Es el viaje, su cadencia que rompe el espacio recorriendo los rieles, representando el camino.
El tren del viento.
y las cotorras cantan queriendo ser escuchadas.
o acaso gritan buscando sentir su vida.
Nuestro ruido interno nos despierta.
Los perros ladran desesperados en nuestro interior, con espuma en su boca quebrandonos la mente y enfermandonos el cuerpo, nos muerden el alma perdiendo el control, que una vez antes nacidos, tuvimos.
Y suenan como suena un rock pesado de fondo, que si no se escucha, molesta.
Pero un día los ladridos y las mordidas, sin dejar de ladrar ni morder, dejan de ladrar y morder.
Los perros siguen accionando pero los aceptamos.
Empezamos a escuchar en su ladrido un canto visceral al alma y en sus mordidas unas fuertes caricias al cuerpo.
Al mismo tiempo; la armonía se hace presente en el rock pesado.
Despiertan adentro y vuelan afuera, adentro son perros y afuera son pájaros verdes que se pasean desde la tierra al cielo recorriendo la libertad del universo.
El tren sigue pasando, representando al tiempo.
Y los rieles siguen vibrando como el sol sigue creando, con su eterna energía divina
Y quien allá lejos en el tiempo creyó que el sol era Dios
Hoy soy yo.
Las nubes son las mentiras que tapan mi verdad y entre nosotros bailan las nubes sin dejar ver nuestra realidad.
El sol vive adentro nuestro y con su luz dentro de tu cuerpo, quemaste las nubes y me miraste.
Vos sos el sol , Yo soy mi dios.
El rock sonó y los dioses renacieron en nuestros oidos abarcando toda la cocina.. esa cocina uteral de la que nacimos tiempo atrás.
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