Ella perdió su mirada en la ventana, afuera, en esa pileta. El se animo a mirarla pero ella ya no estaba ahí, su atención no estaba ahí, estaba afuera, despreocupada, totalmente relajada. El no sabia que tenia que hacer, no sabia si tenia que hacer algo o solo había que esperar, ¿esperar que? Tampoco lo sabia.
Había mas de treinta personas en esa casa, pero nadie se acercaba, nadie los miraba ni sabian que ellos estaban ahi. Algunos se divertían con unos juegos estúpidos en esa mesa redonda, otros jugaban caminando por la frontera de la realidad y la ficción en un partido de tenis de la Wii. Eso si, todos gritaban, todos pegaban, todos se caían, todos salían, todos entraban, todos tomaban, y ellos nada, ellos callaban.
Ahora si, ya habían pasado 5 canciones, y el I pod paso por todos los estilos, desde The Police hasta la Bersuit y desde Keane hasta las Pastillas del abuelo, pasando por Queen y al lo lejos se veían los Beatles que llegaban para quedarse hasta el final de la noche, y John decidió pasearlos por todos lados, por todo su repertorio, por todo su amor y por todo su odio.
Ella siguió con su tranquilidad, mirando de reojo. El, desde Un pacto para vivir se había propuesto no sacarle la vista de en sima, era fácil, ella seguía con la pileta, pero en I ve just seen a face empezó a entender el juego que el estaba proponiendo, como no iba a entenderlo si lo había aprendido a la perfección, vaya uno a saber de quien, eso yo no lo se, yo solo se que mientras ella no me mirase yo iba a seguir aguantando. Esto no duro mas que el estribillo, ahí justo cuando empezó, ella giro y lo miro, se detuvo en su ojo izquierdo y lo miro, y paso al derecho y de nuevo al izquierdo y de nuevo al derecho y así sucesivamente. Estuvo a punto de correrle la mirada, o eso iba a hacer cuando ella lo mirase, pero no pudo hacer nada, se quedo quieto, ni las manos se le movieron, y los ojos menos, la estaba mirando, obvio. Se miraban y nada parecía incomodo porque el no entendía bien que pasaba, estaba en un lugar que nunca imagino, con ella, tanto tiempo sin verla fue recobrado en ese momento, no dejaban de mirarse, y ya parecía un juego. Ella rompió la seriedad y sonrio inclinando para atrás la cabeza, al mismo tiempo que las cejas. generando ese ¿Que?¿Que, que pasa? pero en silencio. El no pudo aguantar ese gesto, no pudo responder esa pregunta y miro para el costado como si alguien estuviese llamandolo. Si, le saco la vista. Pero no le duro mucho. Ella le agarro la pera con una mano, mas bien lo agarro de la mandíbula y volvió a apuntarle su cabeza a su mirada, claro, la cabeza de el, a la mirada de ella. Mientras tenia la mano en su mandíbula el sonrío intentando no hacerlo, pero no aguanto, por eso se tapo la cara mientras sonreía y miro para abajo. Ella le sacudió la cabeza para arriba y trazo esa linea entre sus miradas, sin dejar que el pueda desviarse de esa linea. El intentaba sacar la sonrisa de su propia cara, y ella lo miraba, seria, muy seria, solo quería que el la mirase, y aunque fue a la fuerza, lo logro. Seguían mirandose y desde la mesa redonda ya muchos estaban atentos a esa atípica situación, los de la mesa podían mirarlos pero ellos no podían ver mas que sus ojos, cada uno los del otro.
