sábado, 19 de noviembre de 2011

Hay que estar siempre dispuesto a cambiar lo que siempre creiste correcto.

Debemos reeplantearnos cada enseñanza que obtuvimos a lo largo de nuestras vidas. Cada accion que estemos por ejecutar debe ser antes analizada desde todo lo nuevo que aprendio en todos esos años luego de la enseñanza que alguien le dio.

La felicidad o algo parecido a eso, se siente cuando uno esta en paz con uno mismo, cuando uno se enamora de su persona.

El secreto esta en entender que no somos de una manera determinada, tenemos todos los diferentes tipos de personalidad, solo debemos encontrar el momento para fortalecer cada uno de ellos.

El viento, paradojicamente, es el cable a tierra, el que nos trae al aqui y ahora, el que nos hace sentir que estamos vivos y nos muestra lo lindo que es eso con su movimiento fluido y poetico.

Existir es un hecho, Vivir es un arte (Sri Sri Ravi Shankar)

La duda es un pilar necesario para el crecimiento, creo.

La vida sin el arte seria como la comida sin sabor.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

La antigua violencia

Las fuerzas del mal se complementan para dañar tu aura pacifica.

Cuando será que la sociedad deje la violencia a un lado, que pueda controlar ese mal trato que nace con fuego desde un estomago lleno de broncas que nadie les enseño a canalizar. Rogamos por paz, lloramos ante la inseguridad, predicamos por un mundo sin hambre ni guerras y solo accionamos de modo que todo eso siga existiendo.

Vivimos en constantes peleas familiares, de amistades, siguiendo reglas conservadoras, dividimos al mundo en religiones y nos dividimos por ideologias politicas. Nos manejamos en un mundo lleno de violencia que ejercemos nosotros mismos con nuestros ojos, con nuestra mirada que disfruta, admira y apoya esta violencia.
Hay violencia entre la lucha de ideologias y partidos politicos, entre sus fieles seguidores que son tan fieles y fanaticos que aunque este partido salga a matar gente, lo van a seguir hasta el fin de sus dias, porque nosotros no traicionamos a nuestros lideres. La gente odia el cambio, interno y externo.
Esta violencia se lleva a cabo sin ver que todos estan apoyando lo mismo; un sistema capitalista que deja con mas y mas hambre a familias de todo el mundo.

Esta violencia se disfruto en toda la historia de la humanidad. La gente veia la quema de brujas como un evento festivo. El dia en que colgaban a aquellos que traicionaran al rey o rompian las reglas, tambien era un evento del que nadie queria perderse. Porque amamos esa crueldad, nos produce placer verla.

¿ Democracia es que la mayoria viva con dos dolares por dia y la minoria, la gran y poderosa minoria viva con todas sus necesidad y mas aun enriqueciendo sus ambiciones dia a dia?

Si, eso es la democracia. Salvese quien pueda, salvese el mas vivo, salvese el que mejor sepa pasar por arriba de la ley, salvese quien estafe a mas gente, salvese quien tenga menos amigos, salvese quien sea mas odiado o peor aun, amado por ignorancia.


Somos lo que hacemos, somos lo que comemos. Somos violencia; pero nunca olvidemos que una persona nunca va a cambiar nada, pero un pequeño grupo de personas puede cambiar el mundo.

domingo, 16 de octubre de 2011

Elecciones


Escritor Anonimo




Lucas era el tipo de persona que te encantaría odiar.
Siempre estaba de buen humor y siempre tenia algo positivo que decir.

Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, él respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".

Era un Gerente único porque tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante.
La razón por la que las meseras seguían a Lucas era por su actitud.
Él era un motivador natural: si un empleado tenia un mal día, Lucas estaba ahí para decirle al empleado cómo ver el lado positivo de la situación.

Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a buscar a Lucas y le pregunté: ¿no lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo? ¿Cómo haces?

Lucas respondió:
Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo, Lucas, tienes dos opciones hoy: "Podes elegir estar de buen humor o podes elegir estar De mal humor. Elijo estar de buen humor".

"Cada vez que sucede algo malo, puedo elegir entre ser una víctima o aprender de ello. Elijo aprender de ello".

"Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Elijo el lado positivo de la vida".

Si, claro, pero no es tan fácil, protesté. "Sí lo es", dijo Lucas. "Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección".

"Tú eliges cómo reaccionas ante cada situación, tú eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo, tú eliges estar de buen humor o mal humor".

"En resumen, TU ELIGES COMO VIVIR LA VIDA".
Reflexioné en lo que Lucas me dijo.

Poco tiempo después, dejé la industria hostelera para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Lucas cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra ella.

Varios años más tarde, me enteré que Lucas hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante, dejó la puerta de atrás abierta una mañana y fue asaltado por tres ladrones armados.

Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon.

Con mucha suerte, Lucas fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una Clínica. Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Lucas fue dado de alta aún con fragmentos de bala en su cuerpo.

Me encontré con Lucas seis meses después del accidente y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo". Le pregunté qué pasó por su mente en el momento del asalto.

Contestó:
"Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir" ¿No sentiste miedo?, le pregunté.

Lucas continuó "Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de los médicos Y enfermeras, realmente me asusté. Podía leer en sus ojos: es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar una decisión".

¿Qué hiciste?, pregunté.
"Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grité Si, a las balas... mientras reían, les dije: estoy escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto". Lucas vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud.

Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente, la ACTITUD, al final, lo es todo.

domingo, 31 de julio de 2011

Ayer


Es el momento en que nada importa y todo importa tanto, cada detalle es valorado al máximo, cada mirada, cada reto, cada juego es jugado al cien por ciento, olvidando todo lo demás. La curiosidad nace sin esfuerzo y la sorpresa sorprende a la razón que es puro instinto, pura risa, puro llanto, pura naturaleza, naturaleza pura. Es ahí donde todavía no fuimos corrompidos, donde nadie nos moldeo, nadie nos juzgo. Creacion, eramos puramente creativos, puramente artistas. Es justo ese momento, ese único momento en que realmente decidimos quien queremos ser, que persona ser, que superheroe ser, que pose hacer, como ser.
Hoy, después de tanta experiencia y aprendizaje solo queda retroceder y volver a jugar como ayer.

domingo, 17 de julio de 2011

Cambio.

Se piensa cuando una frustración personal se presenta en una situación general. Es decir cuando una faceta de tu personalidad ya sea tu vergüenza, tu timidez, tu forma de hablar, tu soberbia, tu forma de no hablar, tu torpeza, tu poca habilidad ante el arte, tu expresividad o la falta de la misma, se muestra ante un publico conocido o desconocido. Esta parte de vos te incomoda, te molesta, no te encanta, te disgusta y uno como dueño de su cuerpo lleva la consciencia a reflexionar sobre esto.
Tanta es la molestia que te causa ser de esa forma, que te replanteas porque actúas de tal manera, con tal vergüenza o con tal soberbia.
Es parte de mi personalidad, parte de mi esencia, te respondes. Debo aceptar que yo soy de esta manera y no puedo cambiarlo. La falta de habilidad o mi forma de pensar es parte de mi educación y no puedo volver atrás para cambiar eso.
Estas respuestas son las mas faciles para responderse a uno mismo.
Son las que no nos incomodan y nos dejan tranquilos pensando en que no hay nada para hacer. La ignorancia y la vagancia nos convierte en mediocres, intentar y fracasar duele mas que no intentarlo. Pero sin dolor no hay crecimiento, sin sufrimiento ni sudor, sin cansancio ni perseverancia no hay progreso. Sentados esperando que el tiempo nos cambie, que Dios nos de la fuerzas para cambiar no lograremos un cambio seguro, sino uno probable que no depende de uno sino del tiempo y del probable Dios.

