lunes, 6 de septiembre de 2010

Euforia, esa es la palabra. Todos tienen eso adentro, todos están sintiendo lo mismo, las hormonas están a punto de estallar, y todos están solteros. Parece un sueño, para ellas y para nosotros. Yo, personalmente, revise cada cuarto, irrumpí en cada puerta gritando, sabiendo que nadie iba a estar adentro durmiendo. Atrás mío me sigue el, viene saltando, se tira en cada cama y las deshace por completo. Volvemos al comedor donde todo esta a punto de empezar. A falta de sillas, 3 de ellas están sentadas arriba de 3 de los nuestros, las otras están en sus sillas balanceandose para adelante, rozando nuestras sillas, para poder hablarles bien de cerca, así entendemos lo que dicen, que tanto nos interesa. Hay tanto ruido, no entiendo que música es la que esta sonando, no la conozco ni yo ni ninguno de nosotros. El se me acerca y me dice algo, no puedo entenderlo, no logro diferir sus palabras en mi cabeza, no puedo relacionarlas, el tampoco se esforzó mucho en conectarlas.

Ya no puedo pensar claramente, adentro de mi cabeza los pensamientos van a mil y van cambiando, se van cambiando de carril, van doblando y dando vueltas por toda la cabeza. Parecen como autitos en una Scalextric, que pierden el rumbo y se salen de pista. No puedo entender que quieren decir mis pensamientos, voy caminando y algunas se acercan, me abrazan demostrando su falso afecto, pasan otras y cuando me acerco a abrazarlas me empujan, sacandome despectivamente de su camino. No pienso y luego actúo, soy puro instinto, soy como un animal, soy como un murciélago al que aturden con sus gritos y sonidos. Si, eso siento, que estoy perdido en un lugar tan chico, en este departamento de la hija del Comisario, que esta en un Operativo, hace un mes que esta en el Operativo. Hace un mes, desde que empezó febrero que no salimos de esta casa. Estamos todos mas flacos, y algunos desaparecieron, o ayer se fueron, se van unos días, y vuelven con mas energías.

Cada uno sigue en su juego, a ninguno se le complica mucho. Menos a el, que esta luchando desde que empezó el mes para llevarse a esas camas desechas a una de ellas. No es un especialista, por lo tanto no es un detallista, quiere a una, ninguna en especial. Mientras el deshace las camas y se queda tirado ahí unos segundos, me llama, se me acerca y me pide que le lleve a la que este mas aburrida, a la que menos entienda en donde esta parada. Supongo que eso me pidió hace unos minutos pero el esta peor que nunca. Como siempre, nadie quiere hablar con el, pero esta vez nadie quiere verlo tampoco. Esta insoportable. Es igual pero diferente a nosotros, camina con los pies para adentro y le cuesta avanzar, es como si tuviese cien kilos de pesas en cada pierna. El es como ese aire denso que invade el ambiente, y nadie se lo banca, es pesado, es agobiante, es caluroso, te hace transpirar y queres que se valla. Es como ese verano molesto de marzo que todos quieren que se despida y que no vuelva mas. Va respirando fuerte por la nariz y se te cruza mientras caminas a su lado, porque no puede mantener la linea, ni ebrio ni sobrio. Siempre esta conmigo, a veces hasta lo voy a buscar a su casa, después lo dejo acá en lo del comisario mientras yo vuelvo a casa a recobrar energías para volver dentro de unos días. Nunca pregunto con quien se queda mientras esta acá, quien le da charla, quien se queda con el al lado, quien mira tele con el o come con el.

