-En 5 minutos salimos –dijo su coordinador.
Ella siguió con la vista clavada en la bola negra como si nadie hubiese dicho nada. Tenia el entre cejo fruncido y la mirada concentrada solo en dos cosas. En la bola y en la esquina donde tenia que meterla. Era la única que no tenia maquillaje, la única que no tenia tacos ni vestido, la única que tenia el pelo sin planchar y los ojos cansados, la que esa noche no salía. También era la que nunca se metía en una conversación con nosotros. Tenia el pelo muy largo y mucha perfección en su cara, en cada facción. Parecía mas grande que el resto y nunca se detenía en ninguno, en nadie. Si me miraba era porque le quedaba de paso y si me escuchaba era porque yo estaba gritando. Nunca tenia intención de notar mi prescencia y peor aun, nunca me ignoraba. No ignoraba a nadie, pero iba caminando por el hotel con una soberbia que no se porque, me encantaba. Odio esas actitudes y esas miradas pero siempre me atraen. Y seria, siempre iba seria.
Termino el partido de pool y ella se quedo en los sillones mientras los demás salieron del hotel para ir a algún boliche, esos de entre tres y cinco pisos.
Yo había viajado con dos mas, los dos ya estaban durmiendo después de tocar unas canciones para las chicas que ya estaban en camino hacia el descontrol. Las conocimos a todas ahí en ese hotel, en esa semana. Nunca mas las volvimos a ver. Son esas personas con las que llegas a convivir en casi todos los sentidos. Son como tu familia, tomas el desayuno con ellos, comes con ellos, tomas algo a la noche con ellos, salís con ellos, cantas e improvisas, bailas y te sentas a pensar, hasta a veces veíamos Tinelli en familia, lamentable, pero si, con los días sentí que eran casi como una comunidad.
Ella apago la tele y se quedo sentada acomodándose su gorro blanco que usaba todos los días, ese gorro con el que pude distinguirla en la montaña desde la aeorsilla. La veía ir con su tabla, sin anteojos y sin campera. Bajaba tirada un poco para atrás, con esos pantalones coloridos y la mirada relajada. Bajaba como si no estuviese bajando.
Mientras ella se quedo ahí sentada, sola, en la planta baja, descansando supongo, yo camine tranquilo hacia las escaleras y empecé a subir hacia el segundo piso, donde estaba mi cuarto. Cuando vi que ya no estaba al alcance de su mirada empecé a correr, quería ir a buscar el Fernet que había sobrado de la noche anterior, ya había vasos en la mesa y solo quedábamos nosotros dos despiertos. Seguí subiendo, seguí corriendo pero en el ante ultimo escalón del primer piso se me salio la pantufla, me encantaba usar pantuflas adentro del hotel, y mi pie derecho no dio a parar con el escalón, todo mi cuerpo se destabilizó, solo me acuerdo del primer golpe en la cabeza contra uno de los escalones, lo demás solo ella lo vio.
Ya había tropezado con esta escalera pero nunca tanto como para quedar suspendido en el aire sin poder ofrecer resistencia. Me acuerdo el día en que leí el titulo del cuento de Cortazar. Si, de eso me acuerdo cuando estoy en el aire, antes del primer golpe. Que titulo estupido pensé, quien puede hacer un cuento sobre un tema tan intrascendente como subir una escalera. Tal intrascendencia casi me lleva a la muerte.
Abrí los ojos y no había nadie, mire mi cuerpo y estaba intacto, me pase la mano por la cabeza o eso pensé que hice. Mi mano seguía ahí y mis ojos no estaban abiertos. Había sido solo un adelantamiento de mi mente, suele pasarme cuando me despierto, creo haberme cambiado y tomado el desayuno pero cuando abro los ojos sigo en la cama. Así fue, abrí los ojos y estaba ahí. Yo no, o si, yo también, pero ella estaba ahí. Solo ella mirándome, seria y poco preocupada. Me llevo al sillón y me pregunto si quería algo. No me dolía casi nada, solo un poco la cabeza, el mareo duro no mas de diez segundos. Después, todo estaba como antes de subir las escaleras.