Empezó a sonar Stand by me cuando ella aprovechando que nunca saco la mano de su cara, le trajo la boca, mejor dicho la cara, a dos centímetros y medio de la suya. Ahí el momento paso de ser monótono a ser una novela de la que los de la mesa redonda empezaban a imaginarse el final. Todo se tensiono mas de lo que estaba, ella subió la apuesta, y lo miro fijo, tan cerca, que ya no podía mirarlo, el quiso alejarse un poco para poder verla a los ojos, pero ella firme con su mano derecha lo trajo rápidamente acercandose un centímetro mas de los que estaban anteriormente. Stand by me estaba llegando al final y un piano se acerco a sus cuerpos, dejando entrar a Paul esta vez con Let it be. El no podía estar mas nervioso, empezó a temblar y como siempre, no pudo distinguir si era por los nervios o por el frío, pero temblaba. Si, decidió hacerlo, no lo pensó mas, y se acerco medio centímetro mas, ya no faltaba nada, solo tenían que conectarse, pero alguien tenia que hacerlo, y fue el el que rompió ese centímetro y llego a su boca. NO, grito uno de los aficionados de la mesa cuando vio que ella sorprendentemente se corrió para atrás y no dejo que haya ningún tipo de contacto. Lo engaño y rompió con la canción, rompió con lo esperado, rompió con el final imaginado, rompió con todo, todos quedaron desencajados, hasta Paul casi le pifia a la nota que venia, hasta los de la Wii soltaron la raqueta, digo, el control y se quedaron estupefactos. Nadie comprendió lo que había pasado, pero el no dijo nada, no expreso nada, se quedo quieto y la miro a los ojos.
Ella solo demostró, demostró quien decide, quien hace y deshace como quiere, quien es capaz de atraer al que quiere si eso es lo que ella quiere, si se lo propone lo tiene, si lo busca lo encuentra, y si esta perdido le muestra el camino, lo ayuda y le da el pie para que el actúe, pero cuando el esta por entrar, ella le cierra la puerta, sin mas, se la cierra en la en la cara, se la cierra en la boca, y lo deja como lo dejo, Sin aliento, no le da lastima hacerlo, porque no lo hace con maldad, solo quiere demostrar, o mas bien mostrar, mostrarle a el, al hombre, quien es la que manda. En la mesa, ellas se rieron y ellos sonrieron agarrandose la cabeza.
Pero volvamos a ellos, ellos dos, que quedaron ahí en la mitad de Let it be, en un momento inmortalizado por todos los presentas, por todos los testigos de ese hecho. El no supo que decir ni que hacer, y ella sonrío, o mas bien río y se acomodo la remera que le dejaba ver la panza. La cara de el empezó a transformarse, sus cejas bajaron y se acercaron a sus ojos, dejando el signo de pregunta para pasar al "Quien te crees que sos"?, pero obviamente no se lo pregunto, porque no fue necesario. Ella rompió el silencio que parecía eterno y le dijo:
- Que te crees que soy? - Mientras John volvía con Revolution.
El no pudo entender la pregunta, porque después de todo lo que ella había hecho, esa pregunta no tenia sentido, lo que el hizo fue seguir una corriente que ella había comenzado desde que lo miro por primera vez, no ese día, el día que se conocieron. El no pudo responderle porque ella con la mano que todavía no había utilizado (por eso la sentí fría sobre mi mentón) le agarro nuevamente la cara y le rompió la boca de un solo beso, y bruscamente le separo su cara de la de ella para mirarlo a los ojos de nuevo y mientras seguía con ese juego, y le miraba el ojo derecho, y el izquierdo, el derecho de nuevo y nuevamente el izquierdo volvió a conectar los labios, sus labios. El no pudo resistirse y seguía sin resistirse cada vez que ella volvía a darle un beso.
El nunca se hubiese resistido, parece imposible poder hacerlo, le molesta y le molesto que ella pudiera decidir y el no, ¿Porque eso tiene que ser así? No hubo razón para que me dejase ahí, con la boca abierta corriendome la cara. Cuando empece a razonar esto, ya era tarde, ella tenia su cabeza sobre mi panza, o un poco mas arriba, y yo le pasaba mi mano por la espalda mientras ella dormía. Había sido un día largo, había sido una noche larga, habíamos prácticamente discutido toda la noche sin hablarnos, pero ahora su cara ya no me hablaba, tus ojos ya no jugaban con mis ojos, pero mis ojos no se movieron de tu cara, no se mueven de tu cara, de tu boca, y no voy a perder el tiempo, quizá no vuelva a verte así que pienso mirarte toda la noche hasta mañana.
