Sin mueca, sin mirada, sin gesto ni palabras te fuiste por atras
te escondiste entre la gente y entre palabras ajenas te refugiaste mintiendole a la verdad
seguiste el mismo camino y sin tropezar te disfrazaste de ingenuidad para que tropezaran los demás,
aun conociendo las reglas del juego mi caída fue inevitable, somos puro instinto, sabemos donde esta la trampa y entendemos las consecuencias, anticipamos que vamos a perder pero así y todo tropezamos y caemos en la trampa, el oso nos pone las garras y sin darse cuenta nos atrapa para toda la vida sin nunca comernos.
Pasa el tiempo y la intensidad disminuye
pero nosotros seguimos luchando, el descansa y baja los brazos, desafila las garras y nosotros seguimos peleando.
Ya nadie responde del otro lado, no hay iniciativa ni resistencia
No va a comernos pero tampoco nos sacara de sus brazos, nos tiene encerrados sin siquiera mirarnos.
Nosotros intentamos salir al mismo tiempo que hacemos lo posible para nunca despegarnos, vemos sus fotos, escuchamos sus canciones y recordamos constantemente para no olvidar aquello que nunca existió.
Todo lo que nos recuerde a el, lo adquirimos sin pensarlo porque aunque luchemos queremos seguir atrapados y no separarnos del gigantesco oso que sigue su vida cargandose alguien en sus hombros. Somos nosotros, que pasamos toda la vida luchando en los bosques femeninos y solo al final, cuando se esta por acabar la vida nos damos cuenta que es contra nosotros, la lucha gira en el mismo eje, en uno. Siempre lo supimos pero el instinto y el orgullo le echaba la culpa al oso que sin luchar nos mantenía en sus garras y nos cargaba en sus espaldas. El ya había seguido su camino, alguna vez quiso atraparnos, nos engaño y nos tomo de la mano pero fuimos nosotros los que nos estancamos y seguíamos, ingenuos e inconscientes, con orgullo y sin razón, con amor y odio aferrados a ese pasado.`````````
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ResponderEliminarEs taaaaaaan verdad lo que subiste Benjamiin.
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