
Van tan serios, tan preocupados, pensando, razonando, pensando que van a decir y como lo van a decir, pero no expresan casi nada, van neutros, van derrotados, van tristes.
Van caminando por las calles de Buenos Aires, son personas, somos nosotros en cuerpos de diferentes colores yendo por ahí. Vamos con rumbo o sin rumbo, en días soleados o nublados, vamos caminando, vamos corriendo, algunos trotan, otros se arrastran, otros frenan, ansiosos, esperan a que pase el auto, y siguen caminando.
Pero pocos nos sentamos, pocos nos sentamos y observamos a esa multitud acelerada y desganada al mismo tiempo.
Me gusta mirarlos, mirarnos, llegar temprano a donde tenga que llegar y sentarme en un cafe a mirarlos, a mirarnos, a mirarme, a pesar de todo esto que dije y pienso; hay algo mas triste que no es subjetivo, es un hecho, basado en un censo que hice. El 92% de las personas van solas.
Caminan solas, trotan solas, corren solas, se arrastran solas y frenan solas. Cruzan la calle de a uno sin mirarse casi a los ojos, entran a un bar, se sientan en un cafe, se sientan en una plaza, fuman un cigarrillo, solos. Vamos solitarios entre tanta gente y ahí es cuando mas se nota la soledad, entre mucha cantidad de personas, pocos se acercan y si alguno se acerca de mas pide disculpas y sigue su camino. Vamos de la mano con la soledad por la vida, sin relacionarnos, pocos buscamos conocernos, porque no sabemos quien puede estar del otro lado y eso nos da miedo, Por eso preferimos seguir solos. Pedimos solo un cafe, pero nos sentamos en mesas dobles, ya que no existen las mesas individuales, porque nacimos para ser hermanos y lo único que hacemos es pelearnos, juzgarnos, odiarnos.
Siempre dejamos que la otra silla la ocupe el vacío, el silencio.
Esto no fue siempre así, me contaron que se vivía distinto. Pero la nuevas imitaciones de la naturaleza misma y la naturaleza del hombre cambiaron nuestras vidas. Si, hablo de la tecnología. Gracias a ella hay personas que fingen compañía con músicos en sus orejas, y creen caminar con cinco o seis amigos músicos que ni siquiera conocen. Otros fingen compañía con un aparato que se dedica justo a eso, a fingir compañía. En vez de relacionarse con personas que tienen a un metro de distancia, creen estar con personas que están a miles de metros y se encierran en ese mundo. Este aparato fue creado con un fin útil y necesario pero como todo en esta vida, el ser humano se encargo de buscarle su lado inútil y dañino y lo convirtió a este en el fin popular.
pues yo voy solo a encontrarme con mucha gente..
ResponderEliminarpues yo voy solo, a encontrarme con mucha gente..
ambos casos, soy solitario?