Benjamin Medina
lunes, 2 de agosto de 2010
Instrucciones de allá Arriba

No de El, de MAS arriba
Cuando me llego la instrucción me dio bronca, era obvio, como no me di cuenta antes, que pelotudo, era tan fácil, no había que pensar nada. Sabia que pensar no era la solución, sabia que tampoco estaba en la razón, la cabeza no tenia ni tiene nada que ver, tampoco me hablen del corazón,
es mucho mas simple, y nadie me diga que es difícil, que no se puede, que es imposible.
Solo había y HAY que sonreír, listo.
Ahora, que es eso? al principio no entendía nada, mira que un par de veces escuche eso por ahí, pero no entendí bien que era ni para que servia, me dijeron que era algo instintivo, que cuando estas contento se formaba eso en tu cara, algo que vos no planeas ni pensas, se formaba sola, no se como.
Pero después de diversas e intensas discusiones me di cuenta que no es solo instintiva, que nosotros también podemos recrearla, casi ni hay que hacer fuerza, tampoco sale sola, hay que poner un poco de actitud. Actitud, eso es importante, no me acuerdo si 5 o 6 personas grandes me dijeron que también hay que ponerle eso . Bueno entonces parece que cuando estas ahí en una discusión o hay algo que te molesta mucho, o no se, te fue mal en algo, o hay tal cosa que no te salió como vos creías o querías, tenes que hacer eso. Sonreír, no hay que forzarlo mucho porque incomoda un poco . Es bastante fácil, y dicen que sirve en todas las situaciones, entrando al supermercado, hablando con el cajero del banco, caminando por la calle, entrando a tu casa, cuando estas comiendo, en un cumpleaños, en un entierro, solo en el campo, entrando a la cancha, o cuando estés solo a la noche en tu cama, por eso si es una situación un poco mala, usala recordando buenos momentos. Es así, me lo dijo un viejo, me aconsejo que nunca deje de usarla, y me recomendó acompañarla de eso que dije antes, la actitud, y pensar en positivo, si ya se, se complica un poco, pero no debe ser tan difícil tampoco.
Igual ojo, como todo en la vida, como todo remedio a una solución, tiene un efecto secundario; Es Contagiosa.
jueves, 29 de julio de 2010

Hace mucho que no me pasaba o creo que nunca me paso, bah, no se, no me acuerdo. Pero si, es irritante, me molesta, aparte de que no tiene sentido.¿Porque o para que haría una persona eso? No lo se, no se para que lo hace, pero se que lo logro. Si quería eso lo logro y si no lo quería también lo logro, y eso que tiene unos cuantos años menos que yo. Lo peor es que en realidad hacer no hace, ella esta en silencio, y son silencios que funcionan, o por lo menos sus silencion, estos silencios le funcionan. Si, es el silencio la mejor manera de lograr la atraccion de otro, la irritacion y el malestar de otro. Solo tenes que callarte y no dar señales de vida, seguí esos consejos, sus consejos, no los mios, sus acciones o des-acciones, yo no lo logro nunca pero ella viene dandole justo donde hay que darle.
Claramente si ella hace silencio y a la perfección quiere decir que yo le hable sin parar y ella no contesto, no?
No, si pero no, con esto de la tecnología y todos estos nuevos medios de comunicación le hable por todos lados, pero nunca abrí la boca, así que voy a corregirme, nunca le hable, todavía no me anime, pero si le escribí, y no indirectamente aunque también lo hice mediante una frase celebre que encontré en google sobre un tal G Garcia Marquez, no se porque repite la G dos veces, supongo que así se escribira su nombre, no se, no es mi nombre. Le escribí indirectamente mediante esa frase pero después di la cara y le mande un mensaje, no me contestó, y empezó su aplicación, si, su silencio. Decidí mandarle otro mensaje preguntando porque no hubo respuesta? Si, ya se, no podría haber hecho cosa mas estúpida, nunca se hace eso, solo generas que ella tenga el poder y que crea que te tiene donde ella quiere, por eso se que eso no se hace y lo se mejor que nadie, obvio que lo se mejor que nadie porque yo o cualquiera tiene mas conocimientos que nadie, nadie es nadie, no existe, como la nada, que tampoco existe, si es Nada no existe, así que todo es algo, por eso por favor no digamos mas la palabra Nada porque eso no significa absolutamente Nada, asique el "Bueno, nada", es estupido, si decimos algo es porque queremos decir "Algo", no porque queremos decir "Nada". Bueno pero no es lo peor, al otro día le mande un mail preguntandole alguna estupidez que no viene al caso intentando hacer que mucho no me importaba el asunto, el asunto es ella claro. Como no me iba a importar? Si era casi ya la 4 señal contando la indirecta de ese hombre con nombre raro, pero bueno en ese momento creí que ella iba a creer que yo creía que el asunto, ella, no me importaba.
