viernes, 29 de abril de 2011

A continuación publicare un fragmento extraído del antiguo anotador de mi amigo personal Tomas Pippo.



El dolor desaparece, el sonido del exterior se funde con el resto formando una masa uniforme casi imperceptible. Solo un pequeño sonido permanece ajeno a todos los demás, un sonido diferente que modifica la atmosfera y la hace más placentera.
Un escalofrío me corre desde la punta de mis pies hasta las caderas y al llegar al pecho me hunde y otro golpe de ese sonido me hace estremecer hasta casi traerme a la vida. Una sonrisa se dibuja en mi rostro produciendo felicidad o tan solo su sensación sin ningún porque aparente.
El sonido se aquieta, ahora el silencio o solo el aparente silencio se hace rotundo. De a poco recobro el movimiento en mis manos, en mis brazos, mis tobillos, mis piernas y luego el resto del cuerpo. Me retraigo y quedo encerrado en mí mismo. El ruido de la calle reaparece y los olores comienzan a sentirse nuevamente. Logro sentarme sin poder hablar, sin recobrar el sentido de la realidad, creo q soy distinto que algo raro me sucedió aunque al parecer no soy el único.

Tomas Pippo.

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