Cada mañana cuando la realidad ficticia del sueño muere y los pies tocan el piso, la tierra; la oportunidad de ser como uno quiere ser, se nos presenta con las puertas abiertas. No tenemos porque ser lo que siempre fuimos o dijimos ser. Podemos dejar de serlo para ser algo diferente o porque no, lo opuesto. No hay nada en nuestros pensamientos que no pueda modificarse, no hay ninguna ideologia ni personalidad pegada a nuestra cabeza y aunque asi lo fuese siempre esta la chance de despegarla. No nacimos siendo de una manera en particular, la educacion de los primeros años de vida nos dio una forma que creemos no poder deformar, que nos cuesta o no queremos deformar porque entendemos esa forma como aquello que esta bien . Las primeras enseñanza son las que nos muestran el camino hacia el bien y nosotros intentamos caminar por esta angosta pasarella sin desviarnos para no caer en aquello que conocemos como el mal. Este ultimo concepto, es a mi entender una gran equivocación que no da lugar al progreso personal ni al general. No existe tal bien ni de modo existe un mal, solo son puntos de vista y estos cambian constantemente. Solo debemos aceptar el cambio y dejar el orgullo a un costado.
Solo tenemos que decidir cada día, quien queremos ser y que queremos hacer.

martes, 21 de junio de 2011

Puntos de vista. Solo eso son, solo son eso, eso solo son.

Puntos de vista. Varian depende el tiempo. Toda contradicción es valida. El cambio es un pilar necesario para este blog.
Historias y reflexiones sobre una mente que lee el mundo como un guión sin errores de ningún tipo. Cada escritura es una copia de ese guión. Todo son pequeñas extracciones, para no llamarlas robos, que se entrelazan entre si intentando crear, como diría Deleuze, nuevos conceptos. No hay creación a partir de la nada, por lo tanto nada es original.

No creo en los escépticos.
Solo existen. No se cree en aquello que existe.
No existen los retrocesos, todo es una avance, cada avance es un cambio. Por mas de que el cambio sea negativo, es un avance. Volver para atrás en cualquier camino, es un avance.
Solo crecemos.
No existe la mentira, solo los puntos de vista.
Todos leemos el mismo guión, pero nadie lo lee como yo. Mi visión, mi punto de vista es totalmente original.
Las personas se mienten todos los días para poder seguir adelante con su vida. Esconden sus errores para no cambiarlos.

El optimismo es el otro pilar necesario para este blog.
Cada mirada pesimista es un descargo para sumar una idea, luego proyecto, al optimismo.

miércoles, 1 de junio de 2011

La alegoria de la vida

Resbaló con la tierra de la vereda, trastabilló y siguió. Un hombre trajeado con celular en mano y mirando para abajo lo golpeó de frente como una pared que avanza contra corriente. Luego de repetir la acción de golpe por unos segundos, se corrió a un costado y la pared siguió su inerte camino. Tropezó al bajar el cordon y con la palma de la mano en el asfalto se reincorporo y continuo inestable por la calle, camino hacia la vereda de enfrente. Una piedra hizo doblar su tobillo, el cuerpo cayo a un costado y a pierna cambiada la rodilla golpeo contra el cemento; se levanto y con quejas verbales encaro inseguro buscando completar su destino. A mitad de camino un auto paso a gran velocidad depositando sin asco unos papeles al aire. Los papeles, hojas de carpeta A 3 planearon hacia su garganta cortando la piel y sus dos cuerdas vocales. Las quejas callaron, los ojos se abrieron y el cuerpo, ya de rodillas y sin fuerzas avanzo por inercia llegando a tres cuartos de camino. El 152 lo paso por arriba, le rompió las piernas. Los ojos aun abiertos y abiertos por siempre quedaron ciegos en su cuerpo casi inmóvil. Su tobillo derecho temblaba, temblaba y no frenaba.

viernes, 13 de mayo de 2011

Ese lento semaforo

21 de Julio.

Descolgó la mochila de sus hombros, se saco la campera y mientras abría la puerta de atrás, dejo ambas cosas en el asiento trasero de su auto. Al cerrar la puerta vio su para golpe caído, lo arreglo y subió al auto.Ya listo para arrancar en su largo viaje del centro de la ciudad a su humilde pueblo, inclino la cabeza para mirar el cielo, nubes encontradas y relámpagos. Pronostico actual; Sin lluvias. Busco la radio abajo de su asiento, la puso y busco en el dial su programa preferido.
Cualquiera que fuese su humor diario no cambiaba la rutina de su vuelta a casa. Había dias que después de bajarse para abrir el portón, pensaba, Como fue que llegue. Tal era su atención en ese programa de radio que podia abstraerse casi por completo de lo que pasaba en la calle. Sus manos al volante y sus pies a los pedales debían actuar por instinto, por inercia o siguiendo los demás autos, la verdad ni el sabia como. Paralelamente su cara y su mente prestaban atención a todo lo que pasaba en su programa radial.
Hoy fue uno de los días en que probablemente mientras abra el portón iba a sonreír intentando recordar el viaje. A las siete empezaba el programa y los Miércoles la sección que sonaba era Gorda come helado. La locutora, interprete de este personaje le daba consejos a los oyentes mientras, como dice su nombre, comía helado. Esa actuación era formidable, nunca vi mejor manera de interpretar una gorda en radio.

El semáforo en amarillo y el auto de adelante clavo los frenos, el sonriendo y pegado al volante, acercandose a la radio, como si los parlantes estuviesen adelante, freno de golpe sin borrar la sonrisa de su cara. Había tres semáforos mas funcionando a sus alrededores, para los que doblan, para los de en frente y para la diagonal de la derecha. Este semáforo era de esos que si estas atras de todo en la fila, vas avanzando en largas cuotas.
Miraba para el costado y hacia muecas, como imitando a la gorda come helado, por momentos fruncia las cejas, levanaba los pómulos y abría la boca para escucharla mejor, mientras mas se acercaba al campo, a su pueblo, peor era la señal. Tenia un colectivo al lado, a su izquierda, parecia el 60, el uno o el cuatro, por el recorrido que estaba haciendo. Adentro, pegado a las puertas de descenso del medio del colectivo, un señor con mameluco verde tocaba el timbre para que le abriesen ahi asi podian bajar en ese semáforo que tanto se demoraba. Pero como debe ser el colectivero no abría. No todos te tiran ahi en la calle, aun que saliendo de la capital federal toda ley se quiebra con mas facilidad.
Eso lo distrajo, habia estado mirando ahi por varios segundos pero nunca había visto el colectivo, como cuando nunca veía el camino. La gente seguía apretando el timbre, viajaban todos apretados, transpirado, como todos viajamos alguna vez en una vuelta sesentosa..
Sintio una mirada, de todos los cuerpos sentados en los asientos contra la ventana había una que no miraba al frente, sintio que una cabeza miraba para el costado, para su auto. Ya conciente del mundo exterior y con la radio molestando de fondo, miro el cuerpo que hacia la excepción, miro la cara que lo miraba, la miro.
Se quedaron mirando, el la reconocio, ella ya lo había reconocido desde el principio. Sentado con la calefacción y su programa de radio la seguía mirando. Pasado unos segundos, el reacciono y abrió mas los ojos, movió la cabeza al mismo tiempo que su brazo señalando el asiento de acompañante, que claro, estaba vacio. Ella, con pollera y remera de colegio miro entendiendo su proposición pero diciendo con su cara lo contrario. El volvio a señalar su asiento vacio y siendo un poco mas explicito le dijo moviendo la boca. Te llevo.
Las puerta se abrieron, tanta insistencia del señor de mameluco verde valio la pena. La inflexibilidad del señor al volante también ayudo. Ahora las puertas estaban abiertas, ella sentada al lado de las mismas las miro, el frío invernal entro y la gente seguía bajando. El miro el asiento acompañante y agarro los cds que estaban ahi reposando y los tiro para atras. Ella como si no tuviese mas remedio, como si el camino se le hubiese abierto para acceder a lo que tan raro le parecía, agarro su mochila que estaba en el piso, se levanto pidiendo permiso y se tiro del colectivo a la calle. La moto que pasaba adelantandose entre los autos casi la atropella pero ella ni cuenta se dio. Se estiro y le abrió la puerta, ella entro y su mochila volvió al piso, pero esta vez, del auto.
Parecía que el cielo se venia abajo, la luz diaria ya casi había desaparecido pero las luces incandescentes y momentáneas aparecían por panamericana a cada rato. El bajo la radio y explico. Tarde en reconocerte, perdoname. No te ibas a comer todo el viaje cuando vamos para el mismo lado. Va, seguís viviendo ahí no? - pregunto al final solo para asegurar lo que ya sabia.
- Seguis viviendo ahí no? - repitió la pregunta por que pensó que no había modulado bien, quizá por los nervios.
-Si si - Respondió ella con displicencia, con ese elegantísimo que solo las mujeres pueden mostrar ante una situación, convengamos, rara.