Estoy sentado y no puedo dejar de ver el movimiento que hay en la casa, ya una silla se vacío, los dos que la ocupaban se esfumaron, de repente no los vi mas, se perdieron entre el humo del cigarrillo y como un mago en uno de sus actos, desaparecieron por la puerta trasera. Uno de los cuartos. Las otras "parejas" que ocupan las otras dos sillas pasaron a bailar arriba de la mesa ratona que estaba en frente mío, uno arriba del otro, uno abajo del otro, el acostado, ella meneando. Ella no era muy agradable, por lo tanto la situación de por si no era muy agradable. Me pare y salí para no ver mas a la gorda meneando en su cuerpo, en mi cara. Empece a caminar, a arrastrarme intentando pensar y no ser solo impulso. De uno de los cuartos sale el, solo. Obvio. De fondo veía la cama desecha, mas desecha que nunca. No entiendo que había estado haciendo, que hace siempre en esas camas, porque le gusta deshacerlas en el medio de la fiesta. Salió sonriente, con esos anteojos ya rotos, y empezó a pedir dados, empezó a gritar, contento, dijo que se le había ocurrido un juego. Empezó a revisar todos los cajones del comedor, y no los encontraba, empezó ponerse nervioso y no encontraba dados por ninguna parte. Todos nos reímos, algunos empezaron a gritar. Yo escuchaba y me reía. De lejos veía los dados adentro de su antiguo vaso de Branca.
El seguia buscando y revoleando los cajones, el ultimo cajon lo saco, lo saco de la casilla como a casi todos los otros, pero lo revoleo tan fuerte que voló dos metros atrás de el. Adentro del mismo estaba la funda y la pistola del Comisario.

El abrió los ojos sorprendido y emocionado, como un chiquito. Su cara provoco casi el llanto, y no de tristeza, de ellas y de ellos, que ya habían visto esa pistola millones de veces, pero para el era como haber visto La moto Ricochet tirada a la salida del mundo del Juguete. Y podía agarrarla. La dueña de casa se acerco para volver el cajón a su lugar, el se agacho y la agarro, con los ojos rojos y tambaleandose apuntaba a los vidrios y ponía pose de Policía sin experiencia. Ninguno podía parar de reirse. La dueña se río y le dijo que la ponga en la funda y la guardase en el cajón. No intento sacarsela, sabia que el arma estaba descargada. Siempre estaba descargada.

El estaba de espaldas a todos apuntando a todo lo que tenia el comedor, a todos los jarrones, a las mesas, a las manzanas y hacia que disparaba. Se dio vuelta y empezó a apuntarles a todos. Hace mucho que no lo veía divertirse, no sufría, tenia los pies derechos, y estaba ágil, los anteojos se le habían caído en una de sus movidas. Entonces empezó a apuntarle a cada uno de los que se reía. Todos se reían y se tapaban. por instinto, ninguno pensaba, todos estaban como yo, todos actuaban, como animales, se cubrían como animales ante una falsa amenaza. El siguió pasando por todos los objetos de la casa y hacia que disparaba, sentía el poder y todos se reían de el, o con el. El disfrutaba. Empezó a caminar para un costado porque decía que le habían dado desde la cocina, hacia que se moría. Ya de a poco empezó a aburrir y cada uno volvió a su rutina de la noche, los del cuarto volvieron al cuarto, los del piso volvieron al piso y las del meneo al meneo. El siguió con su ficción y cuando vio que estaba muriendose, llevo el arma a su cabeza, a su cien, saco la lengua siguiendo con su actuación y lo hizo.

El silencio se apodero de la casa, todo el edificio apago sus sonidos, Vicente Lopez se callo.

Salieron los del cuarto gritando, los del piso empapados de rojo gritaban y se tapaban, y todos los demás callados, no se movían, ninguno se movía, ninguno se sacaba la sangre de la cara. Yo empece a correr desde el sillón y le grite Que haces?! Estas loco. No entiendo que acaba de pasar, le sigo preguntando porque lo hizo? y el esta tirado , yo estoy parado, no me agacho, lo miro y no entiendo. No me va a responder, no me va a explicar que hizo, nunca.

3 comentarios:

  1. Un feliz cumpleaños a una que me siguio casi desde el principio, que hizo que siga subiendo, que hace que siga escribiendo, que me exige nuevas entradas, Florencia Borello. Gracias, en serio

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  2. El contraste, de la risa al llanto. Estas cosas son las que nos sacan a la luz la dicotomia entre lo divertido y lo peligroso.

    Abrazo medina


    JOHN FIRE

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