Se sentó al lado mío y me pregunto el nombre, después de 4 días siendo parte de mi familia, no sabia mi nombre. No lo había preguntado, no lo había escuchado, ninguna había hablado de mi persona, eso no ayudo con mi autoestima en ese momento. Le respondí y le pregunte si quería tomar algo. Un poco inadecuado. Acepto. Le dije que iba arriba a buscar un Fernet que había sobrado, se río y me dijo que me acompañaba.
A ver si se te sale la otra pantufla –agrego.
Subimos y mi cuarto estaba con la puerta entre abierta y la luz apagada. Igualmente la luz de la luna mas el reflejo en la nieve, iluminaba el cuarto tanto como para que se vieran todos los obstáculos, ropa, botas, tablas, camperas, que tenia que esquivar. Mas bien que teníamos a esquivar porque ella entro con migo, algo totalmente inesperado
No se escuchaba ni un solo ruido y entramos caminando lento e intentando no pisar el piso. El objetivo era llegar a la mesada donde estaba la botella y los vasos, sin que ninguno de los dos vagos que dormían se dieran cuenta. Parecía mas un juego que otra cosa, porque no creo que hubiese sido tanto problema levantarlos a las 2 de la mañana en un viaje a Bariloche. Llegue a la botella y me di vuelta para pasársela, estaba toda mojada y cuando ella la agarro se le resbalo de la mano. Ahí. Ahí se congelo todo, no mire su mano, estaba mirándole la cara, cerro un poco los ojos y tiro la boca para un costado mostrando los dientes, sacando afuera toda la inocencia que no quiso mostrar durante todo el viaje. La botella callo en una montaña de camperas sin hacer ruido y ella levanto la vista pidiéndome perdón con la mirada.
Salimos del cuarto y se empezó a reír en voz baja, me pego en el brazo y se acomodo el gorro que se le había caído en la cara. Lo vi en su cuerpo, en sus piernas, estaba nerviosa, había vuelto a su infancia, había vuelto a jugar y sintió la adrenalina que desde hace tiempo no sentía No se quien le dijo que tenia que ser una persona seria. Pero hasta ese momento ella había seguido esas instrucciones al pie de la letra.
Bajamos y terminamos la botella al mismo tiempo que terminamos el partido de pool. Estuvo toda la noche refregándome su triunfo. Yo estuve toda la noche disfrutando cada vez que ella me gozaba, pero fingía estar molesto, no quería cortar ese juego.
A unas cuadras teníamos la montaña, así que salimos a aprovecharla, ella me lo propuso y yo lo dude. Mentira, pero un poco lo actúe, como pude pero lo hice. Salimos y caminamos abrazados, creo que por el frío. Hicimos menos de dos cuadras y volvimos, nuestras remeras no soportaron el frío de las 4 AM.
Volvimos al hotel. Todavía no había llegado nadie, subimos las escaleras y la deje en la puerta de su cuarto, me di vuelta y me fui, sin despedirme, sin decirle nada. Di unos pasos y escuche que me estaba llamando. Claramente era lo que estaba esperando.
Esta cerrado, las chicas se llevaron las llaves seguro- dijo con frío en la voz.
Claramente no era eso lo que estaba esperando. Pero ese hecho, su frase, hizo saltar en mi cabeza una idea que habia sido olvidada. Una idea que estuve pensando toda la noche, desde que entramos a mi cuarto a buscar la botella. No aguante o el Fernet no dejo que aguante y le pregunte si quería venir a dormir con migo. Si, le pregunte eso. Asi, sin mas vueltas.
Hay personas que conoces y tenes ganas de darle un beso, otras que conoces y queres llevarlas a un telo. También están las que queres o necesitas ir y abrazarlas, no se si tiene que ver con su físico, con su cintura, pero queres hacer eso. Desde que la vi a ella adentro de mi cuarto con esa inocencia, quise que duerma con migo. Sabia que eso incluía las otras tres también. Darle un beso, abrazarla y.. en un hotel ya estábamos.