Vivían a cuatro casas de diferencia, el vivía al principio de la cuadra y en la ultima casa, pegada al arrollo, vivia ella. Viole veni para acá! Le gritaba la mama hace tantos años evitando que se acerque al arrollo, aun transparente. No mantenían ningún tipo de contacto desde 1996 cuando el tenia siete años y ella a penas tres. El salía con su bicicleta a levantar tierra por la cuadra, mientras ella jugaba con la manguera, el iba y venia recorriendo toda la cuadra, era su único destino. Pasaba frente a ella y ella lo mojaba, el se reía, giraba y volvía a pasar, ella lo mojaba, el daba la vuelta y volvía a pasar, ella lo mojaba, el se reía, sacudía la cabeza y tambaleaba a punto de caer y volvía a pasar, ella lo mojaba. Después de un rato se cansaba y emprendía la vuelta al principio de la cuadra todo mojado, lleno de tierra pegada a su piel. Volvía para saltar la zanja con esa rampa que le había armado la señora que trabajaba en su casa. Ella se quedaba ahí con la manguera en la mano, con el agua corriendo, esperando a que vuelva a pasar, pero cuando el se iba, nunca volvía.

Fueron pasando los años, el llegaba a los doce y aun con su bicicleta, ya de otro tamaño, salía a dar unas vueltas. Como habrán notado su calle no tenia salida por el paso del arroyo, por lo que no tuvo mas remedio que buscar nuevos horizontes, el viaje por la cuadra ida y vuelta ya le quedaba chico y ese camino con destino conocido perdía sentido. Nadie toma el mismo camino toda la vida.
En general cuando pedaleaba nunca iba a la casa de un amigo, ni iba a visitar a ningún familiar que vivía por la zona, simplemente salía a andar, a recorrer, a meterse en calles de tierra, de piedritas, calles de pastos alto que dejaban de ser calles, calles de barro que no importaba cual sea el clima, esas calles siempre eran de barro y siempre disfrutaba cuando llegaba al asfalto pero a las diez cuadras se aburría y necesitaba volver al camino irregular.
Rozaba los veintidós años y aun se sorprendía al encontrar calles que nunca había visitado, con arboles encerrando el camino, con alguna que otra pared excéntrica, colorida por los grafitis, una pared sin principio ni final, sin cumplir función de lo que es, solo una decoración que quedo de algún derrumbe. Una pared rodeada de arboles, Cual será la historia de esta pared. Pensó mientras frenaba su bicicleta.

Así como lógicamente su cuerpo se había estilizado, sus rulos también lo habían hecho, antes le llegaban por los hombros. El la observaba, casi que la analizaba, y aunque no podía mirarla detenidamente, llegaba a ver que ya no eran mas rulos, eran ondas que llegaban hasta la mitad de su espalda y ya no eran rubios, estaban cada vez mas oscuros, menos en la puntas. Hasta me animo a decir que alguien que solo distingue entre rubias y morochas podría ponerla en la segunda categoría sin ningún problema. Su cara por momentos se parecía a la de hace quince años atrás. La sonrisa, como era evidente, se mantenía igual y la risa debía de ser mas parecida aun pero no llego a tanto en un solo viaje.
-Que estas haciendo.. digo de tu vida, o sea de donde venís.. ahora - pregunto ella con voz temblorosa mientras sacaba una hebilla de su mochila.
El miraba al frente, tardo en reaccionar a la pregunta, vaya a saber en que pensaba.- Estoy trabajando en una productora, publicidad.
Ella se arreglaba el pelo a ciegas con esa hebilla. No se sabe como pero siempre lo dejan mejor que cuando lo hacen por horas frente al espejo.
- Vos estas en tu ultimo año o -
-Si - Interrumpió - Ya termino.
-Que rápido paso el tiempo- dijo el. Bueno en realidad no lo dijo, solo lo pensó. No iba a ser tan directo tirando una indirecta tan obvia. Claro esta que los dos estaban pensando en el paso del tiempo desde que se miraron allá atrás, en ese lento semáforo.
Se estaban haciendo las ocho de la noche de un Jueves de Julio. La dejo en la puerta de su casa mientras, mas bien a unos metros de la tranquera, lo otro es solo una expresión. La lluvia ya caía a toda velocidad, no podía hacerse esperar mucho mas. Se bajo dando las gracias, cerro la puerta del auto o eso fue lo que intento hacer, se quedo corta y el se estiro desde su asiento a cerrarla bien. Mientras el llegaba con su mano a la puerta, ella la volvió a abrir y cerro esta vez, con mas fuerza y con mas seguridad.

10 de junio

Salió de la cama, se puso el uniforme que había dejado tirado en el piso la noche anterior, se lavo los dientes, agarro una manzana y con la mochila al hombro camino las diez cuadras hacia la parada. Nunca discriminaba ninguna estación del año, siempre caminaba, en verano disfrutaba el sol de la mañana que siempre le daba por la espalda y en invierno decía que el frío la hacia sentir viva. Siempre tenia una excusa para estar bien.
El colectivo llegaba siempre a la misma hora pero el, que pasaba con el auto y subía a la panamericana a veces llegaba unos minutos mas tarde. Por eso ella siempre llegaba a la parada quince minutos antes de que el colectivo pase.
Pasaban los días y salvo excepciones, el llegaba antes que el colectivo. Los días que el se retrasaba y el colectivo llegaba antes, ella se lo cruzaba en algún lugar de la panamericana, en general cuando el trafico aumentaba llegando a general paz. Miraba por la ventana y en algún momento el pasaba, fueron varias las veces que esto ocurrió. Algunos dirán como puede cruzarse en el medio del trafico a la persona que quiere cruzarse, mucha casualidad. Con su poca experiencia ella entendió que la casualidad no existe. Aquel que quiere ver algo, lo vera; solo es cuestión de estar atento y de tiempo, claro.