Me sente en la cama y me puse a estudiar, para unos pequeños 5 finales que tengo que dar en unos días. Obvio que esto no es una historia, es la actualidad, estoy hablando del hoy, del ayer y pasado les hablare del mañana. Mientras estudiaba me di cuenta que no estaba estudiando, o sea que no se cuando me di cuenta porque claramente no fue mientras estudiaba, pero me pregunte porque no estaba estudiando? Y era porque si no me llegaba una respuesta por alguno de los distintos medios me iba a volver loco. No creo que se imaginen que hice en mi cama a las 2 de la mañana. Me imagino e imaginen su cara cuando leyó el destino de ese mensaje en la pantalla de su horrible celular, su cara de que hijueputa este pendejo como diría Fernando Vallejo, para los que no lo conocen, es un escritor colombiano del que me gustan mucho sus textos. Bueno vuelvo con lo que me importa, diría lo que nos, pero porque va a importarles si a penas me conocen y de ella no di mas que una expresión de cara que no creo que la entiendan porque ustedes no son colombianos.
Me parece que me estoy desviando mucho de lo que intento contarles, que no es tan importante pero me mantuvo distante de todo lo que tengo que hacer para estos días que vienen, para la semana entrante. Con respecto a este mensaje que le mande esa noche donde ella puso esa cara que les conte, que me imagine que puso, obvio, bueno ese mensaje decia algo como "Dejame estudiar, respondome algo, decime algo". Tuve la ilusión de que se haga la viva y por lo menos me responda "Algo", con eso era feliz, feliz en ese momento porque eso es la felicidad según lo que yo creo, son momentos. Si solo me ponía Algo, ya hubiese roto con ese silencio y pasaría a estar tranquilo, pasaría a pensar en otra cosa, pero no. Después de lo ocurrido el sábado o domingo pasado, no recuerdo bien que día fue porque ahora que estamos en vacaciones es todo lo mismo, nadie recuerda bien los días y los domingos también se sale, aunque nosotros no salimos, al revés, nos quedamos, en casas propias o ajenas, a nadie le cambia mucho, nos adaptamos o intentamos adaptarnos a cualquier situación.
Bueno como les decía después de lo ocurrido el sabado o domingo en ese cuarto de la casa de unos amigos creí que ella iba estar atrás mío, que ella iba a perseguirme y me iba a costar resistirme, tanto pensé eso que como la ley de atracción dice y hace, me paso a mi, soy yo el que la persigo y no dejo de pensar en este asunto, este asunto es ella, claro.
domingo, 25 de julio de 2010
Persevera y triunfaras
Es tan buena la frase, tan sabia y tiene tanta experiencia.
"Sin embargo la minoria cumple su regla, infinitos casos que renuncian cuando estaban ya muy cerca. Mas triste es saber que muchos ni se dieron cuenta. Peor es darme cuenta que a veces quiero romperla, por suerte alguien vuelve a nombrar estas palabras o ellas resuenan en mi cabeza para nunca ser olvidadas.
A veces me pregunto que seria de mi si algún día renuncio? Como se sentiría en el futuro?
