
Esta sonando perfecto, los músicos ya no miran sus partituras y clavan las miradas en sus dedos que bailan con fluidez por sus instrumentos. Los silencios se volvieron inigualables, todoestaba saliendo tal lo penso el en su living cara a cara con su piano, conectados.
Mirando para abajo y moviendo sus manos, el sonríe sin saber que esta pasando frente a sus espaldas. Los tenores con sus smokings a su medida exacta sienten el poder de su voz en todo el cuerpo, aun asi se estremecen al escuchar el coro de esas cuarenta y siete señoras arriba en sus gradas.
En medio de tantos sonidos y tanta música, el retrocede en su mente sin problemas a ese río que tanta inspiración le genero, ese contraste con el bosque. Camina unos pasos, se arremanga los pantalones y separa sus zapatos de sus pies, quienes inmediatamente hacen contacto con esas piedras totalmente frías, mas tarde logra tocar el rio sintiendo el mayor de los escalofríos.
Reacciona y vuelve al teatro.
Venia el final de la obra maestra del genio de la musica y tenia que estar presente en cuerpo y alma para transmitir toda su energia a sus subordinados así lograba superar toda expectativa. Moviendo sus brazos y mirando a todos a la cara con su mirada penetrante y el pelo cayendo sobre el ojo izquierdo dirigia el Gran Maestro. Los violinistas resaltaban en su solo final y el coro se deleitaba dando el éxtasis que nunca nadie iba a olvidar, todos iban a recordar que ese día estuvieron presentes.
El tercer violinista dio la ultima nota de su excéntrico violín ya cansado de sonar y el silencio domino el lugar.
Mareado miro para abajo, y sintiendo su cansancio pero sin siquiera escuchar su agitada respiración debido a que sus oídos hace unos meses habían perdido el sentido, pudo ver- sin mirar- la satisfacción de toda la gente, los que lo amaban y aquellos que lo odiaban. Todos acoplaron sus manos durante un largo tiempo, sabiendo que el no podía escucharlos. Ellos seguian aplaudiendo y de pie dejaban caer lagrimas sin vergüenza. La gente mayor agradeció a Dios equívocamente por dejarlos estar en ese momento, cuando no tenian mas que agradecer a Ludwig Van que no hizo mas que plasmar todo su talento.
Dando el mayor de los placeres a toda persona siglo tras siglo a través del mundo entero.
Alexander-
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