Ya tenia el horario de sus mañanas sabido de memoria, hasta podía adivinar porque llegaba tarde y sabia que días eran los mas divertidos en su trabajo, que seguro serian los días de edición. Si, ella sabia que el trabajaba en una productora de cine, mas bien de publicidad o quizá es lo mismo, no le interesaba mucho.
Ahora, después de un mes, días mas días menos, iba a averiguar cual era su horario de llegada, cuando volvía. Creyó que quedarse en la bajada de la panamericana toda la tarde y quizá gran parte de la noche iba a alimentar su obsesión. Y así fue. El primer día espero desde las cinco y media de la tarde en la bajada de la panamericana, la de su pueblo, la que estaba a diez cuadra de su casa y de la de el, hasta las ocho de la noche, mas bien ocho menos diez que por fin, llego. Llego sonriente, como si no volviese de trabajar, pegado al volante como si fuese una vieja o una adolescente que comienza a manejar. El segundo día se quedo para comprobar si iba a llegar a la misma hora, si no había sido casualidad, aunque en realidad creo, y ella cree también, que se quedo para volver a verlo. Como si fuese un reloj, que nunca falla, o casi nunca, llego a las ocho menos diez nuevamente, con la misma cara y en la misma posición.

21 de Julio

Al otro día, al tercer día de investigación, tuvo que quedarse para hacer un trabajo en lo de una amiga, en el centro, a unas cuadras de su colegio y se quedo hasta tarde. La noche desplazaba cada minuto un poco mas al día y las nubes negras cubrían lo poco celeste que quedaba. Mientras hacia el trabajo, su cabeza calculaba el tiempo en que le llevaría llegar a la parada de su casa, para poder estar ocho menos diez ahí y verlo y algún día quien dice, saludarlo. Se subió al colectivo a las siete menos diez, según sus especulaciones y si todo salía bien, esto quiere decir si el trafico no aumentaba por algún inútil que no sabe manejar o si simplemente ocurría algo fuera de lo normal, ella estaría ahí un rato antes esperando su llegada. No sabia cuanto tiempo mas lo iba a esperar por la tarde, parecía algo tonto a insignificante verlo llegar del trabajo. No podía dejar de cuestionarse su estúpida actitud que nunca antes había tenido, esta de depender de la vida del otro, de planear y vivir a raíz de las acciones de otra persona, desordenar su rutina diaria para llevar una paralela a la de el. Seguía sentada en su colectivo, miraba por la ventana y pensaba. Ahí estaba. Si buscas encontrarte a alguien, sea donde sea lo vas a encontrar, no es muy difícil. Estaba ahí en el auto, mirando el colectivo, con la boca abierta y los pómulos levantados, como si quisiese prestar atención a algo. El colectivo no avanzaba, su boca se empezó a cerrar y su cara volvió a la normalidad. Ella lo miraba y el lo sintió. Sintió la mirada y ella lo supo, su cara cambio y al mismo tiempo giro, como si alguien lo estuviese llamando. Ella mientras lo miraba pensó, Me esta mirando. Y así era, estaban los dos mirandose, el no se movía, no saludaba, no corría la mirada, solo se quedo quieto, espectando el momento.

De un segundo para el otro el sin saludar ni sonreír empezó a hacer unas señas extrañas, tengo que admitir con un poco de torpeza, para que ella se subiese a su auto. Ella miraba desconcertada, no podía creer lo que estaba sucediendo, en realidad si podía creerlo, de hecho fue así como paso. Hace mas de dos horas que estamos acá parados, pensó ella. Cuando era evidente que el la estaba invitando a llevarla a su casa, ella casi transpirando se negó una vez con la cabeza, deseando que el vuelva a insistir. Y así fue, el insistió nuevamente y tiro todo lo que tenia en el asiento para atrás, con un poco de violencia. Eso no le dejo mas remedio, que aceptar la tan inesperada y preciada invitación.
El lento semáforo seguía sin cambiar su luz y ella se bajo corriendo del tan odioso colectivo sin mirar a la calle para ver si venia alguien porque sabia que nada podía pasarle, el positivismo estaba funcionando de una manera perfecta que sin querer le hacia sospechar que la casualidad tenia algo que ver con todo esto.
Entro al auto transpirando por todos lados, despeinada, intento decir gracias pero cuando quiso hablar tuvo que tragar el nudo que se le había hecho en la garganta y prefirió callar antes que tartamudear. El dijo algo explicando porque la estaba llevando y después le pregunto otra cosa. Ella no escucho absolutamente nada, solo pensaba, Que carajo esta pasando.
El volvió a formular la pregunta, esta vez exagerando la modulación como diciendo, Responde, deci algo, deci gracias por lo menos. O eso sintió ella en la segunda pregunta, que por cierto tampoco había escuchado el contenido, solo había escuchado el tono en su habla. Desesperada por la situación respondió con el positivismo que dirigía su vida.
- Si si.
El no volvió a hablar, ella lo miraba, cuando podía, mejor dicho cuando se animaba.
Pasaron los minutos y el parecía un ente, no hablaba, solo miraba para adelante y a veces por los espejos. Ni siquiera escucha la radio, pensó ella. O que ponga algo de música.
Su transpiración ya se había secado y sus pelos ya estaban mas calmos. Estuvo un rato pensando en una pregunta típica que podía hacerle. Cuando ya la tenia en mente la dijo para si una y otra vez, Che y ahora que estas haciendo de tu vida?
No no, el che sonaba como si fuesen amigos o como si lo tratase como tal, no era muy atractivo, Y que estas haciendo de tu vida ahora?
Si, no estaba tan mal, era una pregunta que no iba a tener tanto análisis, menos por parte de el, Ya esta, le pregunto, se dijo.
- Que estas haciendo.. digo de tu vida, o sea de donde venís.. ahora - Se olvido las palabras a mitad de camino y le subió un calor por la espalda que no la dejo respirar. Como una simple pregunta podía convertirse en tragedia o así lo sintió ella.
Mantuvieron una pequeña conversación mientras ella desesperada porque el la miraba de a ratos. Mientras hablaba, busco una salida en su mochila, busco algo que le llene las manos de algo así las dejaba quieta de una vez por todas. Una hebilla. Mientras lo escuchaba se ponía la hebilla acomodando un poco esa maraña en su cabeza. Era increíble como lograba mostrar una tranquilidad que lejos estaba de la realidad del momento. Nunca supo si la hebilla corrigió algo o solo empeoro las cosas. Solo el tenia la respuesta que no paraba de mirarle el pelo y a veces la sonrisa. Porque ella sonreía en una situación así? No se.

El eterno viaje llegaba a su fin, entraron en su cuadra y la lluvia que amenazaba desde el comienzo de la tarde se hizo presente. Hace rato que el había bajado su ventana, desde que bajaron de la panamericana. Quizá por que se sentía encerrado, acorralado por la mirada que llegaba del asiento del acompañante. El polvo de las calles de tierra no tardo en entrar en el auto, ahogando asi a el por completo. Luego la tierra se hizo barro, la lluvia cayo del cielo y el cerro la ventana.
Llegaron a la puerta de su casa, digo a la puerta de la tranquera.. llegaron a la tranquera. Ella se bajo con algunos problemas para cerrar la puerta del auto y luego salto la tranquera. Quedo parada de espaldas a la casa, mirando al auto, cuando iba a girar su cuerpo para llegar al fin a la puerta de su casa, la puerta del auto se abrió. El se bajo. Ella miraba cada paso de la secuencia mientras esperaba ahí parada. El agua que seguía corriendo. Bajando de su auto su rostro se lleno de agua que se le pego en la cara bajo el efecto de la tierra que había invadido su cara. Caminando por detrás del auto la miraba a ella que estaba ahí parada, esperando. Solo le saco la vista para mirar su para golpe, que estaba como el lo esperaba, caído en su parte derecha. Se agacho para engancharlo bien así duraba por lo menos un día mas, hace meses que postergaba su arreglo. Termino el trabajo y volvió a su auto lo mas rápido posible evitando así la lluvia. Puso reversa, dio la vuelta en la entrada de la casa vecina y se fue. Se quedo parada e inmóvil con el agua que seguía corriendo. Se quedo esperando sabiendo por experiencia que no iba a volver.
La madre abrió la puerta de entrada y con un cigarrillo en la boca y la voz ronca grito