Igualmente esa noche no quería incluir esas tres, solo quería estar en todo ese proceso. No era dormir con ella todo lo que quería sino ver y sentir el momento en que iba a sacarse las zapatillas, ponerse un short cómodo y meterse en mi cama con migo. El primer acercamiento, sin tocarla, poder oler el perfume que se olía desde la aerosilla, poder escucharla respirar, tan de cerca. Poder verla dormir, mientras estoy despierto y mientras duermo, en alguna aparición de algunos de mis sueños. Y al final, ver el momento en que se despierte, estar ahí cuando salga de la cama para verse en el espejo, acomodarse el pelo, ponerse su gorro y bajar a tomar el desayuno.
Y así fue, cada uno de esos momentos, hasta que terminamos cada uno en una mesa distinta tomando el desayuno, había mas de sesenta personas en ese lugar y nadie sabia nada, ella como siempre, casi ni hablaba.
No me hablo durante todo el día pero pasar por al lado de ella era distinto, para el resto su mirada era igual pero yo la sentía diferente, yo sabia que era diferente. Nos sentábamos al lado viendo a Tinelli, ninguno hablaba pero tampoco ninguno miraba el programa. En la montaña íbamos juntos, andábamos juntos. Nunca nadie se daba cuenta que había algo raro, todos pensaban que nosotros seguíamos sin conocernos, sus amigas creían que ella a mi no me conocía, que no sabia mi nombre y ella actuaba tan bien su papel de soberbia, porque ahora si, era un papel, que todas y todos creían que entre nosotros no pasaba nada.
A la noche, cada noche de las 3 que quedaron, ella durmió con migo, o yo con ella, mientras nadie nos veía nos encontrábamos en los pasillos, como en las películas, como en los sueños. A veces nos quedábamos en el pasillo comiendo algo y después íbamos a mi cuarto, o a su cuarto, y nos despertábamos antes que todos, era desgastante y cansador, dormíamos menos que el resto pero durante el día estábamos mas activos que todos.
La ultima noche nos encontramos en el pasillo, y después de hablar unas horas sobre las sospechas de algunos , de esos que les gusta observar las actitudes de los demás, esos que les encanta juzgar al otro, después de hablar de ellos nos fuimos a mi cuarto y ella entro casi sin hacer ruido, como si no estuviese ahí, se acostó en mi cama y yo me deje caer en las sabanas.
Pum. Escuche un golpe seco que hizo eco en mi cabeza por un rato. Mire para el costado y ella ya no estaba.
Se habrá ido al baño-pensé.
Pero mire para el otro costado y tampoco estaba el cuarto. Empecé a sentir la espalda y a sentir en donde estaba apoyada, no había sabanas abajo mío, había alfombra y un escalón donde se apoyaba una de mis piernas. Me levante, estaba al pie de la escalera, no había nadie cerca mío, empecé a caminar y vi la mesa de pool. Estaba vacía. Al lado estaba el sillón y la televisión. Estaba en la planta baja. Del sillón la vi levantarse a ella, que estaba acomodándose su gorro blanco. Se puso de pie y vino hacia donde yo estaba, yo la mire
A donde vas? -le pregunte.
Me miro, seria, me miro porque le hable, me miro porque paso por al lado mió, sentí su antigua soberbia mas presente que nunca y me di cuenta que no había actuación, era real. No respondió a mi pregunta con palabras, solo puso una cara muy poco expresiva sin entender porque yo le había preguntado eso. Siguió caminando, subió las escaleras y se fue a dormir, a su cuarto.
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ResponderEliminarAMIGA JOSE ....BENJA SOS UN GENIO!!! TENES QUE DEDICARTE A ESTO Y COMO LE ECHASTE EL OJO A MI AMIGUITA EEE MUY BUENOO OJALA HUBIERA SIDO TODO VERDAD Y SE FORMABA UNA NUEVA PAREJITA(L).. YO ME PREGUNTABA QUE HACIA ESTA PILLA CUANDO NO SALIA, GRACIAS POR DARME LA RESPUESTA!!! SOOIS LO MAXIMOOO
ResponderEliminarjajaja un par de cosas tenemos que comentar vos y yo medina! deja tu filosofia anti tecnologia y no dejes fb!
ResponderEliminarflorbo