
Es ahí cuando todo se desata, lo reprimido vuela, se sale y nadie puede retenerlo y siempre pasa al mismo tiempo, en el mismo espacio, siempre en el mismo momento, en la misma parte del año, en el mismo mes, en Noviembre.
Al principio del año la motivacion domina, sin importar que hayas elegido, la energia siempre es positiva, a la mitad uno actúa y reacciona ante las trabas que esa eleccion te propone, uno intenta pasarlas, a veces lo logra o no. Pero llegando al final las trabas se hacen mas dificiles y la idea de bajar los brazos te llama con desesperación. Ahí es cuando Noviembre se hace presente, cuando la estabilidad empieza a esconderse y se pierde entre ese laberinto de paredes, paredes y puertas entre abiertas que esperan su total apertura y otras que nunca fueron siquiera golpeadas buscan que las conozcas, las abiertas están ahí esperando que sigas pasando por ellas. Vos seguís indeciso sin saber si seguir el mismo camino, terminar el que empezaste hace algún tiempo o conocer uno nuevo, las tres posibilidades, las tres puertas están ahí, te esperan, en distintas posiciones.
Excusas, para cada opción tenes una excusa, la que sea con tal de no aceptar que es tu culpa, sino que hay algo que no te deja. Es mas fácil así, pero hay que decidir. El camino mas sencillo, el que requiere de menor esfuerzo no te atrae ni un poco y el difícil te vuelve loco, con un taladro agujerea tu cabeza llamando la atención para que lo elijas, pero esta tan lejos, el viaje es largo, el otro lado del mundo si que no es lo mismo que Palermo, pero las pequeñas islas son llamativas, excéntricas, desconocidas y si no se prueban, toda ilusión y todo sueño va a quedarse de por vida en la mente. Si, allá el desarraigo va a hacerse presente, lo sabes y eso te retiene. El miedo, eso te frena. Siempre.
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