- Violeta! que haces ahí parada? - Entra que te vas a enfermar.

sábado, 7 de mayo de 2011

La dicotomia del frio

Son las tres de la mañana, silencio que molesta, las cosas pierden sus colores, todo se apaga menos el reflector blanco que entra por la ventana, desde arriba. La ventana quedo abierta y solo entra el olor del frío que tanto me gusta. Intento contemplar la inmensidad del universo, la fuerza del viento que entra y eleva las cortinas para que bailen con el frío por la casa, pero nada de eso pasa, mi garganta todo lo opaca. Solo pienso en el dolor que me produce respirar. Todo el placer del olor a frío se transforma en odio cuando llega a la garganta y raspa como si entrara un serrucho de hielo a la faringe. No es momentáneo el dolor o si, entre respiración y respiración el dolor desaparece y por esos efímeros instantes veo las cortinas que amagan con volar y bailar con el frío, el frío que entra interrumpiendo el pensamiento, entra por la garganta serruchando la faringe. No me puedo dormir. Solo pienso en la conversación con el medico, intentando explicar con palabras normales este sentimiento de angustia constante. Mientras imagino la conversación sube la bronca y se transforma en calor para el cuerpo, siento calor, transpiro y el aire sigue entrando frío, congelado, serruchando. Siento el cansancio fuerte, mis ojos se cierran y mi cabeza transforma el dolor del frío en la garganta en alguna molestia en el habla, no puedo hablar, la voz no sale y se abren los ojos. El dolor vuelve a la faringe por cada cinco, a veces diez segundos, depende cuanto tiempo aguanto sin respirar y sin llegar al malestar de la falta de aire. Salgo de la cama, camino por la casa, las medias me hacen invisible, imperceptible. Busco mis zapatillas en la entrada y ya afuera forman parte de mi, la remera flota por el cuerpo, el viento le da vida a la piel que siente ese frío húmedo. Llego a la calle, la tierra se levanta ante mis pasos acelerados. pasan las cuadras, todas solitarias, sin almas, sigo siendo invisible, si nadie puede verme y nadie puede escucharme no existo. Pero ella necesitaba que alguien la escuche, necesita que alguien la arregle como se arregla a un juguete, que alguien la cure como se cura a un enfermo. En medio de una respiración la voz salió sin pudor, una voz congelada, un grito desconsolado, mostrando la ira de la peor manera, un grito de vocales encontradas, un grito largo y tendido, tan tendido que a mitad de camino se callo, se corto. Una respiración entro. Las cuerdas vocales llegando a lo mas alto de la nota dolían cada segundo mas y el aire frío llego serruchando la garganta. Llego para cortar y aliviar el dolor.

viernes, 29 de abril de 2011

A continuación publicare un fragmento extraído del antiguo anotador de mi amigo personal Tomas Pippo.



El dolor desaparece, el sonido del exterior se funde con el resto formando una masa uniforme casi imperceptible. Solo un pequeño sonido permanece ajeno a todos los demás, un sonido diferente que modifica la atmosfera y la hace más placentera.
Un escalofrío me corre desde la punta de mis pies hasta las caderas y al llegar al pecho me hunde y otro golpe de ese sonido me hace estremecer hasta casi traerme a la vida. Una sonrisa se dibuja en mi rostro produciendo felicidad o tan solo su sensación sin ningún porque aparente.
El sonido se aquieta, ahora el silencio o solo el aparente silencio se hace rotundo. De a poco recobro el movimiento en mis manos, en mis brazos, mis tobillos, mis piernas y luego el resto del cuerpo. Me retraigo y quedo encerrado en mí mismo. El ruido de la calle reaparece y los olores comienzan a sentirse nuevamente. Logro sentarme sin poder hablar, sin recobrar el sentido de la realidad, creo q soy distinto que algo raro me sucedió aunque al parecer no soy el único.

Tomas Pippo.

viernes, 15 de abril de 2011

Presos de retina

Te piensa te elige te mira te toma. Sos parte sos uno sos el sos víctima.
Carcelario de su mirada, te encierra sin piedad en un espacio infimo, sus ojos. Los tuyos giran como calesita buscando una salida, buscando escaparse de su lugar designado en el cuerpo, quieren salir pero como la inercia del mismo juego infantil, los mantiene presos girando sin sentido. Su cuerpo se acerca, se agranda, se infla, ocupa tu sombra que pierde contraste y se achica, desaparece. Esta mas cerca tuyo que vos de tu alma, tanto se acerca que parece poder tocarla pero La intangible es lo único de tu ser que no fue juzgado. Virgen de criticas respira y decide. Fija los ojos en un punto, sus ojos. Ella resiste unos segundos, su seguridad se desvanece, incapacitada de elegir da un paso atrás, presa en sus acciones, su cuerpo se desinfla, se achica y su mirada se descontrola y gira, gira como calesita.

domingo, 20 de marzo de 2011

Fuiste vos

Desde ese momento en que entraste, todo gesto estuvo condicionado. Nada de lo que actue fue real, por mas de que trate parecer natural, tanto en la postura como en las ironías al decir mis falsas palabras, todo fue una búsqueda de estilo para parecer atractivo ante tu mirada. Entraste con ese pantalón suelto, esos de tela y una remera que te quedaba ancha pero corta, blanca con flores. Ya desde lejos supiste quien era, sin saber mi nombre supiste de donde venia, como hablaba y como me paraba, me juzgaste adivinando quien era pero nunca anticipaste lo que iba a actuar. Actué de vos. Fui vos. Y entendiste quien era yo.

lunes, 7 de marzo de 2011

Somos lo que los demás deciden que seamos.

sábado, 5 de marzo de 2011

Se desperto vacío, por primera vez en años abrió lo ojos sin recordar ninguna historia. No era una buena manera de empezar el día, tampoco había que alarmarse, sabia que algún día tenia que pasarle. Fue una mañana de extraño reconocimiento con su cuerpo, tomo su desayuno sin tener esa mirada perdida de todos los días, por que no había hechos que armar ni reconstruir, no había que hacer ningún esfuerzo por recordar los lugares ni las personas, ya que esas horas de descanso (de real descanso) después de tanto tiempo, fueron sin verse con Maria.

Ya estaba de nuevo arriba de su rutina, la bicicleta. Corrían los años 90, las calles seguían con su trafico incontrolable y su trabajo se hacia cada vez mas difícil sin un motor. Desde las siete de la mañana que repartía el correo por todo el centro de la ciudad, yendo todos los días por diferentes calles, calles que parecían multiplicarse por hora. El crecimiento de la ciudad en los últimos años, tanto en habitantes como en edificaciones, había sido gigantesco.
Ya habian pasado varios años de su comienzo en este nuevo rubro, con el que contaba para sobrevivir en un lugar tan lejos de su ciudad natal. Todavía seguía encontrando lugares nuevos, calles que estaban tan cerca del amontonamiento de gente constante, pero que parecían nunca antes descubiertas, tantas personas en una misma calle y ni una en otra a docientos metros de diferencia.
Era increíble todas esas personas que caminaban por esas veredas, era como si alguien les hubiese pagado para estar ahí todos los días, creando todo ese trafico de caras que iban cambiando todos los días, siempre eran diferentes pero nunca se modificaba la expresión, esa expresión de mal humor y/o seriedad.
Estuvo pedaleando por horas, a veces paseando y otras sintiendo un poco la adrenalina de pasar por calles angostas, casi siendo aplastado por los colectivos y la gente que espera los mismos, subiendo a las veredas esquivando esa gente de mala vida que solo necesita una excusa para largar su ira por esa garganta reprimida de tanto dolor acumulado. Pero el seguía feliz haciendo oídos sordos a los insultos, disfrutando del riesgo que podía generar siendo un poco menos tradicional.