Llegue a creer que estaba seguro de que alguien estaba poniendo piedras en mi camino para que me caiga, y si por casualidad yo podía esquivarlas, otro iba a estar ahí para ponerme la traba. Si, creí que había una fuerza superior que no me dejaba seguir adelante, que no quería que llegase tan lejos como siempre quise. Si, ya no pensaba con claridad, hasta di lugar a escuchar lo que pensaban los demás, fue lamentable lo que muchos dijeron, pensaban que yo tenia razón, aseguraron que si no podía cumplir mi sueño "debía ser por que algo no me dejo seguir", que si no llegaba al destino que quería en unos esfiremos intentos fue porque "alguien" lo quiso así, porque tu destino esta en otro lugar, porque "todo pasa por algo". QUE FRASE, todo pasa por algo, me dijieron.
Que buen frase para perdedores, para personas que no aguantan la derrota y eligen el camino mas facil, desistir al gran sueño, para no resisitr, porque todos tienen miedo a sufrir, tenemos pánico al fracaso, terror a perder todo cuando creiamos haber logrado algo, se los presento, el inigualable Ser Humano"
Sócrates (, Σωκράτης, Sōkrátis) (470 a. C. - 399 a. C.)
Es tan buena la frase, tan sabia y tiene tanta experiencia.
"Sin embargo la minoria cumple su regla, infinitos casos que renuncian cuando estaban ya muy cerca. Mas triste es saber que muchos ni se dieron cuenta. Peor es darme cuenta que a veces quiero romperla, por suerte alguien vuelve a nombrar estas palabras o ellas resuenan en mi cabeza para nunca ser olvidadas.
A veces me pregunto que seria de mi si algún día renuncio? Como se sentiría en el futuro?
Llegue a creer que estaba seguro de que alguien estaba poniendo piedras en mi camino para que me caiga, y si por casualidad yo podía esquivarlas, otro iba a estar ahí para ponerme la traba. Si, creí que había una fuerza superior que no me dejaba seguir adelante, que no quería que llegase tan lejos como siempre quise. Si, ya no pensaba con claridad, hasta di lugar a escuchar lo que pensaban los demás, fue lamentable lo que muchos dijeron, pensaban que yo tenia razón, aseguraron que si no podía cumplir mi sueño "debía ser por que algo no me dejo seguir", que si no llegaba al destino que quería en unos esfiremos intentos fue porque "alguien" lo quiso así, porque tu destino esta en otro lugar, porque "todo pasa por algo". QUE FRASE, todo pasa por algo, me dijieron.
Que buen frase para perdedores, para personas que no aguantan la derrota y eligen el camino mas facil, desistir al gran sueño, para no resisitr, porque todos tienen miedo a sufrir, tenemos pánico al fracaso, terror a perder todo cuando creiamos haber logrado algo, se los presento, el inigualable Ser Humano"
Sócrates (, Σωκράτης, Sōkrátis) (470 a. C. - 399 a. C.)
domingo, 18 de julio de 2010

Is so small,so far an so close,
this strange distance
How many days i have wasted driving to your home?
How many hours i have spend thinking on my own?
All that nights, when i was drunk, sending messages
You always answer me back, without sending words,
you send me hope
letting me there waiting on that stone
waiting for nothing
Still near, we re still near, but i don't see you
you don't see me
I want to cross you, and stay by your side
But i know that can not be possible,
Cause you are not on my way
although we live at the same route
although we pursue to achieve the same item
Our destiny is different,
I really don't care,
You are of heaven
and I don't want to get there
Heaven is for poor people
for those that still are scare
This is the last time i will write about you
from then on
u are not more than a boring, old and broken toy
Alexander
sábado, 10 de julio de 2010

Cuando pones las cosas en claro y decidís tomar un solo lado algo malo tiene que pasarte, sino seria todo muy fácil,
pero como superar obstáculos que ya no se instalan en la cabeza? obstáculos que se instalan en alguna de las dos piernas, ya no importa en cual sea, es lo mismo, al destino le es indistinto, elige al azar según su gusto dejarte con menos chances que el resto,
quitandote posibilidades,
que difícil es llegar arrancando con desventaja,
corriendo con dificultad
a la par de algunos que tienen la misma habilidad,
o quizá mas, seguro que mas,
pero no las mismas ganas,
Por lo menos hoy no se bajan los brazos,
Solo tengo que lograr que la suerte se ponga de mi lado,
que juegue en mi equipo y se convierta en mi mejor aliado.
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