Ya estaba de vuelta en casa, donde por fin el silencio lo esperaba para hacerse presente por unos minutos mientras comia algo, ya que después volvía a la acción con un libro de los relatos de las batallas de su ancestral vecino, Pedro de Valdivia. Acostado en la cama leía las historias de amor entre Pedro e Inés Suarez mientras sus piernas seguían latiendo y sus ojos empezaban a cerrarse. Dejo el libro a un costado y se acomodo en su transportador hacia idealizaciones de momentos, su transportador es su almohada, claro. Pasaron los segundos y todo se volvió negro, el negro duro por horas, esas horas parecieron décadas, su transportador empezaba a tener unas fallas y por segunda noche consecutiva, murió.
El despertador sonó, abrió los ojos y volvió el no-recuerdo, sentimiento extraño en su cuerpo, sin mirada perdida durante el desayuno y salió para el trabajo sin ver a Maria en toda la noche.

Camino hasta el trabajo y antes de agarrar la bicicleta entro a su pequeña oficina, si así se la puede llamar y puso en orden el correo segun la comodidad para su viaje. Hace bastante que empezó a notar cada vez con mas frecuencia algo que ya era común en este nuevo mundo tecnológico. Ya casi no quedaban cartas de amor, cartas de reconciliación, de perdón, de despedida, cartas contando un viaje, una nueva vida, anunciando una llegada o una repentina huida, cartas escritas a mano, que hablan de la vida o de la muerte.
Solo quedan correos que son de una empresa hacia otra, de cuentas a pagar, de anuncios, de publicidades. Era mas placentero llegar a la casa y ver una persona ahí en la puerta, esperando la llegada del tan aclamado cartero para ver si le llega la carta que hace tanto tiempo esta esperando. Mientras pensaba y deseaba encontrar alguna de esas cartas escritas a mano, perfumadas, de colores, salió a la calle con la bicicleta a un costado y antes de empezar a pedalear observo un poco el panorama desde la plaza, continuando con esa reflexión que había dominado su cabeza esa mañana.
Era una plaza diferente a la de su ciudad natal, un lugar diferente al suyo, hace ya 5 años que estaba viviendo en esta ciudad, que se encuentra a miles y miles de kilómetros de distancia de su pueblo. Ya se había acostumbrado a todo lo que uno tiene que acostumbrarse cuando conoce nuevas culturas. Pero algo estaba cambiando, Maria ya no estaba todas las noches presente, y eso hizo extrañarla y ya se sabe como es cuando se empieza extrañando una cosa, todo se termina convirtiendo en una angustia general, se empieza a recordar cada lugar, cada detalle de su antigua vida y no queda mas que extrañar todo.
Pero la vida sigue, los minutos pasan y las cartas son muchas como para detenerse a observar y pensar, ese no era su trabajo ni quería que lo fuese, así que se subió a la bicicleta y continuo con la adrenalina de su nueva vida.
Un día complicado, pero volvió entusiasmado a su casa, calentó un poco de arroz y se cocino unos huevos, al terminar no le dieron ganas de leer, cambio un poco la rutina, con esperanza de cambio, y se puso a escuchar un poco de música, al rato ya estaba dormido en el sillón del comedor.

Muerte, nadie la conoce ni sabe como se siente pero estar seis horas sin pensar absolutamente nada o no recordar nada si es que en algo pensaba, era lo mas parecido a su idea de muerte. Hace tiempo que llevaba una vida nocturna con Maria, dormia y siempre tenia historias nuevas, vivía de día repartiendo correos pero esperaba llegar a su cama para poder de alguna manera, seguir viviendo, con ese tono de irracionalidad que nunca iba a aburrirle. Pero esto se estaba cortando. Hace días que ya partía para el trabajo con el peor de los humores, sin ganas de ir a repartir aburridos correos por calles que perdieron la alegría. No tenia ganas de ir por calles angostas arriesgando su vida ni la de su querida bicicleta, prefiera ir despacio pidiendo permiso antes que comerse una puteada sin sentido.
Las mañanas se repitieron, los días igual y en las noches el seguía con esa muerte de la que cada mañana resucitaba para continuar con su malestar corporal, su aburrido desayuno y su ida al trabajo sin nada que reconstruir ni armar.
El trabajo se hacia cada dia mas corto o el entregaba todo cada vez mas rapido, ese dia particularmente entrego todo en pocas horas y se fue a su casa a leer acostado en su cama.
Al otro dia ya estaba como siempre revisando y ordenando sus correos antes de salir, cuando en una de las direcciones de emisión encuentra el nombre de su ciudad, de su pueblo. Era la primera vez que llegaba una carta desde allá, pensó en su hermana que había prometido mandarle una antes de que el se fuera, pero si en cinco años no había cumplido, porque iba a cumplir hoy. Era una carta de color, escrita a mano. No tenia sentido seguir especulando, dirigió la mirada al nombre del emisor "Maria Clermont". Se quedo mirando por un rato sin correr la vista y sin mover ni un músculo facial. Después de un rato corrió la mirada a la calle y volvió a la carta. Si, Maria Clermont, por mas de que lo revisase tres veces mas, que lo hizo, el nombre no iba a cambiar. -Maria Clermont. Recordó ese momento, cuando ella se presento y lo dijo con esa voz tan sensual, casi sin abrir los labios, pronunciando un francés exagerado, . Maria Clermont, lo decía como si hubiese nacido y vivido tres o cuatro años en Francia. Maria Clermont, sonaba tan perfecta su voz inmadura, con esa ingenuidad mentirosa que al exagerarla tanto no podía evitar reirse. Se la imaginaba practicando frente al espejo. Maria Cleggmo Maria Cleggmon. Mas que imaginarla la recordaba, espiandola desde el cuarto mientras ella terminaba de lavarse los dientes y lo decía una y otra vez.

Sin desviar la mirada del nombre alcanzo con su vista periférica la dirección, no la de Maria, la suya, la dirección en la que el vivía actualmente, a donde estaba destinado el correo. Tuvo que tomarse unos cuantos segundos para respirar tranquilo, luego de eso la abrio sin desesperarse pero con unos movimientos torpes no dignos de un cartero. Por fin la abrio y estiro el doblaje del papel, ya la tenia en frente de sus ojos. Pero hubo un problema en su visión, no alcanzaba a ver bien las letras, las palabras, no podía leerlas, los ojos estaban casi cerrados y secos, muy secos, era muy temprano y tanta luz le provocaba eso, no podía enfocar, intentaba abrirlos pero era como si los tuviese pegados. Finalmente luego de usar sus manos para estirar sus pupilas y acomodarse un poco los ojos, logro leer la breve carta que tenia en sus manos.


Me voy para alla, voy a estar llegando el jueves a primera hora a la estación, si podes irme a buscar seria buenísimo sino pregunto por donde estas parando, o viviendo en realidad. Por como sos vos ya debes ser amigo de todo el mundo asi que no va a ser muy dificil encontrarte.

Como era yo? - penso el mientras leia la carta, fue lo primero que pensó antes de sonreír por veinte minutos seguidos, por mas que intentaba dejar de hacerlo, su esfuerzo era inutil, cuando mas lo intentaba mas le daba gracia su triste situacion de querer dejar de sonreir, es que ya le daba verguenza ir por la calle contrastando tanto con las expresiones de la gente que caminaba por las veredas.
JUEVES. hoy era jueves y ni lo habia notado, hace tiempo que ya no miraba el dia, hace unos dias que ya no le importaba. Hoy era jueves, ahora era la primera hora de la mañana y la estacion quedaba lejos de donde estaba repartiendo el correo, pero que importaba el correo, se saco el morral, lo acomodo en su canasta y saco su cuerpo del asiento para pedalear como quien diria, parado en la bicicleta. Como en sus primeros días de trabajo fue esquivando autos y colectivos, subiendo a las veredas pasando entre el trafico humano que ya poco importaba, los semaforos se alinearon y jugaron de su lado, a los pocos minutos ya veia entre los edificios la gran estacion oxidada que por poco se venia abajo. Hace tiempo que era algo pendiente para el gobierno, de arreglar claro, pero nadie queria encarar semejante proyecto, sabiendo que en unos años iban a dejar el poder, o sea que cuando las construcciones terminasen y haya otro al poder iba a.. A quien le importa la puta estacion? El ya estaba acomodando su bicicleta ahi, afuera, arreglando un poco su ropa y su peinado y secandose la cara con su remera blanca.
La gran estación, tan imponente, hace tanto que no entraba, no pudo evitar mirar para arriba y ver cuan alta era, y como en toda la ciudad, cuanta gente caminaba por allí.
Empezó a caminar, ya eran las nueve de la mañana y según lo que pregunto, el de tren de Maria ya había llegado. Ahí estaba el, sin su bicicleta, caminando entre la gente prestando atención a las caras mas que nunca, todas parecían ser ella, la gente empezó a acumularse en un solo lugar y caminaban para todos lados, no había filas paralelas que iban de un lado a otro, todos se cruzaban formando perpendiculares por el gran salón. Las personas eran en su mayoría de gran altura, con un tamaño poco común y no dejaban ver mas que a un metro de distancia. Empezó a caminar y ya no le gustaba pensar que podría tardar mucho en encontrarla. Su sonrisa ya se había borrado e iba serio, preocupado, corriendo a la gente que se le ponía en su camino,uno paso corriendo pisandole los talones, casi haciendo que se tropiece, levanto la vista y largo esa ira acumulada, por esa garganta reprimida.
De pronto, vio su cara, en ese hueco, ese vacío que era una perpendicular mas, pero de aire, que daba al banco donde estaba ella sentada, y ahí estaba su cara con el mentón bien arriba, intentando buscar acaso la cara de el. Estaba con las cejas levantadas y una mano acomodando su flequillo, su mirada le delataba ansiedad.
Por ese espacio de aire empezo a caminar o quiso hacerlo pero en cuanto dio el primer paso, todo el aire se convirtio en piernas, piernas largas. Fue como si todos al mismo tiempo hubiesen cambiado su trayectoria para llenar ese espacio vacio. Empezo a pasar agachando su cabeza y flexionando sus rodillas, golpeando contra todo tipo de caderas. Entre tanto alcanzaba a ver sus ojos y sus cejas, era el norte que necesitaba para seguir avanzando. Empezo a correr porque sentia que cada vez estaba mas lejos, y asi era, mientras el corria el banco mas se alejaba, el seguia corriendo lastimando su cara, deformandose poco a poco, pero con ella cada vez mas lejos y mas lejos, sus piernas ya le pesaban y empezó su desesperación que desemboco en su transpiración, estaba completamente mojado, se le caían los pantalones por el agua que tenían, la remera largaba mas olor que nunca, cuanto mas se movía, todo esto crecía, ya no podía verla, su vision volvía a fallarle, las pupilas volvian a pegarse, los ojos a secarse y ya los dedos no funcionaban, las uñas no ejercian presión sobre sus inactivos ojos, los sonidos se mezclaban, nada funcionaba como el queria, nada avanzaba. Estaba peleando con sus manos, intentando hacer funcionar su cuerpo, cada vez se movía mas rápido, cada vez sufría mas la desesperación, seguía corriendo, ciego y sordo, sosteniendo sus pantalones, todo se acelero y nada mejoraba, nada cambiaba, pasaron los segundos y esta nada domino su cabeza.
La nada duro menos que un segundo, luego los ojos se le abrieron casi por un acto reflejo, ya estaba mas tranquilo, sentado en la cocina, después de tanto estrés en la estación, luego de tanto correr ya estaba acomodado en su banquito con la perfecta comodidad corporal, recordando todos los hechos, construyendo y armando la secuencia, tomando su desayuno, mirando el jardín sin mirarlo.

lunes, 21 de febrero de 2011

Las disciplinas de los sueños

Es el cliché que anda suelto por ahí, para que todos lo tomen y lo hagan propio, sin maldad, lo hacen propio por que así lo sienten. Así lo siento.
Desde que somos conscientes y tenemos recuerdos, soñamos con ser corredores de autos, astronautas, jugadores de fútbol, muchas sueñan con ser modelos, actrices, otros sueñan con ser músicos, pintores y así vamos idealizando nuestras vidas sin miedo alguno, sin tener en cuenta nada mas que el querer algo y soñarlo sin limitación. Llegando a los doce años de edad uno empieza a conocer el mundo y sus personajes. Empieza a querer alcanzar grandes hazañas de grandes personas, empieza a tener ese amor por gente desconocida, por nombres ajenos a la familia y al grupo de amigos. De a poco esos nombres con sus respectivas caras aparecen en sus paredes, y desde su cama uno se plantea con mas seriedad llegar algún día a ser como ellos.
Mientras tanto la pubertad y los cambios casi ineludibles empiezan a aparecer en nuestro cuerpo y los pensamientos cambian constantemente, en cuestion de segundos, depende del humor uno puede amar y odiar con toda facilidad. El poder de elegir fácilmente entre dos o mas cosas desaparece, apareciendo en cada elección nuestra nueva compañera, La duda.
Vamos creciendo y nos vamos adaptando, los sueños siempre presentes, a veces cambiantes, les llega el turno de salir del banco de suplentes o de quedarse ahí para siempre. Al ser mas grandes y tener mas experiencia uno ve que son pocos los que llegan algún día a ser corredores de autos, son contados con los dedos de una mano aquellos que conocemos como astronautas, son miles los futbolistas, pero de billones que se postulan, uno de cada mil logra ese cometido. Cuantas modelos frustradas existen entre la perfecta perfección de las mujeres, cuantos actores se mueren de hambre y cuantos músicos terminan mas lejos que el bar de la esquina, cuantas bandas se hacen conocidas mas que en su grupo de amigos. Son esas las preguntas que nos atormentan cuando empezamos a adquirir la capacidad de pensar y peor aun, esas son las preguntas que nos hacen dudar, a veces eternamente, cuando aprendemos a escuchar. Escuchar es un gran don que puede ser el peor enemigo del hombre.
Uno va prestando su oído para aquel que quiera dar su opinión, su consejo, que quiera plasmar su experiencia, su frustración. La gente elige jugar a lo seguro y peor aun, lo recomienda. Advierte como lo va a golpear la vida cuando uno salga mas lejos que la parrilla de la esquina del colegio y exige, si tiene el poder y sino afirma fehacientemente que jugarse a lo seguro es lo que hay que hacer, hay que estudiar aquello que en un futuro te rinda económicamente y que por supuesto que este dentro de eso que menos te moleste estudiar, y si en sima te interesa y quizá te guste mejor todavía. Pero yo me pregunto¿Donde quedo la pasión por la vida? ¿Donde quedo el amor?
El mayor problema esta en los que maduran con anticipación y se dan cuenta que jugarse a lo seguro, como dicen los Grandes, es la solución. En el ultimo año de colegio los prematuros de la madurez empiezan a pensar como gente grande y buscan facultades importantes para estudiar carreras de gran prestigio social, creyendo que a los 23 años van a poder terminar una carrera y ya poder ejercer su gran e intelectual profesión. Pero siempre están los que llegando a su ultimo día del año escolar, siguen hablando de lo que hablaban el primer día, quince años atrás. No pueden abandonar ese sueño, no quieren y en el fondo saben que no deben. Pero a no preocuparse que siempre hay alguien encargado de enderezar a esos pocos desviados, siempre hay Grandes dando vueltas que te recuerdan lo difícil y lo casi imposible que es destacarse en las disciplinas de los sueños. Es casi instintivo hablar de que es mejor dedicarse a otra cosa en vez de pensar en palabras de aliento hacia estos adolescentes. La influencia que eso genera en edad de crecimiento es tan grande que ignorarla es la decisión que pocos eligen. Son esos pocos que no solo ignoran la obviedad de la dificultad de cumplir un sueño, sino que mantienen esa pasión de la infancia, esas ganas de no ser realista, de seguir probando hasta las ultimas instancias, esa energia para no abandonar ante la primer barrera, de no frenar por miedo, por miedo a fracasar. Nunca entendí porque antes que todo no nos enseñaron que El que quiere puede, no importa en que circunstancias se encuentre, el que quiere llegar, con perseverar, lo va a lograr.

Sin ir mas lejos del cliché internacional:

If you have a dream, go for it.

sábado, 19 de febrero de 2011

Si la imaginación es mejor que la realidad, la película nunca puede ser mejor que el libro.

domingo, 13 de febrero de 2011

De lejos

Inconscientemente mis pies siguen sus pasos, a raíz de sus acciones nacen las mías y sin darme cuenta para elegir mi camino espero primero a que ella decida. Pero lo sorprendente es que aun sin ver ni saber del otro, decidimos lo mismo, con variaciones de estilo pero manteniendo la esencia, vamos para el mismo lado y por mas que crea en la casualidad, acá, como ya anticipe anteriormente es la causalidad quien se hace cargo de la situación. Ya que soy yo quien mira y espía sus movimientos, la observo desde lejos, nunca lo descubriste pero siempre lo supiste y eso me hace dudar, ya no se cual es tu personalidad. Ya no se quien sos, solo veo tu parte superficial moviendose, haciendo muecas al hablar, subirse a los autos, entrando al trabajo, estudiando. Ya no me importa tu apariencia, no me importa si tenes ropa nueva, no quiero tu numero de teléfono, solo quiero escucharte pensar. Pasaron años de la ultima vez que te escuche, que te escuche hablandome, que te vi escuchando mis estúpidos halagos, que te escuche discutir, que te escuche preguntar con tantas ganas de saber mas, que te escuche pelear, años que no te escucho respirar tan cerca, tan fuerte. Ni te imaginaras las veces que mi cabeza intento recordar que fue lo ultimo que me dijiste, es triste no poder recordarlo, de a poco voy olvidando muchos recuerdos que creí nunca poder olvidar, los años solo están dejando los que mas me marcaron y no todos son buenos, pero hasta los malos me sacan una sonrisa. Los años pasan como días, no tengo recuerdos de lo que hice en todo este año, no se donde vivi, donde dormí, por donde camine ni a donde fui, solo se donde viviste vos, donde dormiste, donde trabajaste, a donde viajaste, a donde fuiste a comer, con quienes te encontraste y con quienes te acostaste. No se que vida estoy llevando, no se como me mantengo, yo no me miro de afuera, me olvide de mi apariencia, me olvide de los espejos.
Hace unos meses que ya no se si sos vos a la que sigo, los cambios en el color de pelo, las distintas modas y esos anteojos que llegan casi hasta tu boca me hacen dudar, pero al final siempre encuentro algún detalle en tu mano cuando la moves al hablar o tu torpeza en las piernas al caminar que me asegura que atrás de esa triste superficialidad, que por cierto siempre te critique, estas vos.
Vos seguis ahi, luchando contra toda adversidad, entre tristeza y felicidad seguis yendo, para adelante. Eso, es ahí donde esta la duda que me acompaño durante mi nueva vida, la pregunta que tuve presente cada día, la pregunta de la que intentaba buscar la respuesta cada vez que perdías la mirada entre la gente, mientras tomabas tu cafe de la mañana en alguna cafetería del pueblo, la pregunta que hace que no deje de espiarte, La pregunta
¿Vos, en todo este tiempo, nunca miraste para atras?

sábado, 5 de febrero de 2011

Va pasando por la gente
destruyendo almas y mentes
separando familias
uniendo enemigos
construyendo el odio de a poquito

Se transforma en materiales
caros y despreciables
en ropas horrendas
cantidades inimaginables
engendrando una adicción incurable

Estas ropas definen nuestro ser
Somos juzgados y juzgamos
por ellas han amado y matado
encierran religiones e ideologías
de una sociedad que no se anima

Que no se anima a cambiar
que no logra dejar la apariencia atras
que no se anima a cambiar
por lo que puedan decir los demas
que no se anima a cambiar.

lunes, 31 de enero de 2011

Flotando, esperando

Ya están todos adentro, desde temprano, como todos los días. Están ahí, sentados, acostados, parados, flotando, esperando.
Yo llego caminando con ella en un brazo y el cuerpo casi vacío, liberado de la ropa de todos los días. Me siento en la arena por unos segundos, descanso del largo recorrido y encierro la mirada en la inmensidad del mar.
Entro caminando con ella, la dejo caer pero no la deja ir o ella no me deja ir a mi, me esclaviza atandose a mi pierna derecha y me lleva directo a unirme con ellos. Ellos son los que floran, los que esperan, son los puntos negros desde lo alto del morro.
Estoy ahí con un grupo de gente de diferentes países, cada uno se individualiza, ninguno habla, ninguno escucha, la orilla a lo lejos parece muda y todos mirando al horizonte con pose fotogénica esperan por un poco de adrenalina. Mi cuerpo sigue arriba de la tabla flotando, esperando, mientras al ver la grandeza infinita del universo, pienso y empiezo a sentir casi por osmosis la necesidad de cambiar, cambiar todo lo que esta mal y poco a poco en pocos minutos dejo caer esos muchos malos pensamientos, ahogo todo tipo de juicios y prejuicios, hundo el indestructible egoísmo y entierro bajo la espesa arena la enfermiza envidia que siempre se instala y se regenera, pero yo sigo ahí, flotando.
Alla a lo lejos se acerca lo que todos esperamos, solo me queda liberar una cosa, mi gran enemiga inmortal, esa que no te deja progresar y seguir adelante, la traicionera y persistente inseguridad, así como pienso, en menos de segundos la librero de mi cuerpo, la dejo ir para que el viento se apodere de ella y le depare su futuro incierto.
Llego el momento, miro por ultima vez al horizonte y me acuesto, mis brazos relajados empiezan a moverse y a meterse en el agua, avanzando, calculando la distancia. Esta cada vez mas cerca y el cuerpo la siente e inevitablemente se llena de adrenalina y alegria, los brazos con fuerza desconocida aumentan el ritmo, toda la tranquilidad desaparece, se convierte en movimiento constante, los ruidos empiezan a crecer, la orilla parece gritar hasta que una sombra cubre mis espaldas y se apodera de mi. Mi cuerpo no pierde el ritmo y la velocidad crece cada segundo mas hasta que mis brazos por fin dejan el agua para impactar en la tabla, la explosión esta a punto de suceder y sin darme cuenta mis pies están arriba de ella, conectados, bajando así por una gran montaña de agua.




Entrada Nº 100.
1ra del 2011